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La educación tradicional ha cambiado radicalmente en los últimos diez años a raíz de la inclusión de sistemas computacionales en nuestras escuelas y colegios, incrementada sustancialmente a partir de 1995. A excepción del sistema de educación fiscal (regentado y administrado por el Ministerio de Educación y Cultura), aún más relegada, la educación privada en el Ecuador ha estado a una distancia educacional de por lo menos 5 años tecnológicamente hablando (la era digital obliga a una rotación tecnológica de por lo menos tres meses). Nuestra educación ha sido, y es, básicamente de dos hemisferios totalmente distintos. El uno del sector privado comprendido por centros educativos pre primarios, primarios, secundarios y de nivel superior; y el otro por un sistema de educación primario, secundario y universitario. A raíz de la publicación de la nueva ley de Reforma Curricular (1990), se ha venido utilizando aleatoriamente tanto para establecimientos particulares como para los fiscales, un sistema nuevo de educación que a criterio de los especialistas es repetitivo cognoscitivamente hablando. Este sistema está desglozado de la siguiente manera:
Unidades educativas, con 10 años de estudio, desde primer año de básico hasta décimo año de básico (Preparatorio hasta tercer año de secundaria.)
Colegios, con 3 años de estudio, 1 año de propedéutico, y 2 años de especialización (Cuarto, quinto y sexto año de secundaria.)
Colegios experimentales, con 6 años de estudio, 2 años de nivelación, 2 años de propedeutico, y 2 años de especialización.
Figura 2.2 La transformación de la educación formal
Bajo este sistema organizacional, podemos observar en nuestro país que las diferencias de ambos (pública y privada) son radicales empezando por las instalaciones físicas, ubicación geográfica, estratos sociales e inclusive por sus activos tecnológicos.
Todos estos establecimientos presentan como parte de su pensum materias básicas y elementales, e incluyen la materia de Informática desde sus cursos iniciales (sólo para el caso de instituciones privadas), en casi un 50% de estas instituciones.
En pocos casos dichas instituciones se preocupan por mejorar e incentivar en el progreso intelectual y tecnológico de sus estudiantes, premiando a los chicos con grandes iniciativas o motivándolos a superar los límites impuestos por nuestra sociedad.
En un mundo tan cambiante como el actual las instituciones educativas han sido las más lentas en la respuesta a todos estos cambios, con profesores titulares poco preparados, escasa preparación tecnológica, mediana infraestructura adecuada, costos de mantenimiento y servicios de comunicación elevados, maestros amenazados por la tecnología, menor competitividad y tradiciones educativas que datan de principios del siglo pasado, la gran mayoría de instituciones educativas se han estancado en el pasado.
De este conjunto de instituciones hay varias que se han destacado por su valioso aporte a la comunidad, y por prestar servicios educativos de gran valía reconocidos en el ámbito nacional como internacional, entre estas universidades y centros de estudio podemos destacar a las siguientes:
Escuela Superior Politécnica del Litoral, Universidad San Francisco de Quito, Universidad Andina, Universidad Tecnológica Federico Santa María, Escuela Superior Politécnica del Ejército, entre otras.
Los problemas que hemos tocado, son realidades de nuestra patria, que nos hacen reflexionar y pensar en qué situación estamos, y qué debemos cambiar. Debemos buscar como país la reorientación de nuestros mejores elementos, para poder aprovechar sus conocimientos y su experiencia a beneficio quizás de otras naciones, otorgándoles subsidios o bonos; promover el desarrollo intelectual de nuestros niños y posibilitar el aprovechamiento de nuestros mejores recursos para poder progresar como nación por el bienestar de nuestras futuras generaciones.
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