1999 y los polos estratégicos de desarrollo
Desde los referentes gubernamentales (1999 - 2007), la concreción de la Agenda Bolivariana Alternativa, expresada ahora en los cinco polos estratégicos de desarrollo, evidencia el carácter nacionalista del cambio en curso y la voluntad de no continuar adelante en la entrega de la patria al neoliberalismo y los mercados globales. Esta decisión implicaba una redefinición de todos los sistemas y subsistemas de gobernabilidad con los cuales contaba la nación. La visión sistémica de la transformación implicaba y expresa la decisión de construir equilibrios en ejes precisos (social, político, económico, territorial e internacional) que permitieran concretar la acción inclusiva del nuevo Estado de transición: la V República.
En síntesis, los polos estratégicos de desarrollo (1999) sobre los cuáles la revolución bolivariana decide concentrar los esfuerzos en la primera etapa de gestión se corresponden a cinco objetivos que contienen igual número de estrategias.
Para desarrollar una economía productiva, las estrategias se dirigen a alcanzar un equilibrio financiero fundamentado en la actividad petrolera que permita generar un modelo de economía solidaria, producción diversificada, el fortalecimiento del aparato fiscal y la generación de mecanismos que permitan elevar los ahorros de la población.
Para alcanzar la tan anhelada equidad social, las acciones propuestas se concentran en lograr la democratización del capital, una autentica seguridad jurídica y eficacia institucional que garanticen un acceso expedito a los beneficios inherentes a las garantías sociales, así como la consolidación de los procesos de participación en todos los ordenes que hagan del sistema político venezolano una democracia participativa y protagónica.
La recuperación de la gobernabilidad es concebible sólo en la medida que se consolide un nuevo modelo de democracia, de carácter participativo y protagónica en un Estado Federal descentralizado de justicia social.
Legitimidad y eficacia de las instancias gubernamentales constituyen aspiraciones ciudadanas que condicionan la agenda pública. Por ello, se prevé la profundización de los procesos descentralizadores mediante una desconcentración de la toma de decisiones y gestión de las instituciones.
El desarrollo endógeno164 de todo el territorio, la reapropiación de la localidad y la distribución de la riqueza nacional en todo la patria constituyen aristas de los esfuerzos por alcanzar equilibrio territorial previstos en el plan165.
Finalmente, para alcanzar un modelo multipolar de inserción de Venezuela en un mundo de economía globalizada y cultura mundializada, se proponen la formación de ejes de interés común a escala regional, continental y mundial.
Los referentes operacionales para impulsar la Agenda Alternativa Bolivariana lo constituyen la construcción de canales permanentes de participación que sustenten y profundicen el modelo de democracia participativa y protagónica.
Juramento sobre la moribunda
… señor presidente del Congreso, señor presidente de la Cámara de diputados, honorables senadores y diputados, creo que les estoy quitando un poco de trabajo, de angustias, de carreras y de sinsabores. El referéndum va, y hoy mismo tendré el gusto de entregarle al presidente del Consejo Nacional Electoral una carta solicitándole sus acciones para preparar el referéndum en el plazo que la Ley indica, que es entre 60 y 90 días. (…) No habrá exclusiones. No, no, creamos en nosotros mismos, seamos verdaderos demócratas. Vamos todos, todos. (Hugo Rafael Chávez Frías, 1999, Discursos Fundamentales. Ediciones del Foro Bolivariano de Nuestra América, p.37)
Llegó febrero de 1999. Llegó después de un largo mes en el cuál circularon cualquier cantidad de rumores sobre el carácter autoritario del nuevo gobierno y, el abandono de la bandera de una constituyente originaria que abriera cauces a la democracia participativa y protagónica por parte del presidente electo.
Si quería cumplir su promesa, a pesar de haber ganado las elecciones, Chávez debería convocar a una consulta refrendaria, la cuál determinaría si el pueblo venezolano quería que se construyera el programa constitucional de la revolución bolivariana, mediante una constituyente originaria. Muchos elucubraban que el recién electo presidente constitucional no se arriesgaría a sufrir una derrota electoral a sólo unas semanas de su clara victoria.
