La década de los sesenta constituye el momento histórico en el cuál amplios sectores de la izquierda venezolana deciden separarse, de manera desigual pero aceleradamente, de las concepciones militaristas, guerrileristas. La separación de la vía militar para alcanzar el poder se expresaba en cuestionamientos al foquismo guerrillero rural77 por parte de un conjunto de revolucionarios y organizaciones revolucionarias. El MIR, MAS, GAR, NA, PCV., Liga Socialista78, Comités de Luchas Populares79, Ruptura80, y cientos de militantes optaron por devolver sus miradas hacia las luchas de las grandes mayorías.
El balance dejó hermosos episodios de combate y logros de reivindicaciones, pero también la superación del viejo concepto de la vanguardia preclara que siempre tiene la verdad para enseñársela a las mayorías inexpertas. Muchos de los cuadros revolucionarios aprendieron al lado de comunidades, obreros, estudiantes y sectores profesionales los tiempos y momentos de la acción reivindicativa y cómo irla tejiendo a los planteamientos estratégicos de revolución estructural.
En ese proceso algunos optaron por incursionar en la lucha electoral, alcanzando curules parlamentarios. El ideal que orientaba la táctica era asociar las luchas populares a los debates parlamentarios, proletarizando la dinámica legislativa.
Sin embargo, la militancia de izquierda mantuvo permanentemente viva la polémica en torno a la conveniencia histórica de asumir la lucha armada o irrumpir en el escenario electoral, ajustando coyunturalmente las propuestas estratégicas al modelo de democracia representativa. Un sector de la izquierda mantenía la tesis programática que las fuerzas realmente transformadoras no se expresan principalmente a través de la vía parlamentaria, en tanto que otros sectores sostenían que sólo la violencia del pueblo organizado era el cauce natural de las revoluciones sociales.
De ésta última corriente surge la noción de línea militar de masas81 que se convertiría en táctica y teoría revolucionaria a partir de la década de los ochenta y, la perspectiva de unidad cívico-militar o tercer camino.
La dialéctica social, la fuerza de los acontecimientos registrados en el país en los años sucesivos, demostrarían que ambas posturas aparentemente contradictorias resultaban ser complementarias. La resistencia popular entendió ambas posiciones como cursos de acción acumulados que expresaban recorridos y experiencias, que coadyuvaban a la maduración de las tesis libertarias, bolivarianas que harían cauce transformador en los años venideros creando espacios para el nacimiento de la Venezuela Bolivariana, de la Quinta República.
La revolución sandinista y las luchas en Centroamérica
El 9 de Julio de 1979 el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) apoyado por un amplio frente popular de las fuerzas progresistas de ese país derroca a la dictadura de la dinastía Somoza e inicia una experiencia novedosa de revolución democrática a partir del triunfo mediante el modelo de guerra de guerrillas y de lucha popular prolongada. La revolución sandinista fue una revolución influenciada por pensamientos diversos como los nacionalistas, populistas, cristianos y marxistas. La experiencia del FSLN impacta profundamente a la izquierda venezolana y a sus Fuerzas Armadas. Ya no era solo Cuba, sino que otra nación derrotaba a un gobierno proimperialista y se convertía en aliento para las luchas de los pueblos vecinos del Salvador, Guatemala y todo el Caribe.
Combatientes venezolanos y provenientes de toda la geografía americana conformaron la Brigada Internacionalista Simón Bolívar, ejemplo de solidaridad militante internacionalista que contribuyó a la liberación del pueblo nicaragüense. Lamentablemente la revolución sandinista sufrió un deterioro en su dirección política y fue coaptada prontamente por la Socialdemocracia internacional, operación en el cuál CAP jugó un papel protagónico. La revolución Sandinista sería derrotada en las urnas electorales el 25 de abril de 1990.
El asesinato de Cayetano Carpio en el Salvador y la crisis de las direcciones de los frentes guerrilleros guatemaltecos posibilitaron el abandono de la lucha armada por parte de las guerrillas de esos países. La lucha del pueblo centroamericano se concentró en las luchas económicas, ecológicas y en materia de derechos humanos. Aún sus frutos están por recogerse.
Los 80: se hibridan los discursos y surgen nuevas lecturas de la realidad
A finales de los setenta y comienzos de los ochenta se produce un hecho organizativo que ha obtenido muy poca atención y valoración por parte de los estudiosos del desarrollo político venezolano en general y de la izquierda en particular. Nos referimos al proceso de fusión de los Grupos de Comandos Revolucionarios (CR)82 con los guevaristas del 23 de Enero de Caracas83; proceso que daría como resultado el Movimiento Revolucionario de los Trabajadores (MRT)84.
