El estudio de la historia del constitucionalismo español es una tarea tan compleja como apasionante, porque es la propia historia de nuestro país en los s. XIX y XX. Para analizarse, pues, se tiene que tener en cuenta, sobre todo, el contexto histórico.
Una primera división debería basarse en el propio carácter ideológico y llevaría a tres grandes bloques: las progresistas (1812, 1837, 1869 y 1931), las moderadas (1845 y 1876) y las cartas otorgadas (Constitución de Bayona y Estatuto Real).
Es una época inmersa en cambios políticos constantes y con las carencias doctrinales propias de unos años en las que el Derecho Público estaba sometido a una evolución constante. La otra división fundamental debe basarse en su propio contenido y en cómo trataban los grandes elementos que configuran una constitución: la división de poderes, los órganos del Estado, los derechos y las libertades, su condición rígida o flexible, etc.
A la hora de establecer las fases del constitucionalismo españoles han utilizado diversas divisiones. Por escoger una al azar, estableceremos siete períodos:
1. La aparición del régimen constitucional (1812-1833)
2. La monarquía de Isabel II (1833-1868)
3. El Sexenio Revolucionario (1868-1874)
4. La Restauración (1874-1931)
5. La Segunda República (1931-1939)
6. El Régimen de Franco (1939-1975)
7. El proceso de transición política (1975-1978)