Las guerras samnitas son presentadas por Livio como una guerra de razzias jalonada de continuas incursiones a la búsqueda de botín y de tierras y, como fin último, el logro de la supremacía romana en Italia. La realidad no debió ser muy distinta.
Las guerras se desarrollaron en varias fases, con intervalos de relativa tranquilidad y con algunas batallas importantes y la ampliación por parte de Roma del sistema de alianzas.
2.1 Inicio de las hostilidades
Los acontecimientos políticos principales parten del 328 a.C., cuando los samnitas se habían infiltrado en Nápoles y, desde allí, hostigaban y saqueaban los campos de Capua, que recurre a Roma buscando su protección. En el 327 a.C., un ejército romano consiguió apoderarse de la vieja ciudad de Paleópolis, pero no de Nápoles. En el 326 a.C. Roma suscribió con Nápoles un tratado de alianza en plano de igualdad.
2.2 Apulia
Un año después tuvo lugar el desastre de las Horcas Caudinas. La derrota se produjo durante su incursión en la Apulia (325 a.C.). El acuerdo supuso la entrega a los samnitas de colonias fronterizas, pero pocos años más tarde los ejércitos romanos retomaron el camino de la Apulia, saquearon la Daunia y concluyeron un acuerdo con distintas ciudades apulias. Liberaron también la ciudad de Luceria, sitiada por los samnitas, que pasó a ser colonia en el 311 a.C.
La victoria de Lautulae (315 a.C.) sobre los samnitas supuso para Roma una advertencia sobre la fragilidad de algunas anexiones. Antes de la batalla, Capua, los Auruncos y Satricum intentaron volverse contra Roma. Posteriormente reprimió la insurrección de Capua. A partir de este momento, el pretor romano delegó a prefectos para controlar la administración de las ciudades campanas. Roma confiscó además las ricas tierras del ager Falernus. Los Auruncos fueron masacrados y la recuperada Fregellae e Interamna de Liris, colonias latinas, pasaron a ser los enclaves vigilantes del sur del Lacio. En el 312 a.C., Apio Claudio abrió la vía campana o vía Apia de Roma a Cumas.
Después de la victoria de Terracina (314 a.C.), Roma intensificó la ocupación territorial con una amplia colonización latina. Desde el 311 a.C. Roma nombra a magistrados encargados de la marina, y su todavía pequeña flota fue derrotada cuando intentaba atacar Nocera, aunque fue ocupada poco tiempo después.
2.3 El frente etrusco
A partir del 312 a.C. se abrió de nuevo el frente etrusco. Allí los romanos habían sido bastante cautos hasta entonces, con relaciones reguladas por treguas convenidas entre ambos bandos para no atacarse mutuamente.
Las luchas entre Roma y los samnitas implicaron toda una serie de alianzas contra o a favor de Roma. Se iba afianzando la conciencia entre los diversos pueblos en el sentido de que se trataba de pasar al control de Roma o de mantener la independencia. Ante el poder amenante de Roma, se estrechaban las alianzas entre los demás pueblos itálicos.
En el 311 a.C. se creó un frente etrusco, concentrándose los enfrentamientos en torno a la ciudad de Sutri. Tras la victoria, el ejército romano pasó por primera vez los montes Ciminos, penetrando en el interior de Etruria. No mucho después, entre 309-308 a.C., tres ciudades-estado etruscas del interior pidieron una tregua. También los demás estados etruscos depusieron las armas. Roma estableció una política de tratados y no se conocen expropiaciones de tierras en Etruria.
2.4 Los hérnicos
Muy diferente fue la actitud de Roma con los hérnicos, que entraron en guerra contra Roma en el 306 a.C. En ese mismo año cayó la principal ciudad hérnica de Anagnia. El resto del territorio fue incorporado en gran parte a través de confiscaciones y concesiones de civitas sine suffragio.
2.5 Paz con los samnitas. Otras incorporaciones
En el 304 a.C. se estipuló la paz con los samnitas. Roma continuó la política de alianzas e incorporaciones, confiscando gran parte del territorio de los ecuos. En el 303 a.C. se estableció la colonia latina de Alba Fucens, que junto con Caseoli, reducida en el 298 a.C., servirían posteriormente para sus operaciones contra el Samnio.
2.6 La Magna Grecia: Lucania
Entre el 302-299 a.C., Roma intensifica su relación con el mundo de la Magna Grecia. La Lucania estaba habitada por tribus belicosas, que realizaban incursiones de pillaje, siendo Tarento uno de sus objetivos preferidos.
La Lucania se convertía en una pieza importante para la complicada política de Roma, al poseer frontera con los samnitas aún no controlada. En el 302 a.C., Roma protegió a los salentinos contra un condottiero de Tarento, y en el 299 a.C. apoyó a los lucanos, atacados por los samnitas. Roma concluyó con los lucanos un tratado, comenzando así la última fase de las luchas romanas por el control de Italia.