Perestroika135 y Glasnost136
Cuando más requería referencias y esperanzas el pueblo venezolano vio entrar en barrena al sistema soviético. El asenso de Gorbachov espresaba el triunfo de una generación que no había vivido la revolución bolchevique y que tenía como mayor mérito su capacidad para ejercer los cargos burocráticos para los cuales se les designaba.
La economía de la otrora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se encontraba estancada desde mediados de la década de los ochenta: poca producción, bajo nivel de vida, altos índices de desempleo, entre otros indicadores dan cuenta del delicado estado de salud de la hasta entonces superpotencia mundial, paradigma de las revoluciones socialistas.
Producto de la guerra fría, en los años anteriores la URSS había tenido enormes gastos militares. La rivalidad con los EE.UU., la corrupción y la expansión del Capitalismo de Estado habían hecho mella sino arruinado el presupuesto nacional. Gorbachov, quien había asumido la Secretaría General del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1985 propone la Perestroika y el Glasnot, para la reestructuración o reforma de la república confederada.
La Perestroika plantó reformas económicas. Retoma las nociones de economía de mercado y reimplanta los esquemas de la propiedad privada y el beneficio particular. Crea cooperativas y fomenta la explotación individual de la tierra.
El Glasnot era una propuesta para la “democratización” de la URSS proponiendo una agenda y calendario para la instauración de un sistema político de democracia representativa. Es decir, los jefes del Partido Comunista Ruso añoraban vivir al estilo venezolano. Tamaña incoherencia.
En consecuencia en Rusia se reconocen otros partidos políticos. Se adopta el sistema de votación universal, se garantiza el derecho a entrar y salir del país y moverse libremente por su territorio, entre otros postulados.
Desde la perspectiva de las reformas políticas, se implementa el Glasnost o “transparencia”. Transparencia que derivará en el aniquilamiento del monopolio totalitario del Partido Comunista Soviético, la promoción de la “libertad de expresión” y el finiquito de la “censura”.
Gorbachov expresaba el fin de la experiencia socialista iniciada por Lenin y Trotsky y la definitiva hegemonización de la perspectiva capitalista en la otrora Unión de República Socialistas Soviéticas. Para ello se diseñaron e implementaron un conjunto de operaciones políticas, desde la nomenclatura soviética de la cuál Gorbachov, la Perestroika y el Glasnot solo eran la punta del iceberg
Al capitalismo le costó siete décadas desmontar la experiencia socialista. Ya desde el gobierno de Stalin se había iniciado un periodo de burocratización que amanezaba la sostenibilidad del proyecto revolucionario Ruso. Gorbachov no hizo otra cosa que liquidar los contados bolsones de socialismo en el bloque comunista.
De la experiencia Soviética se derivan un conjunto de reflexiones vinculadas al contexto Venezolano. La bancarrota del gobierno revolucionario producto de la práctica desmedida de un capitalismo de Estado ineficiente, la corrupción y el burocratismo. Tres invariantes que la revolución bolivariana debe, así como otras, combatir enérgicamente.
El efecto dominó: Caída de los países comunistas de la Europa Oriental
Tras la caída del bloque soviético sobrevienen un conjunto de acontecimientos políticos en la totalidad de los países comunistas de la Europa Oriental cuyo sistema político era semejante al de la URSS.
