La creciente diversificación política y periodística: prensa conservadora, progresista y democrática. La primera prensa obrera: una contestación al sistema. El arranque de la prensa informativa moderna.
Desde 1840 a 1843 tiene lugar la regencia de Espartero, hasta que un pronunciamiento militar inicia el reinado de Isabel II, que se prolongará hasta 1868, año de la Revolución Gloriosa (o “Septembrina”).
La regencia de Espartero (1840-1843) es un caldo de cultivo propicio para que empiece la prensa democrático. Se inicia la conquista de una mayor cota de libertad después de la censura anterior.
En 1868 termina de forma brusca el reinado de Isabel II, en la que confluyen todas las fuerzas políticas radicalizadas (esto es, las de izquierdas, como el partido demócrata, el primer socialismo o los progresistas dentro del liberalismo) que han ido madurando desde los años 40. Aunque ideológicamente tienen sus diferencias, coinciden en que todos quieren derrocar a Isabel II. Estas fuerzas han ido consiguiendo a través de la prensa cierta presencia social.
ORIGEN DE LAS IDEAS DEMOCRÁTICAS EN ESPAÑA
Hablar del nacimiento del periódico “Guindilla” significa hablar del pensamiento democrático en España: en el se puede ver cómo se empiezan a difundir las ideas democráticos, cómo se gesta la formación del partido democrático y qué significa ser demócrata en el siglo XIX.
A partir de 1830, las ideas democráticas comienzan a aparecer dentro de los periódicos liberales a través de los artículos de colaboradores. Filtran gotas de un ideario que resulta distinto al liberalismo progresista. La mayoría de estas publicaciones proceden de Barcelona, como “El vapor” o “El eco del comercio” . En estos periódicos se van a ir infiltrando muchas de las ideas del idealismo socialista utópico (ideales de Saint-Simon, difundidas en ese momento en Francia). La recepción de estas ideas se produce entre estrechos márgenes sociales (intelectuales atraídos por ideales de cambio).
Durante toda la era isabelina persiste una estrecha conexión entre líderes republicanos y líderes obreros. En estos círculos donde prosperan las ideas de cambio. Se materializan proyectos y consignas de cambio político en publicaciones como “La Fraternidad”, publicación barcelonesa vinculada a los ideales de Saint-Simon o “La Organización del Trabajo”, publicación madrileña vinculada a las teorías de Furiase.
Este primer socialismo utópico tiene muchos de populista. Sus llamamientos se dirigen al pueblo (ahí confluyen con los republicanos).
· Diferencias entre el concepto de pueblo y el de clase: El concepto de pueblo es vago, difuso, impreciso, pero a la vez tiene connotaciones unitarias y homogeneizadoras. En el concepto de pueblo cabe casi todo el mundo, no como en el de clase, donde sus miembros de distinguen de los demás por algún u otro motivo.
Los llamamientos del socialismo utópico español se hacen al pueblo y no a la clase obrera porque a mediados del siglo XIX España todavía es un país pre-industrial. Los movimientos de la clase obrera son pocos porque no hay obreros; sin embargo, si se llama al pueblo todos se movilizan. Hay capas sociales muy perjudicadas.
Las movilizaciones sociales desde la década de los 40 son continuos porque en ellos se mezclan los clásicos movimientos que solicitaban abastecimiento de mercado y control de precios (motines de subsistencia) con movimientos pretendidamente revolucionarios. Los líderes políticos quieren encauzar políticamente los movimientos del pueblo.
En 1841 en Madrid el Gobierno ordena disolver todas las sociedades o tertulias políticas en las que se leyese el periódico y/o se hablase de temas políticos. El Gobierno tiene miedo de que se tiña de ideología el descontento popular.
En 1844 (dentro de la llamada “era moderada” del período isabelino) se prohibe la lectura colectiva de periódicos en las fábricas.
En 1848 en España se suceden tumultos y desórdenes callejeros graves. Es a partir de esa experiencia revolucionaria (que coincide con la oleada que se produce en Europa), que no llegó a nada, cuando los primeras formaciones socialistas el movimiento federalista, los liberales progresistas y los republicanos confluyen en el partido demócrata en España. Nacen de la experiencia movilizadora (salir a la calle) y de la periodística (lectura de periódicos). Algunos de los periódicos demócratas de la década de los 50 en España fueron: “Soberanía Nacional” (dirigido por Sixto Cámara) o “La discusión”.
