5.1 El restablecimiento de la unidad imperial
i) La muerte de Valentiniano II
Desde el 388 al 391 d.C. Teodosio permaneció en Italia, con su corte en Milán. Había enviado a Valentiniano II y su familia a las Galias, en Vienne, y le había colocado bajo tutela de Arbogastes, general franco pagano, aunque más bien parece que fuera un carcelero impuesto por Teodosio.
En realidad, Arbogastes era el auténtico jefe del ejército de Valentiniano y el que decidía toda la política y actos del emperador. Parece ser que Valentiniano se suicidó por la negativa que le dió Arbogastes al intentar ir él con su ejército a combatir en el 392 d.C. a Panonia una invasión de barbaros. Teodosio no tomó ninguna repressalia contra Arbogastes.
ii) El nombramiento de Eugenio como emperador
Eugenio, profesor de retórica y cristiano paganizante, es proclamado emperador por Arbogastes, y no tenía pensado enfrentarse a Teodosio. Aceptó el nombramiento de Honorio, hijo de Teodosio como augusto, y su intención era ser aceptado como tercer augusto, pero Teodosio se lo negó.
Entonces Eugenio inició una ofensiva. Se adueñó de Italia y aglutinó en torno a sí a todos los nobles paganos. Ambrosió lo reconoció, pero evitó el trato y se fue de Milán. Los senadores romanos lo apoyan y en poco tiempo controló las Galias, Italia e Hispania.
iii) La reacción de Teodosio y la reunificación del Imperio
Teodosio tardó dos años en tomar la iniciativa contra Eugenio. En el 394 d.C. marcha con su ejército de contingentes romanos, godos y orientales (árabes y armenios), y en la batalla de Fluvius Frigidus fue derrotado Eugenio, y el Imperio quedó unificado hasta la muerte de Teodosio.
5.2 Política religiosa de Teodosio
i) El sometimiento de Teodosio ante Ambrosio
Las relaciones entre ambos fueron un capítulo singular, tanto en las relaciones Iglesia-Estado como en los enfrentamientos entre dos personalidades ligadas por una relación de repulsa, y en el caso de Teodosio, de sometimiento y temor a Ambrosio. Éste no se abstuvo de humillar a Teodosio y ejercer un dominio implacable sobre su ánimo. Criticaba las decisiones y consejos del emperador.
ii) La excomunión de Teodosio por el conflicto de Tesalónica
Usando el arma de la excomunión, Ambrosio convirtió al emperador en un instrumento no sólo dócil, sino ávido por complacerle. En este frenesí de legislar contra heréticos y paganos, contra el adulterio, divorcio y otras cuestiones morales, surgió el conflicto de Tesalónica del 390 d.C.
Allí se aplicó la condena a la hoguera que Teodosio aplicaba a los homosexuales. El pueblo reaccionó matando al jefe de la infantería, un bárbaro, lo que estimuló el odio del pueblo. Teodosio ordenó reunir al pueblo en el circo y matarlo. Teodosio fue excomulgado por Ambrosio por su exceso de celo religioso.
En principio, la reacción de Teodosio parecía motivada por el deseo de venganza o indignación contra Ambrosio: sitúa a destacados personajes paganos en los altos puestos del poder y publica leyes bastante absurdas para molestar a Ambrosio.
iii) Su vuelta a la comunión. Afirmación de la supremacía del poder religioso sobre el civil
Tras una larga penitencia, fue admitido a la comunión por Ambrosio. La escena del emperador prosternado y de rodillas ante el obispo de Milán es significativa de lo que serán las relaciones Iglesia-Estado en el futuro. Se afirmaba la supremacía del poder religioso sobre el civil, que se convierte en fiel instrumento de los dictados de la Iglesia. Una Iglesia cuya desunión y desafección a la tradición del Imperio Romano, junto a las tendencias pacifistas frente a los bárbaros, tuvo gran culpa del desmoronamiento del poder imperial en Occidente.
iv) La religión, prinicipal cuestión del Estado para Teodosio
A partir de entonces la religión para Teodosio pasa a ser cuestión de Estado, y la política pasa a un segundo plano. En el 391 d.C. se proclama una sentencia mortal contra el paganismo: prohíbe visitar los templos, venerar las estatuas, encender lamparillas a los lares y cualquier tipo de sacrificio a los dioses, incluso los domésticos. También se prohiben los espectáculos públicos, y las condenas contemplaban penas diversas.
El paganismo estaba sentenciado y el Imperio reducía sus fronteras, pero Teodosio parecía más preocupado por imponer la religión cristiana, de grado o por fuerza, que por asegurar la paz, tanto interior como exterior. Muere a comienzos del 395 d.C. en Milán.