El MRT a través de su propuesta programática, el periódico “Al Rojo Vivo”, los documentos de trabajo y su praxis:
I. Dan continuidad y redimensionan el concepto de revolución continental que había desarrollado el PRV85 en las décadas de los sesenta y setenta del siglo XX en el cuál se empalman las concepciones de Miranda, Bolívar y Martí, respecto a la unidad de los procesos de liberación nacional que se impulsaban en América. Esta dinámica le da asidero y pertinencia cultural a la noción de internacionalismo proletario reivindicado por la izquierda nacional. La solidaridad militante más allá de las fronteras nacionales aparece asociado mucho más a la identidad geocultural y la unidad de los pueblos contra la dominación y la explotación que al simplismo del enfrentamiento de clases.
En esta misma dirección el MRT reivindica el recorrido de resistencias acumuladas por nuestros pueblos expresada en el cimarronismo, el indigenismo, la contracultura, entre otros aspectos;
II. No solo reconoce la existencia de otras variantes del discurso socialista distintas al leninismo (luxemburguismo, trotskysmo, consejismo, autogestión), sino que explora su utilidad para avanzar en formas de socialismo auténticamente libertario rompiendo con ello con la tradición stalinista que etiquetaba las variantes discursivas socialistas como simple “revisionismo” marxista; III. Hace una reflexión crítica sobre el paradigma organizacional de la izquierda venezolana expresado en el centralismo democrático (leninismo) como práctica única en la vida partidaria de la izquierda y la jerarquización burocrática de las organizaciones revolucionarias. El MRT incorpora a su programa la necesidad de establecer formas horizontales de dirección partidaria y de las organizaciones sociales que luchan por la transformación social. En este sentido reivindica la perspectiva consejista que se expresa en (a)el trabajo en los consejos obreros y (b)las dinámicas estudiantiles en los Consejos Estudiantiles Revolucionarios (CER), cuestionando formas organizativas que tradicionalmente reivindicaba el discurso socialista venezolano como el sindicato y los centros de estudiantes; IV. Se atreve a explorar el modelo capitalista dependiente desarrollado en nuestro país a partir de la explotación petrolera, iniciando un sistemático estudio de su relación con la táctica y la estrategia revolucionaria. En ese sentido no sólo diferencia y estudia las complementariedades y diferencias de (a)el foquismo rural, (b)el militarismo urbano, (c)la guerra popular prolongada y (d)el terrorismo sino que comienza la construcción teórico operacional de un modelo de línea político-militar de masas en el cuál el combate es concreto pero también cotidiano y la violencia no se restringen al combate armado; V. Se atreve a formular tácticas de intermediación que sin ser legales ni expresar coaptación tampoco sé sumergen en el clandestinismo ultra izquierdista; VI. Profundiza la necesidad de redimensionar y trabajar mucho más en la alianza de las distintas modalidades de resistencias, más allá de los límites de clase86. VII. A diferencia del resto de la izquierda nacional, el MRT no tiene la pretensión de constituirse ni se considera la vanguardia de la revolución venezolana. Por el contrario se asume como una experiencia más del proceso inacabado de resistencias contra lo injusto, la explotación y dominación.
La discursiva del Movimiento Revolucionario de los Trabajadores (MRT) expresó un salto cualitativo en la izquierda nacional. Aunque su desarrollo organizacional fue efímero su perspectiva de análisis y trabajo iniciaría una espiral de permanente construcción (unidad y diáspora) que permearía durante dos décadas a numerosos colectivos y la epísteme teórica de un importante sector de la izquierda, al cuál genéricamente hemos denominado la corriente histórica por el cambio.
El concepto de corriente alude al desarrollo interpretativo de la sociología francesa y resulta de utilidad para la comprensión de la totalidad social al reivindicar las experiencias dispersas de los colectivos sociales que sirven de hilo conductor a las formas de organización, resistencia y gobernabilidad. En gran medida el concepto de corriente histórica se introduce a Venezuela a través de la lectura de los textos de Bordeiu.
