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Mientras las empresas se enfrentan al reto de la competencia global, existe un creciente reconocimiento del papel central de la tecnología como determinante de su éxito. Como resultado de este reconocimiento, las empresas han acelerado la adopción de nuevas tecnologías e información, también, la introducción de productos tecnológicamente sofisticados. Así, las empresas están alerta de la necesidad de desarrollar estrategias tecnológicas que sean consistentes con o estén adecuadamente integradas en sus estrategias generales de negocio. Esta consistencia o adecuada integración asegura un despliegue exitoso de las capacidades tecnológicas en combinación con el resto de recursos, para la consecución de las metas perseguidas por la estrategia de la empresa. Tal despliegue efectivo de recursos tecnológicos ayuda a construir una ventaja competitiva sostenible que mejora los resultados de la empresa.
Una empresa que puede desarrollar una tecnología más eficiente, o descubrir una aplicación superior de una tecnología existente (o una nueva combinación de tecnologías existentes), para desempeñar una actividad mejor que sus competidores gana así una ventaja competitiva.
La tecnología afecta la ventaja competitiva a través de influir en todas las demás guías de costo o exclusividad, de tal manera que puede mejorar o deteriorar la posición relativa de coste o diferenciación de la empresa. La tecnología, por ejemplo, puede aumentar o disminuir las economías de escala, hacer posibles interrelaciones donde antes no lo eran o aumentar oportunidades en los eslabones creando ventajas en tiempos de entrega, producción o servicio. Así, una empresa puede utilizar la tecnología para modificar las guías de costo o diferenciación en su propio beneficio o ser la primera o única en explotar una guía en particular siempre y cuando adicionalmente sepa conducir y manejar la información.
La nueva tecnología no sólo permite la adaptación del producto o servicio al cliente sino que, además, en muchos casos permite mostrarlo, venderlo, cobrarlo, hacerlo accesible y obtener comentarios sobre él sin que tenga que producirse un desplazamiento por su parte manejando la informática. Por otro lado, la incorporación de información, como un servicio más, al propio producto físico o al servicio permitido por la tecnología es una forma cada vez más importante de diferenciarlo de los productos de los competidores.
Hoy en día, las empresas compiten en dos mundos: uno real de recursos "palpables", y uno virtual de información que mediante transacciones electrónicas ha originado un nuevo lugar de creación de valor.
Los procesos de valor virtual pueden añadir valor a través de la conversión de información en bruto en nuevos productos y servicios del mercado electrónico, exclusivos del mundo de la información. En definitiva, los responsables de la empresa deberían seguir supervisando la cadena de valor real –la elaboración y venta de productos reales- pero también deberían crear y aprovechar la cadena de valor virtual –elaboración e incorporación de servicios y relaciones virtuales-.
Por otra parte, la tecnología puede alterar la relación existente entre ámbito de competencia y ventaja competitiva.
Aumenta la capacidad de la empresa para coordinar actividades y crear ventajas competitivas en el ámbito de segmento, vertical, geográfico o industrial que elija.
A medida que la tecnología de la información se extiende, las posibilidades de aprovechar las ventajas de un nuevo ámbito de competencia se incrementan, por lo que las empresas que tienen un ámbito de actuación amplio pueden, cada vez con más facilidad, atender segmentos diferentes. Pero hoy en día sabemos que esto también se cumple para las empresas pequeñas, que pueden aprovechar la tecnología (por ejemplo: Internet suprime obstáculos creados por la geografía, las zonas horarias y la ubicación) para competir más fácilmente en el mercado mundial a través de poner a disposición de sus clientes una mayor variedad de productos, servicios e información.
La tecnología afecta a los miembros de las organizaciones en diversas formas. Es un factor clave para determinar las tareas requeridas y el grado de especialización. Con frecuencia determina el tamaño y la composición del grupo de trabajo inmediato y el margen de contactos con otros trabajadores y supervisores. Frecuentemente determina el grado de movilidad física. Afecta las diversas funciones y posiciones de las personas en las organizaciones: generalmente tener mayores habilidades técnicas significa obtener una mejor posición, mas paga y otras recompensas. Incluye mas en determinar el diseño específico de la labor de cada empleado. La tecnología, particularmente en las operaciones de producción en masa, impone una dimensión de tiempo a los trabajadores. Requiere puntualidad para empezar el proceso y fija un cierto ritmo de trabajo..
Los cambios tecnológicos podrían crear inseguridad y ansiedad en el empleo y en los trabajadores. Las habilidades desarrolladas a lo largo de un periodo podrían resultar obsoletas, lo cual afecta vitalmente su auto percepción y motivación.
Como en la mayoría de situaciones se deberá lograr un punto de equilibrio; así, será una adecuada interacción entre tecnología y el resto de recursos a disposición de la empresa la que produzca ventajas.
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