Con la instauración de la Perestroika y el derrumbe del bloque Soviético disminuye el influjo rector de la URSS en éstos países, con lo que se suscitan abruptos cambios de Gobiernos y Sistemas Políticos por la vía pacífica tanto como por la violenta. Algunos de ellos fueron:
Alemania: en 1989 cae el Muro de Berlín. Se celebran elecciones y se unifican las dos Alemania. Polonia: Celebra elecciones generales en 1990. Polonia conoce en la década de los ochenta una de las experiencias de democratización más hermosas del Este socialista. Los obreros de los astilleros de Gandask eran sólo la punta del iceberg de la profunda lucha entre la burocracia estalinista y los consejistas que procuraban una horizontalizaciòn de los procesos de toma de decisiones, una apertura de democracia socialista que no miraba al capitalismo. Sin embargo, nuevamente la Santa Alianza entre el gran capital y la Iglesia católica funciono para negar cualquier posibilidad de profundización comunista en el mundo. El vaticano, las agencias noticiosas internacionales, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional desarrollaron una operación política de grandes alcances, que incluía recetas neoliberales para salir de la crisis de parálisis productivo del este soviético, la personalización de las luchas revolucionarias en un solo hombre, Lech Wallesa, la elección de un Papa polaco137 y la utilización de lazos ancestrales religiosos entre las comunidades polacas para convertir, lo que pudo ser la experiencia oxigenante del bloque socialista, en un clavo que acelerara la caída del bloque soviético. Hungría: el presidente Poszgay permite la salida de la población a través de las fronteras. Se celebran elecciones generales pluripartidistas y esta nación inicia la carrera por instaurar una democracia de partidos políticos. Checoslovaquia: se descompone en dos Estados: la República Checa y la República Eslovaca no sin antes pasar por el drama la división étnica y el enfrentamiento entre pueblos hermanos. Bulgaria: elecciones en 1990, tras caer Giukov, en el poder desde hacía 35 años. Bulgaria a pesar de ser una de las naciones más oscuras del bloque soviético rápidamente se une al coro de las naciones que ensayan el modelo de democracia representativa con la esperanza de ver solucionados allí sus problemas de atraso y parálisis económica. Evidentemente la burocracia soviética inicio desde el gobierno de Stalin un proceso de ineficacia gubernamental y de restauración capitalista que llevaría a la vieja URSS a ser un modelo incapaz de desarrollar la economía capitalista pero también la economía socialista. Albania: se independiza y se convierte en el país más pobre de Europa. Albania que bajo la presidencia de Enver Hoxha había roto con el bloque soviético, acercándose a la China de Mao fue incapaz de construir un aparato productivo, una red de fábricas e industrias que le permitieran avanzar en la independencia socialista. Por el contrario, Albania quedo convertida en una nación agraria cuyo motor económico era mencionado burlonamente era conocido en todo el mundo como limitado a la cría de cabras. Con la desaparición de Mao y el juicio al grupo de los cuatro138, Albania se distancia de China. A la muerte de Hoxha se desarrolla una feroz lucha por el poder al interior del Partido del Trabajo de Albania la cual se saldó de manera violenta entre Ramiz Alia y Mement Sehu, dos de los lideres históricos del PTA los cuales habían tenido un papel protagónico en la liberación de Tirana y la construcción del Estado Albanès. Yugoslavia: Tito había fomentado un modelo híbrido entre socialismo, cooperativismo y competencia capitalista. Bajo la dirección de Tito Yugoslavia adquirió un papel destacado entre los países del tercer mundo, especialmente el conocido como Movimiento de los Países No Alineados, del cuál forma parte Venezuela. Tito diseño un modelo d gobernabilidad multiétnica que pasaba por la división de poderes y el reparto de sectores de las fuerzas armadas yugoslavas entre Serbios, Croatas y Bosnios. A la muerte de Tito se quebró este modelo de gobernabilidad y la nación se resquebrajo. El Imperio aprovecho para probar en Yugoslavia su modelo de guerra de cuarta generación que condujo a la balcanización del área. Se produce un conflicto continuo en el cual el imperio es cubierto por las actuaciones militares de la OTAN y Naciones Unidas. Rumania: tras un alzamiento popular que ajusticia a su gobernante Cecucescu se instala un nuevo sistema político: la democracia partidista.
La izquierda venezolana. En busca de la brújula perdida
A todo el caos epistémico, ontológico y teleológico que la nueva situación nacional le planteaba a la izquierda venezolana se le adicionaba el quiebre, la disolución del modelo de socialismo real Soviético del cuál solo sobrevivía la Revolución Cubana.
El quiebre del modelo Soviético implicaba para la izquierda:
1. La necesidad de revalorar la libertad, opinión y perspectiva de pensamiento colectivo e individual de los pueblos, lo cuál había sido menospreciado por el bolchevismo en aras de un colectivismo que se convirtió en pensamiento único y un profundo irrespeto por la diversidad, la diferencia y la crítica. Es necesario puntualizar que el partido bolchevique antes de tomar el poder y hasta la segunda mitad de los años veinte del siglo pasado procuró siempre la unidad en la diversidad. Sin embargo, la dirección política de esta misma organización política, desde la segunda mitad de la década de los veinte inició un proceso de censura fundamentada en la maniquea valoración de la disidencia como un acto contrarrevolucionario. 2. La necesidad de revisar la teoría del valor de Marx y la reconfiguración del sujeto político transformador en el marco de la sociedad de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, el trabajo inmaterial y las fábricas de subjetividades que caracterizaban a la producción a finales del siglo XX. 3. La imposibilidad de hacer una revolución aislada en un solo país sin una perspectiva internacional o por lo menos continental del cambio. 4. La necesidad de superar el colonialismo intelectual de una izquierda educada y construida sobre la hegemonía de la perspectiva euro céntrica en la discursiva y la acción política. El proyecto nuestroamericano que levantaron nuestros pueblos indígenas originarios, Simón Rodríguez, Martí, Bolívar, Sandino, Farabundo Martí, el Che Guevara, entre otros, tomaba un segundo aire.