Pero los ochenta también significaron
a) Que se constituyera en el año 198287 el Ejercito Bolivariano Revolucionario 200088, el cuál establecía al año 2000 como fecha para la toma del poder. El EBR-2000 era una logia militar clásica conspirativa para la toma del poder, de la cuál emergería posteriormente el MBR89 b) el eclipse del PRV90 – Ruptura91, el progresivo desmantelamiento de la Liga Socialista92 y el giro oportunista de los CLP93 - Bandera Roja94. c) La profundización de la tendencia disolutiva del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, subsumido en una discursiva centrista y una táctica oscilante. Del MIR emergieron en esa época tres fracciones importantes lideradas por Rigoberto Lanz, Alberto Franchesqui y Américo Martín d) La consolidación del Movimiento Al Socialismo (MAS) como fuerza político electoral de izquierda con una bancada parlamentaria coherente y un discurso de izquierda centrista y/o socialdemócrata; e) El asentamiento de la Causa R en las regiones obreras del país (Oriente) y su crecimiento como organización política nacional con fuerte relación con los movimientos de barrios y populares. El discurso amplio y combativo de la Causa R, desmarcado de las clásicas referencias de izquierda y derecha y donde el concepto de pobres como criterio unificador de los sectores explotados vuelve con fuerza significó para miles de venezolanos la esperanza de un mañana distinto; f) La construcción de un movimiento estudiantil fuerte, combativo y no controlado por las lógicas partidarias. Los jóvenes de la UCV95, ULA96, UDO97, UPEL98, LUZ99, para sólo mencionar algunas instituciones de educación superior, junto a los estudiantes de educación media, los sectores populares de Caracas y algunas ciudades, fueron construyendo formas de resistencia que vigorizaron las luchas obreras, por los derechos humanos y magisteriales. Los ochenta fue la década en la cuál los movimientos sociales irrumpen con fuerza en la actividad política. Se conocieron experiencias novedosas de alianza orgánica entre movimiento estudiantil y sectores populares como el movimiento autonomistas conocido como Desobediencia. g) Se construye una alternativa revolucionaria para la toma del poder. El Tercer Camino100 no es otra cosa que el reconocimiento de las limitaciones de las estrategias electoralistas e insurreccionales para lograr que las fuerzas rebeldes tomaran el poder y un intento por esbozar un plan alternativo fundamentado en la relación orgánica entre militares y civiles. h) la izquierda se renova con el discurso de la Chispa y el Partido Socialista de los Trabajadores (PST). El PST construye una experiencia inédita, crítica y creativa de pensar otro socialismo distinto al de la URSS. Los estudiantes comienzan a vincular nuevamente sus luchas a las de los trabajadores. El sindicalismo de Mantex (Valencia, estado Carabobo) y las plataformas estudiantiles de la UCV (Movimiento ´80 y otros) refrescaron el campo revolucionario trayendo renovadas esperanzas sobre el porvenir de nuestro país.
Cómo lo señalamos anteriormente, luego de las experiencias de la Guaira, Carúpano, Barcelona y Puerto Cabello -ocurridas en los sesenta- el FLN101 implementó un plan de penetración de la Fuerza Armada Nacional que pasaba por (a)la incorporación de militantes como cadetes y/o reclutas; (b)el inventario de los oficiales y sub-oficiales con tropas en el país, análisis que pasaba por su ubicación ideológica y simpatías, (c)la politización de los estudiantes de la academia militar. Penetración que procuraba captar cuadros para sumarlos a un plan conspirativo de asalto al poder.
Esta estrategia de intervención política se fundamentaba en la premisa que “una de las características de la sociedad venezolana es la no existencia de clases cerradas en lo económico, político e ideológico. Esta característica tiene su origen fundamental en el carácter libertador de nuestro Ejército independentista y en el carácter igualitario y popular de la Guerra Federal102.”
Pero, al propio interior de las Fuerzas Armadas desde décadas atrás, con los alzamientos militares se había activado el germen revolucionario. Al respecto Alberto Garrido103104 señala:
El proyecto de la revolución bolivariana nació en 1964. El 18 de octubre de ese año, el Comité Regional de la Montaña aprobó, con el visto bueno del FALN y de la Comandancia General del Frente Guerrillero José Leonardo Chirinos, un informe sobre la situación político-militar del país. El documento fue elaborado por //Douglas Bravo//∞ y Elías Manuitt, quienes se encontraban al mando de la lucha guerrillera en la sierra de Falcón.
Ese es el primer testimonio escrito que se ha encontrado sobre el concepto de 'fusión' entre sectores revolucionarios de la guerrilla y de la Fuerza Armada venezolana.
El trabajo de inserción de la guerrilla en la FAN fue estimado a corto y largo plazos. De acuerdo con esta estrategia, sería 'a largo plazo, para acumular cuadros y recursos materiales para el momento insurreccional, evitando quemarlos en acciones inoportunas. A corto plazo, para hacer de la FAN una fuente proveedora de armamentos, recursos logísticos, informaciones, etcétera, para el movimiento revolucionario.