El gobierno socialcristiano saliente del Dr. Rafael Caldera, quien había indultado a los militares golpistas del 4 de Febrero de 1992, se negó a realizar la transmisión de mando el 4 de febrero de 1999, fecha en la cuál se conmemoraban siete daños de la irrupción del movimiento bolivariano revolucionario en la actividad pública.
El 2 de Febrero de 1999 en el acto protocolar en el cuál asumía el cargo de Presidente Constitucional de la República, Chávez juró sobre la que denominó moribunda constitución cumplir su promesa de abrir cauces a la revolución Bolivariana.
Este simple acto rompía con la lógica de los instalados en el poder, quienes elección tras elección prometían en campaña y se olvidaban de sus promesas una vez que asumían los cargos.
El propio acto de jurar sobre un texto constitucional que el movimiento bolivariano consideraba obsoleto y superado históricamente, era una ratificación de su vocación y disposición a apegarse a la legalidad, para impulsar una revolución pacífica y democrática.
Se iniciaba así el periodo constituyente, que algunos desde la perspectiva de Negri (1992), consideramos permanente e inacabado.
La oposición calienta motores
No había terminado Chávez de ganar las elecciones y los dueños del gran capital comenzaron la ruta conspirativa. Un elevado porcentaje de los alimentos y productos de consumo masivo en nuestro país entran por la frontera con Colombia. Ésta dinámica les generó a los empresarios del transporte pesado una falsa sensación de poder.
Desde Enero de 1999, los dueños del transporte de carga del Estado Táchira, fuertemente asociados a los centros de poder de la cuarta República, iniciaron contactos con el resto de agremiados en el país para coordinar acciones de protesta contra la inseguridad a la que tenían que enfrentarse los conductores en las carreteras colombianas. Claro está, que detrás de ésta verdad habían un conjunto de realidades, correlaciones de fuerzas en roce y motivaciones escondidas, identificadas así:
1) los Estados fronterizos de Táchira, Apure y Zulia estaban en manos de la oposición a Chávez.
2) había una relación orgánica entre las fuerzas paramilitares colombianas (AUC166), militares corruptos que respondían al bipartidismo (AD y COPEI), mafias del transporte167 y elementos del hampa común168;
3) la zona fronteriza resultaba de especial interés para la estrategia imperial que promueve el Plan Colombia como proyecto de aseguramiento militar de las riquezas minerales y biodiversidad de la región;
4) se quería probar la capacidad de reacción del Chavismo ante iniciativas revestidas de carácter popular;
5) se creaban las condiciones mínimas para producir un incidente fronterizo que tensionara las relaciones entre Colombia y Venezuela;
6) se procuraba generar un incidente en el que se involucrara a los sectores guerrilleros colombianos, asociándolos a la tolerancia y apoyo del Chavismo;
7) ensayar un corte del abastecimiento alimentario y de mercancías diversas al centro y oriente del país;
Desde el primer momento los sectores poderosos comenzaron a conspirar contra un gobierno que se avizoraba altamente relacionado a los intereses de los más humildes y excluidos. El paro del transporte de carga, se concretaría días después de asumir el Presidente Chávez.
Detrás del primer paro social productivo ocurrido en el gobierno de Chávez estaban el gran capital y la burguesía financiera. A unos días de iniciado el paro escaseó la gasolina y con ello se quebró la rutina de las ciudades invadidas por las gandolas.
Se suspendieron las clases, el comercio comenzó a funcionar con turnos irregulares y el mercado sabatino evidenció el riesgo de desabastecimiento.
Los conspiradores probaron, a sólo unos días de instalado Chávez en el gobierno, las limitaciones existentes en la cadena alimentaria venezolana y, su capacidad de boicotear el abastecimiento de los rubros de primera necesidad. Se iniciaba, con flujos y reflujos, la acción conspirativa del gran capital contra el gobierno constitucional de Hugo Rafael Chávez Frías.
