El primer boletín oficial del Consejo Nacional Electoral (CNE) arrojó el resultado del triunfo de Chávez. En horas de la madrugada del 16 de agosto, Francisco Carrasquero, despejó los interrogantes con relación a los resultados del referendo revocatorio presidencial al anunciarlos en un breve discurso por la cadena de radio y televisión.
Las cifras ofrecidas del CNE fueron rechazadas por el vicepresidente del organismo, Ezequiel Zamora y la rectora principal, Sobella Mejías, representantes de la coordinadora opositora en el CNE.
La oposición desconoce la victoria del presidente Hugo Chávez en el referendo sobre su mandato y denuncia un «fraude» y «manipulación grosera», según ha comentado Henry Ramos Allup (AD), vocero de la Coordinadora Democrática, al mismo tiempo se declara ganadora.
En sus intervenciones, la oposición manifiesta que presentaran elementos probatorios para comprobar ante Venezuela y el mundo el gigantesco “fraude” que según ellos se le había hecho a la voluntad popular.
Los dos miembros opositores del CNE, de cinco que conforman la directiva, no avalaron los resultados oficiales que anunció el ente electoral, dijo uno de ellos, la rectora Sobella Mejía, al denunciar que no se hizo una auditoría completa de las boletas de votación.
Los observadores internacionales reconocen el triunfo de Chávez.
"La OEA, en el informe Gaviria, reitera que los señores que hacen vida en eso que se llamó la Coordinadora Democrática reconozcan los resultados porque es la única forma en que la democracia funciona",
El gobierno de EEUU dijo: “Creemos que los resultados de la auditoría son consistentes con los resultados anunciados por el Consejo Nacional Electoral el 16 de agosto”, “La oposición a Chávez debe presentar las pruebas del fraude que denuncia o de lo contrario avanzar”, sin embargo, no presentan prueba
Elecciones regionales 2004
Ratificado el mandato el Presidente Chávez, sobrevino el proceso electoral para la elección de autoridades regionales y municipales que había sido diferido a causa de la celebración del referéndum nacional. En este nuevo contexto, las fuerzas del proceso revolucionario se movilizan en función de promover la revisión de los candidaturas designadas en acuerdos partidarias por las cúpulas del extinto Comando Ayacucho.
Se reeditaba la vieja diatriba política. Ya en el año 99 se había impuesto la selección a dedo de los candidatos a todos los cargos de representación popular, muchos de los cuales traicionarían el proceso283 sino gobernarían sin brújula revolucionaria, desconectados del pueblo soberano y en ciertos casos, señalados de corrupción. Parecía que se reproducían los mismos formatos de los gobiernos del régimen puntofijista.
¡Llegó la hora de gente!, ¡Democraticemos los procesos de selección de candidatos!, ¡Promovamos la revolución dentro de la revolución!, son algunas de las consignas que se dejan oír en los coros insurgentes de quienes demandan dar un salto cualitativo en la nueva contienda electoral que se adviene.
Salto cualitativo que se expresa en la construcción de programas de gobierno con la gente y consustanciados con la gente, programas inclusivos y que reivindiquen la participación de las comunidades en la planificación, gestión y evaluación de los gobiernos locales y estadales. Salto cualitativo que además abra espacios para el disenso, asuma ejercicios de formulación de presupuestos participativos y asuma en términos vinculantes el control social sobre los asuntos públicos.
Lo importante no es el sujeto que se abrogue la representatividad de los demás sino las ideas concebidas desde la inteligencia colectiva y ulterior a ellas, su realización. En consecuencia, quien se postule para asumir la conducción de los destinos del colectivo deberá dar garantías del fiel cumplimiento de las directrices programáticas delineadas desde la perspectiva de la gente.
No obstante, prevaleció el criterio unilateral de los partidos. Ciertamente, en muchos casos actuando ajustados a decisiones apropiadas, pero en otros tantos, haciéndose caso omiso, a juicio de muchas voces, por motivaciones pasionales y de caprichos, a denuncias contra candidatos cuestionados por diversas razones.
