Japón es el noveno país más poblado del mundo (124’5 millones de habitantes), y posee una de las densidades de población más altas del planeta (334’4 hab/km2, aunque los desequilibrios provocan que haya zonas que superan los 5.000 hab/km2).
1.1 Evolución del crecimiento demográfico
- Aínos: primeros habitantes del archipiélago, en Hokkaido y Tohoku.
- Cultura Jômon: 250.000 personas en Kanto y Tohoku.
- Cultura Yayoi: desde el continente se asienta en Hasai (región de Kinki), introduciendo la metalurgia y la ricicultura (cultivada en las llanuras, en detrimento de las montañas). Contínuo crecimiento demográfico por la aparición de un estado y una organización social.
- Época de Nara: población entre 5’5-6 millones de habitantes.
- Siglos VIII-XII: estancamiento del crecimiento demográfico por las luchas.
- Finales de la Edad Media: cambia el ritmo, acelerándose el crecimiento a partir de los siglos XV-XVI, alcanzando los 17 millones de habitantes (uno de cada tres en Kansai).
- Época Tokugawa: en el primer siglo el crecimiento sigue siendo alto. A partir del siglo XVIII y principios del XICX de nuevo la población sufre un estancamiento, que no finalizará hasta le período Meijí.
1.2 Rasgos sociodemográficos del Japón contemporáneo
Þ Sostenido crecimiento de la población
La Revolución Meijí supuso un profundo cambio en la evolución demográfica. El aumento regular de la población, favorecido por una política natalista, se vio acompañado de la industrialización y urbanización.
La natalidad alcanza en los años 20 sus valores más altos (36o/oo), y desde entonces tiene tendencia a disminuir. Desde 1949, con la política reduccionista, descendió la natalidad hasta estabilizarse en el 18’8o/oo en 1970, aunque ahora sufre un nuevo descenso.
La mortalidad a principios de siglo era del 20o/oo, cayendo progresivamente a lo largo del siglo hasta valores del 3’2o/oo actual.
Los valores de natalidad no son homogéneos. Entre 1950-60 las áreas rurales superaban a las urbanas, pero más tarde los valores se invierten, generando graves desequilibrios regionales. El aumento de la población se ha mantenido por debajo del crecimiento económico, con lo que se ha incrementado la capacidad adquisitiva de la población.
Un rasgo característico de la población japonesa es su homogeneidad, tanto étnica como cultural y lingüística. La única minoría son los aínos (unos 15.000), que viven en Hokkaido.
El aislamiento de Japón en el período Edo redujo los movimientos migratorios. Por tanto, no es muy numerosa la colonia japonesa en el extranjero (residen sobre todo en EE.UU.), como tampoco la colonia extranjera que reside en Japón.
Þ Constante incremento de la esperanza de vida: el envejecimiento de la población
La población de Japón tiene tendencia al envejecimiento, como ocurre en el resto de países desarrollados. La pirámide de edades presenta una forma poco regular, con progresivo ensanchamiento en el centro y el vértice superior.
El menor porcentaje de población envejecida se encuentra en las regiones económicamente más dinámicas, frente al envejecimiento de la población rural. Las repercusiones sociales de este envejecimiento son preocupantes, al no crecer al mismo ritmo la población activa, y para ello se barajan distintas soluciones.
Þ La población activa
· Características
En los últimos años ha habido grandes cambios en la estructura y en el volumen de la población activa de Japón. En la década de los 60 esta población se caracterizaba por su juventud, pero en la actualidad hay un aumento constante de los trabajadores en edades entre 55-65 años.
La tardía incorporación femenina al mercado del trabajo ha hecho que la tasa de inactividad femenina alcance el 49%, superior a otros países occidentales.
La población activa japonesa tiene un alto nivel de cualificación, lo que se traduce en un alto grado de eficacia.
Actualmente sigue la tendencia de pérdida de efectivos en el sector primario, crecimiento moderado en el secundario y fuerte incremento del sector servicios, típico de un país de economía moderna.
La economía japonesa presenta una baja tasa de paro (2’6%), en contraposición a otros países industrializados (EE.UU. tiene 6’3% y la U.E. el 9’4%). De todas formas, a menudo los datos estadísticos japoneses están infravalorados, al ser considerada persona activa toda aquella que trabaja más de una hora a la semana.
· La inmigración
Un rasgo original es la mínima participación de mano de obra extranjera, distinto al resto de países industriales. Casi no existió en Japón el fenómeno migratorio, ni siquiera en los años 60. Desde 1952 gran parte de la población rural marchó a las ciudades industriales, por lo que no hizo falta mano de obra extranjera. A ésto se sumaba una política de inmigración fuertemente restrictiva.
Esta situación cambió a mediados de los 80, cuando el alza del yen contribuyó a aumentar la diferencia de los sueldos japoneses y los del resto de países asiáticos, propiciando el incremento de mano de obra extranjera. En la actualidad, el colectivo más abundante es el coreano, aunque aumentan los sudamericanos y chinos.