Quince días después de iniciado el paro se llegó a la negociación. Negociación articulada bajo la luna. Miquilena169 y otros recién estrenados ministros dirigieron la negociación gobierno-empresarios del transporte.
Se logró un acuerdo para levantar el paro170. Para la oligarquía la sensación que ésta jornada les dejó fue que era fácil acorralar al gobierno mediante una bien hilvanada acción conspirativa.
Pasadas dos semanas, comenzaron a calentarse los motores de las grandes máquinas, sonar cornetas e invadirse nuevamente el ambiente con el olor a gasoil quemado. Los habitantes corrían a despedir a sus iguales. Habían ganado. Pero, ¿Quiénes? El tiempo nos demostraría el trasfondo de ésta escaramuza.
La carta de Chávez a la Corte Suprema de Justicia
Chávez cumple su promesa y, una vez que le colocan la banda presidencial convoca al poder constituyente. Sin embargo, había voces que señalaban que jurídicamente era inviable una constituyente originaria, que se erigiera en síntesis de los poderes y reformara la institucionalidad.
Ello llevó al presidente Chávez a dirigirle una Carta al Tribunal Supremo de Justicia171 solicitándole pronunciamiento. La Corte Suprema de Justicia se pronunciaría, dándole viabilidad jurídica a la constituyente originaria, quedando así despejado el camino para su convocatoria.
La única limitación residía en que ésta (la constituyente) debería ser el resultado de un referéndum en el cuál se le consultara al país sobre la conveniencia o no de convocarla. Se inicia en el país el proceso de convocatoria a un referéndum que aprobara o negara la instalación del poder constituyente.
Dada la significación histórica de la carta del Presidente Chávez a la Corte Suprema de Justicia, reproducimos a continuación su contenido.
Señores Honorables.
Presidente y demás Miembros de la Corte Suprema de Justicia
Su Despacho.
Montesquieu evidenció que las verdades no se hacen sentir sino cuando se observa la cadena de causas que las enlaza con otras y, en términos de introspección e inferencia de relaciones entre ideas y contenidos descubrió que las leyes son relaciones necesarias que se derivan de la naturaleza de las cosas.
Auscultando en lo profundo del alma nacional podríamos percibir, de observación en observación, una creciente y desbordante acumulación de necesidades vitales reprimidas a punto de explosión (Ley Psicológica de la Compensación). La evidente isostasia 172 de las masas tiende a romper toda resistencia, todo desequilibrio: pega en el rostro el huracán de pasiones ocultas en los sufrimientos de quienes, traicionados y humillados, callaron sus padecimientos porque el pudor y la dignidad les impedía revelarlos. Estadísticas recientes hablan de millones de seres humanos despojados y excluidos de todo: a ese ochenta por ciento de venezolanos que vive en pobreza crítica prometí abrir caminos mediante una Asamblea Constituyente originaria que permitiera transformar el Estado y crear el ordenamiento jurídico necesario a la democracia social y participativa. Eso conlleva —mutatis mutandis— rescatar el estado de derecho de manos de la criminal partidocracia para estructurarlo en la Nación como ordenador esencial de las instituciones.
La radiografía psico-social del Estado revela una persistente y secular internación de agravios, desesperanzas, carencias y sufrimientos que retratan la injusticia a que ha sido sometido, y descubren en el inconsciente nacional una potencialidad expectante, ávida de equilibrios. Es evidente que ese olvidado pueblo me catapultó a la Presidencia con la poderosa humildad de su sufragio para evitar desencadenamientos destructivos.
En respuesta a la esperada promesa electoral, la nación asumió el 6 de diciembre de 1998 su decisión política constituyente extrapolando su voluntad política creadora, fuente única y originaria de la Constitución Bolivariana que habrá de promulgarse en enero del Tercer Milenio: El pueblo soberano, titular del Poder Constituyente y único sujeto de su voluntad política, dio su veredicto. Yo no quiero que me llamen nunca usurpador: las silentes urnas del 6 de diciembre guardan el secreto de la potencial explosividad de la Nación; es incuestionable que el respeto a los resultados frenó en las muchedumbres nacionales esa creciente energía detonante que persiste en su inconsciente, latente........ y, si a la actual legislación se le impidiere hacer justicia se romperían las resistencias de las muchedumbres, cumpliéndose otras leyes: las precitadas leyes psicológicas de la compensación.
