La Guerra de la Independencia y la revolución de Cádiz. El levantamiento de la opinión pública y la exaltación de la libertad de prensa.
La importancia de la Guerra de la Independencia en la Historia de España ha sido vista desde diferentes puntos de vista por las diferentes corrientes historiográficas:
· HISTORIADORES CONTEMPORÁNEOS: La guerra es importante porque coincide con un proceso revolucionario que liquida las estructuras del Antiguo Régimen.
· HISTORIADORES LIBERALES (FINALES DEL SIGLO XIX): La guerra es importante porque durante ella España se articula como nación, como sujeto histórico. Implícitamente esto significa que, para la doctrina liberal, la nación se configura como un pueblo consciente de la necesidad de defenderse frente a una agresión. La invasión francesa significa poner en cuestión la tradición política del país. En conclusión, si la nación se forja en la lucha frente a la agresión extranjera, y esa lucha supone la resolución de la agresión, la nación es anterior al Estado. Los historiadores liberales se sienten en el compromiso de justificar el modelo de estado liberal y lo hacen afirmando que la nación así lo quiso durante el proceso de la guerra de la independencia.
· HISTORIA DEL PERIODISMO: En el marco de la Historia del Periodismo, la Guerra de la Independencia supone el nacimiento de una nueva fórmula de comunicación de la que harán uso los tres bandos (dentro de los españoles, el cuarto sería el francés: liberales –saben más de prensa al haber publicado ya durante el siglo XVIII y la van a utilizar con más costumbre y rigor-, absolutistas y afrancesados –donde se encontraban una buena parte de los ilustrados españoles, que veían en Francia y Napoleón el progreso que necesitaba España). Es una contienda a tres bandas de carácter discursivo. Esto significa que por primera vez en España nace y sale a la luz pública la política como uso público de la palabra. Se hace público porque se desarrolla en el ámbito de las instituciones (Cortes, por ejemplo) y en el de la prensa.
LA NUEVA FÓRMULA PERIODÍSTICA: PRENSA POLÍTICA
La prensa política nace como una fórmula diferenciada de la prensa ilustrada.
Entre 1808 y 1814 hay una gran proliferación de publicaciones, aunque casi todas tienen una vida efímera.
La prensa liberal de la época se concreta en la definición de la esfera pública. Es ésta una esfera de debate y crítica en la que personas privadas hacen uso de su palabra y de su razón con total libertad en un debate entre iguales.
En 1734, el primero que habló de esfera público fue Kant. Para él, el uso público de la razón era el que se hacía como sabio delante del público que lee. La verdad que sale del debate es la única legítima, es la única dotada del apoyo de la mayoría. Esa mayoría es para Kant el público que lee, porque según él el vínculo que ha de unir a los ciudadanos con la política es la lectura. El ciudadano se configura como tal discutiendo y leyendo. Si el público no es crítico no es público. Ha de estar formado, por tanto, por lectores críticos. La ciudadanía se va a constituir como público que lee.
Uno de los problemas en España de la legitimación del proyecto político fue que la ciudadanía sobre la que se asentó fue la de los lectores, con lo que constituyó una base social muy minoritaria. Al resto de la sociedad no sólo no le es indiferente el proyecto liberal, sino que a muchos les repatea. No lo entienden y lo rechazan.
La burguesía liberal se va a articular como sujeto, en tanto co-participa y comparte un mismo universo simbólico: mismos proyectos, mismas experiencias, mismas referencias... Ella se erige en representante de la nación.
En 1808 emergen de forma espontánea, ante el vacío de poder y la ausencia de legitimación, las juntas provinciales, órganos de gobierno de carácter local articuladfos globalmente en la Junta Central. Los miembros de la Junta Central se declaran representantes de la soberanía nacional. Ellos van a abrir un proceso electoral (importancia de los párrocos en estos procesos) con sufragio universal en el que la nación ejerza su soberanía.
La clase burguesa se va a erigir en representante de la nación y se sienten por ello patriotas, ya que entienden la nación como una comunidad de intereses y ellos se sienten partícipes en el desarrollo de esa comunidad.