Avanzada la década de los 50, el partido demócrata se ve impulsado por la incorporación de Castelar (que posee un increíble don de oratoria), Salmerón, Figueras... En esta época cuando van a surgir las grandes figuras del republicanismo en España.
Durante los años 60 los principales periódicos son “Democracia” de Castelar y “El pueblo” de Blasco Ibáñez (que será durante el sexenio y la restauración será el principal órgano de expresión demócrata).
La formación de la prensa obrera en Madrid Antonio Elorza
La formación del concepto de clase obrera que maneja Elorza está claramente influida por Thompson. La formación de este concepto obedece a un proceso de convivencia e interacción. La clase emerge a partir del sentimiento de lucha, en la medida en que el grupo intenta conformar un discurso propio. El concepto de compromiso cobra gran importancia en este contexto.La clase no es una categoría objetiva (que viene definida por la relación del individuo con los medios de producción), sino que es una categoría subjetiva de carácter cultural.
La prensa obrera es el instrumento a través del que los propios obreros elaboran, construyen y definen su propio discurso, sus propias señas de identidad. En sentido estricto, la prensa obrera no es la prensa de la clase obrera, sino que es el instrumento cultural que permite que los obreros se articulen como clase.
En España, la prensa obrera tiene unos orígenes burgueses directos. Desde los años 40 la burguesía republicana ejerce la tutela intelectual de la formación del proletariado (del proletariado cualificado, con mayor nivel adquisitivo y más abierto a nuevas ideas). La prensa obrera no es la prensa de la clase obrera, sino simplemente uno de los instrumentos de los que se sirven para configurarse como clase. La prensa obrera en España nace con dificultades, debido a la escasa industrialización del país. En Madrid, por ejemplo, no hay proletariado industrial, tan sólo hay una clase trabajadora pre-industrial.
El movimiento obrero está inspirado por un altísimo nivel de pasión en la mayoría de las clases. Este nivel de pasión se produce, según las últimas teorías de Josep Ramoneda, por el compromiso de los políticos y por la inmadurez de los sistemas democráticos.
En 1854, durante el Bienio Progresista, aparece el primer proyecto de ley de asociaciones. Hay facilidades para el asociacionismo sindical y político, fuera hasta entonces del marco legal. Las primeras publicaciones obreras nacerían después de esta ley, aunque el ideario obrero tardará aún en madurar. Comenzará a hacerlo en 1862, con la I Internacional.
En las páginas 66, 67 y 68 el autor del texto explica cómo la prensa republicana ejerce su papel de tutela sobre el movimiento obrero.
En la página 69 aparece una cancioncilla que exalta la dignidad del trabajo, el valor del esfuerzo, el valor del asociacionismo. Según esta composición, de ello se derivan la dicha, la abundancia y la paz.
El periódico “Guindilla” Víctor Carrillo
En la página 38 el autor realiza una descripción física del periódico. El formato es le normal para la época (7 x 11 cm). La periodicidad del periódico era de dos veces por semana; salía los jueves y los domingos. El hecho de que saliera los domingos supone una transgresión y una muestra de radicalidad política, dadas las rigurosas costumbres religiosas de la época. El periódico está adornado con viñetas y caricaturas (una por ejemplar). Esta característica es propia del periodismo del radicalismo político, que utiliza con frecuencia en caricaturas gráficas y textuales.
Más adelante (página 39), se habla del contenido del periódico, claramente doctrinario dentro de los postulados izquierdistas radicales. Es una publicación que suele dar información sobre el movimiento republicano.
Existían durante la época pequeños tratados de pensamiento político. Se hacían publicaciones gratuitas de los periódicos locales republicanos que convenía leer. Su objetivo era instruir en lo que significaba ser demócrata en los años 40.
En las páginas de El Guindilla aparecían también reseñas teatrales, crónicas taurinas y todo aquellos relacionado con el ocio de su público, formado por miembros de la clase burguesa.
Podemos delimitar la estrategia política de El Guindilla en tres áreas o líneas estratégicas de actuación:
· Oposición al Gobierno de Espartero: A partir de la página 43, el autor del artículo explica la decepción sufrida por el periódico ante la postura adoptada por Espartero. Mientras los redactores de El Guindilla esperaban la proclamación de la República, éste asumió la Regencia.
· Adoctrinamiento de los lectores: Hay que oponerse al Gobierno, pero también hay que dar alternativas, es decir, hay que enseñar a los lectores qué significa ser demócrata. Hay que darles una señas de identidad.
· El director usará el periódico para diseñar un programa político (páginas 49-51). Se dice cómo debe actuar un Gobierno desde los pensamientos demócratas.