La promesa electoral que espera ver cumplida el soberano hace eco en todas partes: la nación votó por la estructura de poderes que pudiere resolver eficazmente sus problemas y en ese campo psico-físico nació la idea de la Asamblea Constituyente originaria que permitiera refundar la República y restituir el estado de derecho constitucional y democrático. Ese estado de derecho no es —como decía Gaitán— «el de la simple igualdad de los hombres ante la Ley, como sí la Ley fuera una fórmula taumatúrgica que pudiera pasar por encima de los valores económicos, de las causas étnicas, de los hechos funcionales, de las causas de la evolución y de la cultura que hacen la desigualdad, que resulta un solo mito metafísico». No; no es esa la justicia; la justicia que se propone es la zamorana, la de hacer imposible la imperceptible violación de los derechos humanos, violación que ha sido perpetrada por los cada vez más ricos en perjuicio de los cada vez más pobres. La prepotencia económica impide que la justicia llegue a ellos, a los hombres y mujeres del común que han sido despojados de casi todas las posibilidades de iniciativa personal y de responsabilidad y los arrastra a vivir en condiciones de vida, trabajo, desempleo y pobreza atroz, indignas de la persona humana. Ya lo expresé con cristiano acento en el Acto de Instalación de la II Cumbre Iberoamericana de Presidentes de Cortes Supremas de Justicia, cuando ratifiqué el postulado que informa la promesa electoral que acogió la voluntad colectiva nacional en su decisión del 6 de diciembre de 1998. Entonces dije: «No es ágil la justicia, como acordaron los presidentes en la Cumbre de Margarita: no llega al pobre; sólo llega al que pueda pagarla; para la oligarquía sí es rápida. ¿Y es eso justicia? No; y en consecuencia, es obligante rehacer el estado de derecho para que la verdadera justicia cubra con su manto a todos los venezolanos, sin distinción de clases».
La evidencia cartesiana fuerza a transformar la República, inventando, creando o descubriendo caminos mediante una Constituyente originaria que encauce la necesaria revolución educativa; es imposible desarraigar los ancestrales males de Venezuela sin la eficiente cirugía de largo aliento que está pidiendo a gritos la primera de todas las fuerzas: la opinión pública. No hacerlo traduce colocarse a espaldas del derecho.
Celebro infinito que la Corte Suprema de Justicia se encuentre en el camino de la revolución, leyendo su legislación; celebro que haya vislumbrado su desencadenamiento a partir de la Constituyente originaría convocada por decreto del 2 de febrero de 1999 para transformar el Estado y crear el ordenamiento jurídico que requiere la democracia directa y que los valores que ésta insufle deben ser respetados; valoración que informa las pulsiones óntico-cósmica, cosmo-vital y racional-social inherentes al jusnaturalismo y su progresividad, pero también la interpretación de los deberes actuales y futuros en cuanto al mandato preludial de la actual Constitución, que exige mantener la Independencia y la integridad territorial de la nación y explica la existencia, razón de ser y encauza la misión de las Fuerzas Armadas Nacional en su artículo 132 .
La Asamblea Nacional Constituyente debe ser originaria en cuanto personifica la voluntad general y colectiva de las muchedumbres nacionales como elemento esencial del Estado, superorganismo que, para sobrevivir en el escenario planetario debe estar en condiciones de hacerlo.
Ad libitum y a los fines geopolíticos inherentes a la sobrevivencia de un Estado cuya ubicación geográfica y especialísima potencialidad minero-petrolera le hacen fuerte o débil, podríamos vislumbrar a Venezuela, en el escenario de las grandes potencias según se consolide o no el Pensamiento Conductor del Estado y vistos como han sido, primero penetrados y luego mutilados, los países que han estado paralizados por debilidad de sus gobiernos, por facciones intestinas y bajo amenaza permanente de penetración y/o de guerra exterior.