Además, desde los setenta, oficiales de la Fuerza Armada Nacional -entre otros William Izarra105- habrían entrado en contacto con Douglas Bravo, líder histórico del PRV-FALN. De estos contactos nacerían en los años siguientes los movimientos políticos patrióticos conocidos como Revolución 83, Alianza Revolucionaria de Militares Activos (ARMA), el Ejercito Bolivariano Revolucionario y posteriormente el MBR 200, con Hugo Chávez al frente. Todos operarían como organizaciones conspirativas, de carácter clandestino al interior de los distintos componentes (armada, aviación, ejercito y guardia nacional) de la Fuerza.
Al interior de los núcleos militares conspirativos al igual que en el mundo civil se comenzaba a cuestionar la eficacia del parlamentarismo crítico para garantizar una salida digna a los problemas fundamentales que aquejaban a la población venezolana. Paradójicamente las organizaciones que mantenían la tesis de la lucha armada estaban en un proceso de revisión de su táctica. La OR-LS ya la había abandonado y comenzaba a incursionar en el terreno electoral con la candidatura de David Nieves106 como Diputado al Congreso Nacional. El PRV-FALN vivía el proceso de liquidación de su experiencia guerrillera y de auto disolución de su aparato político. El mayor problema lo tenía Bandera Roja (BR) quien mantenía un debilitado Frente Guerrillero Américo Silva107” (FAS) y un significativo sector de su militancia se negaba a abandonar la tesis de la lucha armada.
77 Curiosamente nadie cuestionaba el legado del Che Guevara, sino planteaban su adaptación a la realidad nacional y la cultura de la época.
78 Aunque esta organización sostenía la tesis de combinación de las luchas legales con la perspectiva guerrillerista. Esta tendencia se expresaba e su relación con la Organización de Revolucionarios (OR)
79 Aunque esta organización sostenía la tesis de combinación de las luchas legales con la perspectiva guerrillerista. Esta tendencia se expresaba e su relación con andera Roja (BR)
80 Aunque esta organización sostenía la tesis de combinación de las luchas legales con la perspectiva guerrillerista. Esta tendencia se expresaba e su relación con el Partido de la Revolución Venezolana (PRV)
81 Propuesta que se concentra en la construcción de milicias urbanas móviles que cumplan tareas tanto pacíficas –legales como violentas-clandestinas
82 Liderados por Carlos Lanz Rodríguez
83 Liderados por José Pinto
84 Antecedente del actual Movimiento Revolucionario Tupamaro
85 Partido de la Revolución Venezolana (PRV) liderado en esa época por Douglas Bravo y Francisco Prada.
86 Género, minorías sexuales, derechos humanos, discriminación racial, entre otras temáticas
87 Por parte de Chávez, el ahora general Baduel u otro reducido grupo de oficiales
88 Posteriormente pasaría a llamarse Movimiento Bolivariano Revolucionario
89 Movimiento Bolivariano Revolucionario (MBR)
90 El PRV fue disuelto por decisión de sus órganos de dirección en el marco del proceso de pacificación y amnistía de sus principales cuadros.
91 Movimiento Político Ruptura: frente amplio político cultural creado por el PRV como uno de sus frentes de masas.
92 Liga Socialista: Organización político electoral legal asociada a la clandestina Organización de Revolucionarios (OR). Su fundador Jorge Rodríguez fue asesinado por fuerzas policiales en el marco de la investigación sobre el secuestro del industrial norteamericano William Frank Niehous.
93 Comités de Luchas Populares, frente amplio legal creado por Bandera Roja para el trabajo de masas.
94 Bandera Roja que había mantenido una táctica de abstención y posteriormente de voto nulo en las elecciones estudiantiles universitarias, decide participar en las elecciones para las Federaciones de Centros Universitarios a través de los Comités de Luchas Estudiantiles Revolucionarias (CLER) e inicia un progresivo acercamiento a las lógicas de negociación burocrática de la caería presa en los noventa.
95 Universidad Central de Venezuela
96 Universidad de los Andes
97 Universidad de Oriente
98 Universidad Pedagógica Experimental Libertador
99 La Universidad del Zulia
100 Kléber Ramírez y Douglas Bravo son algunos de los más reconocidos impulsores de la tesis del tercer camino, es decir de la alianza cívico-militar para la toma del poder por parte de los explotados.
101 Fuerzas de Liberación Nacional
102 Douglas Bravo. 1978.
103 El Universal (Venezuela) - 08/10/02
104 El Universal (Venezuela) - 08/10/02