Una característica de los trabajadores extranjeros en Japón es su nivel de educación excepcionalmente alto (casi el 30% con carrera universitaria), fenómeno que no se asemeja al de otros países industrializados.
1.3 La desequilibrada distribución de la población en el espacio
La población de Japón está desigualmente distribuida en el espacio, más concentrada en el Sur que en el Norte, y más en las llanuras que en las montañas (las llanuras de la costa del Pacífico han sido las regiones polarizadoras de la vida socioeconómica del país, al contrario que la isla de Hokkaido, el Mar del Japón y el sur de Kyushu y Shikoku).
Hay dos regiones demográficas:
- Costa del Pacífico (desde la bahía de Tokyo hasta la de Nagoya), orillas del Mar Interior y norte de Kyushu: es la zona más densamente poblada. En las regiones de Kanto, Chubu y Kinki vive más del 60% de la población de Japón.
- Norte del país, costa del Mar del Japón y sur de Kyushu y Shikoku: zonas poco pobladas, con escaso crecimiento de población.
La población sigue creciendo en la costa central y sudoriental de Honshu, así como en las orillas del Mar Interior. Destaca el crecimiento de las prefecturas de Saitama, Chiba (ambas con 40% de crecimiento en los años 70) y Kanagawa, en torno a Tokyo, en la región de Kanto, y las prefecturas de Shiga y Nara (30%) en torno a Osaka y Kyoto, en la región de Kinki.
En los años 80 siguen creciendo estas prefecturas de Kanto y Kinki, pero la población disminuye en el norte de Tohoku, en el extremo oriental de la región de Chugoku y de Kyushu (Nagasaki), así como la prefectura de Kochi (sur de Shikoku). Todas ellas ya estaban poco pobladas, con lo que se acrecient el desequilibrio regional.
La región central de Honshu tiene un enorme peso demográfico, especialmente en la región de Kanto, cuyo enorme poder de atracción no para de aumentar.
1.4 El intenso desarrollo urbano: la Megalópolis japonesa
La importancia del fenómeno urbano es un rasgo demográfico característico de Japón, debido al acelerado éxodo rural desde mediados de siglo y al progresivo desarrollo industrial. Este éxodo rural y el desarrollo industrial fueron los motores que impulsaron al espectacular crecimiento de la población urbana.
Japón tiene gran tradición urbana ya desde el período feudal de los Tokugawa. Son las ciudades-castillo (joka-machi), germen de núcleos urbanos actuales (Edo o Tokyo, Hiroshima, Nagoya).
Otro grupo de ciudades creció:
- Alrededor de un templo o santuario.
- A lo largo de las rutas del Japón feudal.
- En ciudades-mercado surgidas junto a puertos marítimos (Nagasaki).
- Ciudades nuevas nacidas de un planteamiento gubernamental (Sapporo).
- Ciudades que crecieron junto a un puerto moderno (Yokohama, Kobe).
El acelerado crecimiento desee mediados de siglo propulsó la aglomeración en enormes conurbaciones a lo largo del eje Tokyo-Fukuoka. La Megalópolis japonesa, la conurbación más grande del mundo, abarca las ¾ partes de la población del país, y está formada por:
- Keihin: Tokyo, Kawasaki, Yokohama.
- Chukyo: Nagoya.
- Keihanshin: Osaka, Kobe, Kyoto.
- Kitakyushu-Fukuoka.
Desde el período Edo, el eje de circulación principal entre Tokyo y Kyoto se conoce como Tokaido. En él están las conurbaciones de Keihin, Chukyo y Keihanshin, que forman la Megalópolis de Tokaido. Unidas a la conurbación de Kitakyushu-Fukuoka forman la Megalópolis japonesa.
En 1990 alrededor del 70% de la población (80 millones de habitantes) vivía en sectores densamente poblados, que ocupan el 3’4% del territorio.
La concentración de la población en grandes áreas urbanas es un fenómeno significativo de la historia demográfica de Japón, en una desequilibrada distribución que se ha reforzado.
La Megalópolis japonesa representa uno de los rasgos más sobresalientes de la geografía humana de Japón. A su cabeza está Tokyo, la capital y centro de la región metropolitana del Gran Tokyo (31’8 millones de habitantes, el 25% del país), la aglomeración urbana más grande del mundo.
Actualmente el proceso de urbanización está en un período de transición, con éxodo de habitantes de los grandes núcleos urbanos, aumentando así las áreas metropolitanas. Se han llevado a cabo diversas políticas de descentralización de las actividades industriales y de limitación de la construcción, aunque en la práctica no han obtenido resultados positivos.
Un objetivo básico de los planes de ordenación del territorio es la creación de polos de crecimiento fuera de las áreas metropolitanas. Cabe destacar la puesta en marcha de “tecnópolis” para acelerar el desarrollo a partir de centros de altas tecnologías.
En la actualidad Japón debe orientar sus políticas urbanas a conseguir un desarrollo más equilibrado, una utilización más racional del suelo y una mejor calidad de vida.