Los antecedentes son los grandes imperios de oriente (despotismo, teocracia), la polis griega (modo de producción esclavista, comunidades reducidas) y Roma (república e imperio, se comienza a distinguir entre Derecho Público y Privado).
Hubo épocas en que el Estado no existía, sino que el hombre estaba adscrito a una familia, a un señor, una comunidad o a un grupo religioso.
Los Estados requieren instituciones permanentes aunque la aparición de estas instituciones no tiene por qué conducir a la creación de un Estado.
La soberanía existía antes de que se la pudiera describir como teoría. Es evidente que en el mundo antiguo existían Estados, pero el Estado moderno surge con la Edad Media. Egipto y Roma tenían un territorio, población e idioma común, pero la realidad de esa época se caracterizaba por la existencia de dos tipos de estructuras políticas básicas que, como ya hemos comentado, eran los grandes imperios orientales y las ciudades estado griegas.
Los grandes imperios eran militarmente fuertes, pero sólo una pequeña parte de sus habitantes podían participar en el proceso político. La lealtad en las ciudades estado era muy fuerte pero no superaron la idea de ciudad, como el caso de Roma. Estas ciudades estado eran débiles militarmente y acabaron por ser conquistadas.