La propia relación entre los revolucionarios de Cuba y Venezuela adquiría nuevos caminos y matices que se expresarían posteriormente en la hermosa relación entre dos revoluciones que se sienten profundamente americanistas.
La caída del bloque soviético
La capitulación de la nomenclatura rusa ante el capitalismo era un secreto a voces, pero la disolución en los noventa de la experiencia iniciada con la revolución bolchevique no dejó de sorprender a toda la izquierda latinoamericana y especialmente a la venezolana. Muchos abrigamos por años la esperanza de una revolución política en la URSS que restituyera el espíritu soviético en esa revolución, pero el capital demostró su capacidad irrenunciable y avasallante para romper las esperanzas de los más humildes, allí donde encuentran cualquier fisura por pequeña que ésta sea.
La revolución latinoamericana tenía en su haber la derrota de las experiencias embrionarias de control obrero en Bolivia, el guerrillerismo de los sesenta y setenta, las iniciativas alternativas e intermedias -que no fueron a fondo contra el gran capital- en Nicaragua, el Salvador, Guatemala, entre otras. En Venezuela, la izquierda quedó sólo con el referente de la Revolución Cubana, única experiencia que se negó a seguir el camino liquidacionista trazado por el denominado socialismo real.
No era tiempo de eufemismo político ni de retóricas teóricas. En un país en el cual la clase obrera industrial era marginal o muy pequeña, la izquierda venezolana se vio obligada a buscar nuevos sujetos políticos para el cambio. Y allí estaban precisamente los militares rebeldes. Pero históricamente la izquierda había sido antimilitarista, así que se vio obligada a superar esta limitación epistemológica para avanzar en la imbricación del nuevo campo rebelde.
Militares rebeldes e izquierda comenzaron a valorar el tercer incluido del largo proceso de luchas, de resistencias: el movimiento popular. Los tres factores del cambio comenzaron a construir una visión común para el futuro venezolano. Proceso que no fue lineal, por el contrario tuvo sus retrocesos y estancamientos. En ese marco se decide la insurgencia militar del año 1992.
La privatización de la CANTV, punta del iceberg de la venta del estado
Acompañando a las sugerencias del FMI y el Banco Mundial respecto a los ajustes estructurales de la economía, en América Latina se multiplican en los noventa las declaraciones de políticos y las iniciativas gubernamentales orientadas a la reducción del tamaño del Estado (concepción económica neoliberal). Argentina, Perú, Chile, Uruguay forman parte de la avanzada en la implantación de estos programas de liberalización económica y reforma del Estado.
Estas iniciativas utilizaron todo tipo de argumento para justificar la transferencia de los bienes del sector público al privado. Venezuela no permaneció al margen de esta dinámica aunque la situación de conflictividad social impedía que la reestructuración tuviera la misma celeridad que en los países antes referidos. Estas iniciativas significaron la transferencia a manos privadas de industrias básicas (aluminio, hierro y se intentaba hacer lo propio con la industria petrolera) y el sector de seguridad estratégica para la nación (telecomunicaciones).
En 1991 este proceso comenzó con la privatización de la CANTV139 a un consorcio trasnacional que adquirió el 40% de las acciones por 1.885 millones de dólares. Dándosele a un irrisorio precio el control de las telecomunicaciones nacionales a una empresa extranjera.
La reforma coyunturales que requería el modelo capitalista de producción y distribución de mercados de consumidores implicó para Venezuela:
1. En los sesenta en la regionalización del país, enfatizando en el impulso de las industrias encargadas de la extracción y transporte de materias primas; 2. En los setenta en la estratificación acelerada de la administración pública y la creación de categorías de funcionarios. Así comienza a dibujarse el modelo meritocrático que tantos daños le causará al país en las décadas futuras. Estas iniciativas se ven acompañadas de planificaciones normativas conocidas como Planes de la Nación; 3. En la década de los 80 se ensayan en el país un conjunto de medidas neoliberales como la devaluación de la moneda nacional y la apertura total a la inversión extranjera; 4. A finales de los ochenta y comienzos de los noventa el discurso reformista apuntó hacia la modernización del Estado (simplificación de trámites, formulación de políticas públicas, reordenamiento institucional, etc.)