Los liberales construyen un concepto de nación donde los ciudadanos libres en el ejercicio de su libertad deciden coaligarse y construir un estado nuevo, unas estructuras que dependen de su libertad. Los liberales van a alardear de su patriotismo porque ello significa comprometerse en el proyecto común de desarrollo de la nació.
Los procedimientos para ser patriota y manifestar el patriotismo van a ser dos:
· Las armas, frente a las agresiones bélicas del enemigo (como en el caso de ola Guerra de la Independencia).
· La palabra, hecha pública en las instituciones y en la prensa. Con la palabra se realiza una defensa de las instituciones españolas frente a las francesas.
La nación aparece definida en la Constitución. Por tanto, defender la constitución va a ser sinónimo de patriotismo. Durante todo el siglo XIX el nacionalismo español va a tener este carácter constitucionalista. Sólo a partir de 1898 y durante todo el siglo XX este nacionalismo se tiñe de autoritarismo, llegando incluso a veces a actitudes fascistas.
La prensa como proyecto revolucionario va a crear un espacio público de expresión libre, plural y participativo (aunque estos tres aparecen matizados):
· Decimos que este espacio público es relativamente libre porque las posibilidades de expresión pública se reducen a la clase burguesa. Aunque la burguesía se dice representante de la nación, realmente sólo se representa a sí mismo. Está muy alejada de las clases populares.
· Decimos que es relativamente plural porque las corrientes ideológicas que aparecen en la prensa cubren toda la representación parlamentaria, pero no la de aquellos grupos no presentes en las Cortes. Las capas más populares de la población sólo pueden manifestarse a través de la tradición oral, están silenciados y no tienen espacio en las publicaciones.
· Decimos que es relativamente participativo porque del uso de la prensa sólo se va a beneficiar la burguesía. De ahí que finalmente la burguesía tergiverse su propia identidad (no representan a toda la nación, se representan a ellos mismos, la nación son ellos). De hecho, a partir estas elecciones (en las que hay sufragio universal) se va a utilizar el sufragio censitario en el sistema electoral: sólo votarán las clases económicamente más poderosas. Sólo a partir de 1868 cambiará esto y se comenzará a hablar de soberanía popular.
La actividad ciudadana, el status de ciudadano va a venir dado por la posibilidad de votar y por la lectura de prensa. La lectura de prensa es un instrumento para el ciudadano. De hecho, la burguesía liberal se constituye como ciudadano leyendo prensa. Las funciones de la prensa en este proceso de formación del ciudadano van a ser la de hacer conocer los proyectos políticos, la de hacer sentir al ciudadano integrado en la comunidad; la de hacer al ciudadano consciente de los problemas del país (la ciudadanía no es un status, es un proceso abierto en el que participan los medios de comunicación).
La prensa política se denomina así porque desde ella se hace política. A partir de ella se desarrolla la agenda política y se define el debate político de las instituciones. Los propios políticos (miembros de la burguesía representantes en las Cortes) son los que promueven y escriben en los periódicos. Los temas de esta prensa son, evidentemente, fundamentalmente políticos.
Los diputados de las Cortes de Cádiz han sido elegidos por su condición de individuos, no por pertenecer a ninguna lista. En Cádiz hay disputados de todo tipo, desde reaccionarios a radicales pasando por liberales o absolutistas. La Cámara se va a estructurar ideológicamente en torno a los discursos de los individuos, no en torno a ningún grupo. Los propios diputados van a promover periódico para dar fuerza a sus proyectos políticos (no tienen el apoyo de una lista, pero sí el de un medio). Sólo desde el periódico un político puede ostentar cierta relevancia pública. La prensa no difunde el discurso liberal, sino que lo construye: pone sus bases ideológicas y simbólicas. El pensamiento liberal español no nace en tratados filosóficos como en otros países europeos, sino en la prensa. Los revolucionarios liberales adaptan las ideas filosóficas liberales europeas que conocen mediante viajes o publicaciones clandestinas y las dan a conocer en los periódicos. El discurso liberal nace de la práctica política entendida en su doble dimensión: institucional y periodística.