Pero las elecciones regionales y locales de agosto 2004 no se asemejarían a las otras contiendas libradas. Se cuenta ahora con el potencial organizativo expresados en las UBEs y Patrullas. Los partidos no son quienes asumen exclusivamente la conducción de la campaña, los patrulleros y miembros de UBEs garantizan la operatividad y efectividad de la campaña en las zonas concretas alrededor de los centros de votación.
Los autores son testigos excepcionales y pudieron constatar como en el transcurso de la Campaña de Santa Inés el Comando Maisanta acopió múltiples denuncias relacionadas con la inadecuada designación a dedo de los integrantes de las UBEs. Disconformidad que en la actualidad se mantiene.
Reposa un amplio expediente de casos, elaborado sobre la base de denuncias traídas al Palacio de Miraflores por delegaciones de varios estados. En su momento, las críticas de la imposición a dedo de miembros de las UBEs fue constatado por el Comando Maisanta Nacional y por razones que no nos corresponde evaluar acá, no fueron atendidas en su oportunidad.
Recordemos que la definición conceptual de las UBEs, ampliamente divulgada en aquella ocasión, establecía que: la UBE es la organización de base de todas las fuerzas bolivarianas para implementar la estrategia electoral en la comunidad que opera en una Zona de Batalla Electoral (ZBE)... Se integran a la UBE todos los factores bolivarianos (Misiones, Partidos Políticos y Movimientos Sociales, Frentes Estudiantiles y Juveniles, Organizaciones Comunitarias, Campesinas, Mujeres, Profesionales y Técnicos, Trabajadores, Organizaciones Religiosas, etc.) que hagan vida dentro de la Zona de Batalla Electoral.
Desde la perspectiva de la directriz dado por el Presidente de mantener la estructura de UBEs y Patrullas, pareciera apropiado plantear una acción que promueva el adecuado funcionamiento de las UBEs. En tal sentido se propuso la democratización de aquellas UBEs que no incorporaron a los partidos políticos u organizaciones sociales que hacen vida en la zona de batalla electoral (social), como medida promovida por los factores del proceso revolucionario.
Para ese momento, el Comando Maisanta era ampliado por el Presidente Chávez, incorporándose a un representante por cada partido político que apoya el proceso. A saber: Oscar Figuera por el PCV, Francisco Ameliach por el MVR, Ismael García por PODEMOS, José Albornoz por el PPT, Eustoquio Contreras por el MEP, Fernando Soto Rojas por la Liga Socialista, Lina Ron por UPV y Antonio Martínez por Gente Emergente.
Al seno del Comando Maisanta ampliado se debatía la pertinencia de designar una comisión especial de alto nivel que se ocupara de la elaboración de un diagnóstico de la situación en la que se encontraban las UBEs, a fin de proceder a intervenir aquellas UBEs que considerase necesario en aras de su democratización. Sin embargo, tal propuesta no contó con la aprobación de las voces del coro de quienes integran el Comando Maisanta.
Otras iniciativas intentaron ser promovidas por parte del algunos integrantes del Comando Maisanta, a saber, la preparación de programas de gobiernos participativos. Esta iniciativa se justificaba por cuanto son pocos los programas de gobierno que los candidatos a Gobernadores y Alcaldes han presentado en el contexto de las elecciones regionales. Del mismo modo, son contadas las propuestas de gobierno en la que la comunidad organizada o los actores revolucionarios habían intervenido.
Por otra parte, los florentinos (as) participantes en la Campaña de Santa Inés internalizaron su disposición incondicional de “batallar” por el Presidente y el proceso revolucionario, no obstante, esta mística y fervor no se expresa en igual magnitud para apoyar a los candidatos regionales y locales.
Con base a ello, no obstante la elevada conflictividad registrada entre aspirantes locales, se pretendía convertir la campaña electoral regional en un acto de pedagogía política de los candidatos y base social del proceso. Para ello se proponía:
Por cada municipio, organizar jornadas en la que participen todos los integrantes de las UBEs y el candidato (a) a alcalde (esa), a fin de elaborar el programa de gobierno popular. De forma análoga, por cada estado, organizar una jornada para la elaboración del programa de gobierno estadal a partir de los diseños municipales, en la que participen todos los candidatos (as) a alcaldes (as) de todos los municipios y una representación de dos miembros por cada UBE.
