La doctrina marxista considera que el Derecho es una superestructura que depende absolutamente de la estructura de la sociedad, que es la economía. El Derecho no hace más que reflejar las relaciones de dominio existentes en una sociedad, ya que es un instrumento al servicio de las clases dominantes, impuesto por la coacción del Estado. Por tanto, cuando se llegue a la sociedad comunista, desaparecerá la explotación y no hará falta la coacción, con lo cual desaparecerá el Estado y el Derecho.
Considera que el Derecho no tiene una historia independiente y se opone al positivismo y, en general, al pensamiento burgués. La base real de la sociedad son las relaciones de producción. De ellas se derivan los procesos políticos, sociales y espirituales de una época, que constituyen las superestructuras montadas sobre esa base económica. No es la conciencia de los hombres la que determina su forma de vivir y de pensar, sino que su existencia social es la que determina su conciencia.
La doctrina marxista sobre el Derecho es una parte del marxismo, que ha desarrollado una excelente labor crítica con respecto a la sociedad burguesa tradicional tanto a sus raíces como a sus diversos aspecto. En la Ciencia Jurídica es una doctrina poco elaborada y su influencia no es excesiva.
El Derecho soviético era el gran tercer sistema jurídico del mundo, pero desde la década de 1990, con la caída del muro y la desintegración del poder soviético, ha sido abandonado, con los consiguientes problemas que comportó pasar de ese sistema al sistema continental.