Los Estados son especie de superorganismos dinámicos que abarcan conflictos, cambios, evoluciones, revoluciones, ataques y defensas: involucran dinámica de espacios terrestres y fuerzas políticas que luchan en ellos para sobrevivir. Si no observamos arte y ciencia en la conducción y actuación política del organismo estatal corremos el riesgo de propiciar su debilitamiento, fraccionamiento y consecuencial disolución, que equivale a su muerte. En menos de 170 años de la desaparición física de Bolívar, hemos visto reducir el suelo patrio en más de trescientos mil kilómetros cuadrados.
El Estado investido de soberanía, en el exterior solo tiene iguales, pero la justicia internacional no alcanza a quienes, por centrifugados, tendrían que ser mutilados (Ratzel; McKinder). Esas son las razones por las cuales el Jefe de Estado conduce, en soledad, la política exterior y, en soledad, es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Nacionales.
Inmerso en un peligroso escenario de Causas Generales que dominan el planeta (Montesquieu; Darwin), debo confirmar ante la Honorabilísima Corte Suprema de Justicia el Principio de la exclusividad presidencial en la conducción del Estado.
Hugo Rafael Chávez Frías
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela
Contrario a lo que suelen señalar los más enconados adversarios de la revolución Bolivariana, la voluntad del líder del proceso de cambios ha estado marcada, desde sus inicios, por el respeto a la legalidad como marco para la construcción de un modelo de democracia participativa y protagónica. La carta que acaban de leer es una muestra de ello.
164 Desarrollo que se fundamenta en las potencialidades locales, los saberes socialmente construidos y los hábitos sanos históricamente sostenidos. A partir de este piso se promueve un modelo de crecimiento humanamente solidario y amigable con el ambiente, que contribuya a la derrota de la exclusión y genere una autentica e integral calidad de vida. Para la UNESCO (2004) desarrollo endógeno significa desarrollo desde adentro. Es un modelo económico en el cuál las comunidades desarrollan sus propias propuestas. Es decir, el liderazgo nace en la comunidad, y las decisiones parten desde adentro de la comunidad misma. Su meta es el desarrollo en el nivel local, de la comunidad, pero que este desarrollo trascienda hacia arriba, hacia la economía del país, hacia el mundo.
165Ver Bonilla-Molina, Luis y El Troudi, Haiman (2004). Introducción a la educación en economía social. Versión completa disponible en monografías.com y muy pronto en texto impreso. Una versión parcial de este trabajo fue publicado en rebelión.org
166 AUC: Autodefensas Unidas de Colombia. Organización paramilitar dirigida por Castaño.
167 Especialmente del transporte de combustible, materiales de construcción y frutas. En la zona del Puerto y la Parada, en los límites de los Estados Táchira y el Departamento del Norte de Santander estaban instalando una avanzada para el manejo del contrabando de extracción. Posteriormente instalarían una bomba de distribución de gasolina controlada en su totalidad por fuerzas irregulares. La importancia del control del transporte de los materiales de construcción (especialmente cemento), insumos químicos y frutas (limones, naranjas) venía dada por su uso en la producción de drogas.
168 El tráfico de seres humanos y especialmente de “blancas” se asocia a esta actividad.
169Luis Miquilena era el líder articulador del movimiento Bolivariano, bisagra entre las lógicas de poder de la cuarta República y la nueva nomenclatura de gobierno.
170 El acuerdo consistía en asumir el método de trasbordo de carga en la frontera entre transportistas colombianos y venezolanos de tal manera que nunca abandonaran su país de origen, disminuyendo con ello los riesgos de ataques violentos para los transportistas venezolanos en suelo colombiano. Además, este acuerdo expresaba una contradicción en curso entre los intereses expansivos del capital colombiano y la timorata actuación de la burguesía venezolana.
171Actualmente conocido cómo Tribunal Supremo de Justicia (Poder Judicial)
172 equilibrio