Que los candidatos (as) a alcaldes (as) apoyándose en las UBEs y Patrullas, en recorridos por las comunidades asumieran una campaña electoral no tradicional, a fin de: 1) elaboración en asamblea de ciudadanos, de los diagnósticos participativos de las necesidades de la localidad y 2) de acuerdo a la priorización consensuada de los problemas de cada comunidad, elaborar una propuesta de presupuesto participativo del Municipio.
Estas iniciativas tampoco se abrieron paso ni encontraron interlocutores al seno de los partidos políticos y el propio Comando Maisanta.
El derribo de la estatua de Colón
El 12 de Octubre ocurrió un hecho que llamó la atención de la opinión pública. Un grupo de manifestantes bolivarianos derribo y destruyó –parcialmente- una estatua de Colón, ubicada en Caracas. Se mencionó que éste era un acto simbólico para denunciar la cultura de la opresión y la dominación. La marcha estaba conformada por unos 800 ciudadanos.
Este incidente provocó molestias en la representación diplomática española en nuestro país y el presidente Chávez marco distancia con los manifestantes a quienes acusó de ultra izquierdistas. La mayoría de los manifestantes eran líderes comunitarios y revolucionarios de vieja militancia socialista. Algunos jóvenes universitarios constituyeron el motor de la actividad.
Puede cuestionarse la actividad como un gesto abiertamente vanguardista. De hecho, así lo creemos. Pero esa es la lectura superficial. En el fondo, la destrucción del monumento contenía y expresaba el cuestionamiento a los mecanismos de selección de candidatos Bolivarianos a los cargos de Gobernadores, alcaldes y diputados. Tal vez de manera equivocada, pero este incidente expresaba contradicciones aún subterráneas al interior del chavismo, que cuestionan sin ambivalencias la falta de democracia interna en los partidos del cambio. Es necesario avanzar en la democratización de las estructuras partidarias antes que se presenten o generalice el descontento y el cuestionamiento a la legitimidad de los liderazgos del proceso.
En este sentido, nos parecen significativos los anuncios del Presidente Chávez que señalan el inicio de la revolución dentro de la revolución, la creación de un frente amplio que avance en la construcción de una dirección revolucionaria colegiada y el relanzamiento de las iniciativas de combate a la corrupción. De conjunto, estas operaciones políticas apuntan a la democratización del movimiento bolivariano y la pronta derrota de las esculturas burocráticas.
Resultados de las elecciones del 31 de octubre 2004
Los resultados de las elecciones del 31 de Octubre, en las cuales las fuerzas del cambio bolivariano ganaron casi trescientas alcaldías, veinte gobernaciones y la mayoría de diputados a los Consejos Legislativos Regionales, consolidaron la nueva mayoría política que se ratificó con el referéndum presidencial del 15 de Agosto.
La derrota militar y popular de la oposición se cerró con una contundente derrota electoral. Ahora, el reto está en cumplir con el programa revolucionario plasmado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Los retos de la revolución bolivariana en la nueva etapa
Los triunfos electorales de Agosto y Octubre de 2004 le plantean al movimiento revolucionario bolivariano nuevos retos. A nuestro juicio, estos se refieren a:
1. Hacer una gestión eficiente que cumpla con las expectativas ciudadanas;
2. Profundizar en el desarrollo de la democracia participativa y protagónica desde los espacios locales;
3. Construir canales y mecanismos expeditos para la elaboración de los consensos necesarios para la formulación de políticas públicas revolucionarias;
4. La definitiva derrota de la exclusión social, política y económica;
5. La elevación del nivel técnico y político de los cuadros revolucionarios bolivarianos.
República Bolivariana de Venezuela, Noviembre de 2004.
283 La traición al proceso bolivariano la protagonizaron varios Gobernadores electos gracias al apoyo del Presidente Chávez (Rojas Suárez en el estado Bolívar y David de Lima en Anzoátegui), así como algunos alcaldes (Afredo Peña en la alcaldía mayor de Caracas), un puñado de diputados al la Asamblea Nacional (Albarenga, Tablante, Armas, entre otros) sin mencionar diputados regionales, concejales y miembros de juntas parroquiales.