Las clases populares, que no entran en este juego político, cobran su identidad a través de los mitos tradicionales: altar y trono. Mientras, las señas de identidad burguesas giran en torno a la defensa del constitucionalismo. Por tanto, la minoría burguesa va a tener una identidad política y mayoría popular va a tener una identidad étnico-religiosa tradicional.
Una de las primeras prioridades de las Cortes de Cádiz fue de la libertad de imprenta (que no de expresión), defendida con ahínco por diputados como Flórez Estrada:
“La prensa es necesaria para lograr el bien, para conseguir el patriotismo, frenar a los gobernantes de sus estragos...”
Se dice en este discurso del diputado Flórez que la prensa es necesaria para alcanzar el bien . Con esta afirmación estrada quiere ganarse a los liberales moderados. Se habla del biencomún como un objeto que trasciende el bien individual: la libertad de imprenta trasciende el interés personal. La prensa ha de cobrar, según este diputado, una función controladora de extravíos y desmanes achacables a los gobiernos autoritarios. De ahí que los liberales quieran que el poder sea limitado, lo que se va a conseguir con la Constitución.
La prensa favorece el patriotismo y ser patriota significa defender un proyecto político, la defensa de un proyecto de convivencia basado en la libertad y en el respeto. La prensa se convierte en un instrumento de políticos estables: se da una identidad entre la agenda política y la agenda periodística. Por tanto, la política encuentra su refrendo en la prensa.
Flórez Estrada se declara defensor de la liberta de imprenta pero no habla de la libertad de expresión (tampoco se habla de ella en la Constitución de Cádiz). Esto sucede porque a los representantes en Cádiz no se les ocurre ninguna otra forma de expresarse que no fuese el papel. La libertad de expresión se asocia con la capacidad de leer y de escribir. Se defiende desde Cádiz un derecho de disfrute de tal libertad por una minoría (burguesía). Este proyecto es altamente elitista y excluyente porque los constitucionales de Cádiz van a defender el sufragio censitario. La burguesía entra en Cádiz como representante de la nación y al final es ella misma la nación. Según ellos, la nación debe estar dirigida por gente intelectualmente competente. Ellos van a asociar los niveles de riqueza con la inteligencia y esto es porque parten de la idea de que en un contexto donde existen movilidad y libertad social y economía de mercado (y, por tanto, la libre competencia de todos los sujetos), se harán más ricos y triunfarán los individuos más inteligentes y audaces. Debido a esto, durante muchos años el sufragio fue censitario (sólo votaban los más ricos, que eran los que habían conseguido su riqueza gracias a la inteligencia). De ahí que se asocien los niveles intelectuales y económicos.
El Semanario Patriótico y los orígenes del liberalismo en España Manuel Moreno Alonso
El texto nos muestra la conexión existente entre el desarrollo del liberalismo en España y el Semanario Patriótico, importante publicación de la época. El Semanario nace de una iniciativa política, ya que su fundador (el periódico se funda el 1-IX-1808), Manuel José Quintana, que también encabeza una tertulia, quiere hacer del periódico una plataforma pública de difusión de ideales políticos de su tertulia.
Se construye desde la publicación un discurso político que irá dando forma en un proyecto político. Sólo se hace política cuando los ciudadanos hablan de asuntos públicos (Habermas). Así los lectores asumen la conciencia de ciudadano.
La suscripción, que era la forma más normal de adquirir el periódico, es una forma de militancia política. Todos los políticos deben por ello disponer de un periódico, como órgano de expresión y de relación con la ciudadanía.
Este tipo de actividades periodísticas dinamizan a la sociedad civil. Además, el periódico quiere estructurar la sociedad: inculcar, instruir a la ciudadanía en cuestiones liberales. La difusión de la política y de la cultua que hacen estos medios hace que los periódicos cumplan una función educativa.
Pág. 168: Resumen de los contenidos programáticos del periódico · Pág. 169: Contenido del periódico
Pág. 170: Crítica contra la literatura antigua que estaba al servicio del Régimen. Piden que las nuevas letras abran el camino hacia la libertad · Pág. 171: Tipo de Gobierno · Pág. 172: Parcialidad de los redactores · Pág 175: Trayectoria del periódico.