Todas estas medidas perseguían crear el marco jurídico, institucional e industrial para la profundización del modelo de economía dependiente. Claro está, siempre acompañaban de los más nobles argumentos, por ejemplo con ocasión del cambio del régimen de prestaciones sociales los gobernantes le dijeron al país que esto permitiría elevar él numero de puestos de trabajo y elevar los niveles salariales. Muy pronto descubrirían los trabajadores venezolanos que esto era solo un nuevo engaño del capitalismo salvaje;
En 1990 se presenta el VIII Plan de la Nación el cual señala que “se deben iniciar un conjunto de reformas con el objeto de racionalizar la administración (...). Continua señalando este instrumento de planificación nacional que (...) el desarrollo de la descentralización exige redefinir el rol del Estado y reorientar su intervención hacia el logro del bienestar social (...) lo más cercano posible sus ciudadanos (...) Esto implica (...) transferir al sector privado la propiedad o la gestión de empresas públicas en diversas áreas de la economía y mejorar los resultados de las empresas que permanezcan en manos del Estado, a fin de liberar recursos para dedicarlos al gasto social."
Lo que no recoge la fundamentación privatizadora del Estado es que la bancarrota de las empresas públicas obedecía, en la mayoría de los casos, a prácticas corruptas y clientelares de los administradores designados por el gobierno central.
Con la venta de CANTV, Venezuela avanzó en lo relativo a la privatización de sus empresas Estatales. Fueron incontables las expresiones de resistencia ciudadana a las tendencias de liberalización de los mercados desarrolladas por sectores sociales y políticos instalados en el poder, pero los gobernantes se mostraban sordos ante las exigencias nacionalistas de los sectores más excluidos de la renta petrolera.
Se trabajaron mediáticamente las propuestas para alcanzar matrices de opinión favorables a la dinámica privatizadora. Ello permitió que una importante franja de la clase media fuera seducida por los cantos de la sirena neoliberal. El discurso de abrirle paso a un esquema menos intervencionista, donde el Estado se orienta a la creación de condiciones favorables para el funcionamiento de los sistemas de precios, la competencia y los mercados laborales y de bienes fue la tesis discursiva que contribuyó a generar una matriz de opinión favorable o por lo menos inmóvil frente al paradigma neoliberal.
Como lo señalamos más arriba, además de la privatización de la CANTV, se produjeron otras tantas ventas de activos del Estado en las industrias siderúrgicas (Sidor), de transporte aéreo (Viasa), así como de procesamiento de productos agroalimentarios (centrales azucareros, torrefactoras de café) y empresas encargas de generar los insumos y materiales vitales para el sector de la construcción (fábricas de cemento), de diversión (redes hoteleras) e inmobiliario (viviendas, apartamentos). Afortunadamente la insurgencia de los militares nacionalistas en el año 1992 contribuyó a desacelerar y paralizar una significativa porción de la tendencia privatizadora.
La CTV en caída libre
A pesar de los intentos de maquillaje discursivo y en las representaciones, para 1991 la CTV era una institución en creciente desprestigio y deslegitimación ante los trabajadores. El 16 de Abril de 1991 realizan su III Congreso extraordinario. Aunque el MAS, con sus 98 delegados de un total de 1.8000 se colocó a la orden para refrescar con rostros y nuevos discursos la conducción sindical, nuevamente se impuso la aplanadora Adeca. Antonio Ríos140 resultó electo como Presidente de la CTV.
135 Perestroika significa reconversión del modo de producción socialista en un híbrido de capitalismo comunitarista.
136 Glasnot: significa transparencia.
137 El actual heredero del trono de Pedro, su Santidad Juan Pablo II
138 Integrantes del Buró político y la viuda de Mao quienes se consideraban herederos del poder que había ostentado Mao. La banda de los cuatro fue liquidada por Zhemin líder reformista del PCCh.
139 COMPAÑÍA ANÓNIMA NACIONAL TELÉFONOS DE VENEZUELA, CANTV por sus siglas en Español.
140 Tristemente célebre por sus actuaciones en el Banco de los Trabajadores de Venezuela (BTV)