Estos complementos pueden resultar de gran utilidad en diferentes ámbitos de la observación astronómica. En general, sirven para para realzar la visión de diversos objetos celestes o para corregir defectos de nuestros equipos ópticos.
Los filtros de realce más conocidos son los llamados de cielo profundo o nebulares. Estos filtros están tratados con múltiples recubrimientos que permiten el paso a unas determinadas longitudes de onda, mientras que bloquean las no deseadas. Los fabricantes de estos filtros suelen comercializar cuatro tipos diferentes:
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Ultra Hight Contrast (UHC) o Narrow Band (banda estrecha): mejora el contraste en nebulosas de emisión y algo en nebulosas planetarias. |
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Broad Band (banda ancha), City Light Supressor (CLS) o Deep Sky : permite el paso de más luz. Es efectivo para eliminar parte de la contaminación lumínica de las ciudades. Mejora la observación de galaxias, cúmulos estelares, cometas, etc. |
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Oxígeno III: su utilización se limita a nebulosas planetarias y nebulosas de emisión, donde incrementa el contraste. |
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Hidrógeno Beta: únicamente resulta útil para determinados objetos de emisión, tales como la famosa "Cabeza del caballo" en la constelación de Orión. Necesita un telescopio con gran poder de captación de luz y un ocular que rinda una amplia pupila de salida, ya que el filtrado es muy fuerte. |
Personalmente, me han dado bastante buen resultado los filtros de la marca Astronomik , fabricados en Alemania. Utilizo el UHC, CLS y OIII. El H-Beta tiene aplicaciones muy limitadas. Tienen un coste inferior al de otras marcas y son muy resistentes a la limpieza y agresiones.
Por otra parte, está bastante extendido entre los aficionados el uso de filtros de color para resaltar detalles de los planetas. Hay una amplia gama de colores disponibles, aunque, en mi opinión, no son demasiado efectivos. Yo no utilizo ningún filtro de color en mis observaciones y no tengo ninguna experiencia con estos productos. Para la observación planetaria, utilizo el filtro Contrast-Booster de Baader Planetarium , que potencia los detalles amarilleando ligeramente todo el campo de visión.
Para la observación de la Luna existen filtros dedicados que atenúan la luz que refleja nuestro satélite. No obstante, desde mi experiencia, resulta mucho más práctico un filtro polarizador variable. En realidad se trata de dos filtros independientes, uno de los cuales se enrosca al ocular y otro a un adaptador. Al girar el ocular conseguimos una atenuación variable, controlando la cantidad de luz que recibimos. Yo utilizo el de la marca Celestron .
Los filtros correctores de falso color en los telescopios refractores tienen aplicación si disponemos de un refractor no apocromático, ya que, precisamente, el diseño apocromático se caracteriza por no producir falsos colores. Podemos utilizar estos filtros con los antiguos refractores acromáticos (dobletes) para reducir artificialmente la percepción de la aberración cromática que produce su lente principal. No tengo experiencia en su utilización, pero son valorados por los aficionados. Los más recomendados son la combinación de filtros Neodymium y Fringe-Killer de Baader Planetarium , así como el Minus Violet (MV20) de Sirius Optics .
Merecen una mención especial los filtros dedicados a fotografía CCD. Estos filtros suelen comercializarse en un juego de cuatro: RGB (rojo, verde y azul) y un bloqueador de infrarrojos. Generalmente se intercambian a través de ruedas de filtros manuales o motorizadas.