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La felicidad es un estado, una condición espiritual - Relatos de la vida de Abdul-Bahá , referente a la Felicidad

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Curso gratis creado por Jesús Rafael Gonzaléz García
04 de Noviembre de 2007

11 - Relatos de la vida de Abdul-Bahá , referente a la Felicidad

RELATOS DE LA VIDA DE ABDUL-BAHÁ SOBRE LA FELICIDAD:

Stanwood cobb, el reconocido pedagogo, escribió:
“Esta filosofía de la alegría era la clave de toda la enseñanza de Abdul-Bahá. ¿Eres feliz?, era su frecuente saludo a sus visitantes. ¡Sé feliz!
“Aquellos que eran infelices (¡y quién de nosotros no lo es a veces!) Lloraban al oírlo. Y Abdul-Bahá les sonreía como diciendo: Si, lloras. Más allá de las lágrimas está el sol.
Y a veces limpiaba con sus propias manos las lágrimas de sus mejillas húmedas, y se marchaban de su presencia transfigurados.

En California se observó que “A pesar de la fatiga que sentía a veces el Maestro y de sus dolencias físicas, daba la bienvenida con una sonrisa radiante, y con su voz agradable y radiante preguntaba: “ ¿Eres feliz?

Una mujer visitó al Maestro en Haifa, en mayo de 1910. Más tarde escribió sobre esta visita, diciendo: “Mientras él hablaba conmigo, yo sentía mi corazón enternecido por la influencia de su bondad y amabilidad, y las lágrimas vinieron a mis ojos. Me preguntó por mí, si estaba bien y si era feliz. Yo respondí a la última pregunta: He tenido muchas penas. Él contestó: ¡Olvídalas! Cuando tu corazón esté lleno del amor de DIOS, no habrá sitio para la tristeza, habrá solo amor y felicidad.
Ella continuó: “No puedo expresar la dulce simpatía de su voz mientras decía estas palabras hermosas y consoladoras. Luego pidió al ayudante que trajera té, una taza para él y otra para mí. Bebimos juntos, deseándonos mutuamente salud y felicidad, y luego me dijo que esperaba tomar té conmigo en el Reino del Cielo (¿No es un hermoso pensamiento?). Cuando elogié el té, dijo que era verdadero té persa, y me regaló un paquete para que me lo llevara.

Leer las palabras de Abdul-Bahá sobre este tema, escuchar su significado espiritual y bañarse en su calor, es encontrar una alegría y una inspiración profundas e interiores. A continuación siguen unos pocos ejemplos:

¡Las alegrías nos da alas! En momentos de alegría nuestras fuerzas son mayores, nuestra inteligencia
Más sutil y nuestra comprensión menos nublada. Nos sentimos más capacitados para entendernos con el mundo y encontrar nuestra esfera de utilidad. Pero cuando la tristeza nos invade nos volvemos débiles, nuestras fuerzas nos abandonan, nuestra comprensión, se oscurece y nuestra inteligencia se vela. Las realidades de la vida parecen eludir nuestra comprensión, los ojos de nuestro espíritu no aciertan a descubrir los misterios sagrados, y nos convertimos casi en seres muertos. (Abdul-Bahá).

“Nunca estéis deprimidos”.
“No es deseo de Abdul-Bahá ver a ningún ser herido, ni causará él pena a nadie; porque el hombre no puede recibir mayor regalo que este, regocijar el corazón de otro. (Abdul-Bahá).

“Recordar el dicho: De todos los peregrinajes el mayor es aliviar al corazón cargado de pena.
“…Sabed que transmitir el Mensaje puede conseguirse sólo a través de buenas acciones y atributos espirituales, una expresión pura como el cristal y la felicidad reflejada en el rostro de aquél que está exponiendo las Enseñanzas”.

“Esfuérzate al máximo de tu capacidad para que estos niños sepan que es bahái quien encarna todas las perfecciones y brilla como un cirio encendido; no debe ser oscuridad y llevar aún el nombre bahái”.

“En el futuro la moral se degenerará en grado sumo. Es esencial que los niños sean criados a la manera bahái, para que puedan encontrar la felicidad, tanto en este mundo como en el venidero. Si no, serán acosados por las aflicciones y tribulaciones, pues la felicidad humana se basa en el comportamiento espiritual.

“Pues la felicidad espiritual es la verdadera base de la vida del hombre, porque la vida está creada para la felicidad, no para la tristeza; para el placer, no para el dolor. La felicidad es vida, la tristeza es muerte. La felicidad espiritual es la vida eterna. Es una luz a la que no sigue la oscuridad…
Esta gran bendición y don precioso lo obtiene el hombre únicamente por medio de la guía de DIOS…”
“Esta felicidad no es sino el amor de DIOS.
“Nada hace a un hombre tan feliz como el amor. (Abdul-Bahá).

A la Sra. Smith, una nueva bahái que pertenecía a una distinguida familia de Filadelfia y que sufría de jaqueca el Maestro le dijo: “Debes ser siempre feliz. Debes contarte entre la gente de la alegría y la felicidad y debes estar adornada con la moral divina. En gran medida la felicidad mantiene nuestra salud mientras que la depresión del espíritu causa enfermedades. La sustancia de la felicidad eterna es la espiritualidad y la moralidad divinas, a las que no sigue ninguna pena” (Abdul-Bahá).

En Nueva Cork, Abdul-Bahá dijo: “Que todos os señalen y pregunten: ¿por qué esta gente es tan feliz? Quiero que seáis felices… que riáis, sonriáis y os alegréis para que podáis hacer felices a los demás”.

En Chicago el Maestro reveló “una de sus Tablas más optimistas”, a petición de un reportero de un periódico:
¡Sed felices! ¡Sed felices! ¡El Sol de la verdad ha brillado!
¡Sed felices! ¡Sed felices! ¡La Luz del Espíritu ha rodeado al mundo!
¡Sed felices! ¡Sed felices! ¡Las puertas del Reino están abiertas!
¡Sed felices! ¡Sed felices! ¡La canción de la Unión ha sido entonada!
¡Sed felices! ¡Sed felices! ¡Los alientos del Espíritu Santo son dadores de vida y el mundo del hombre toma vida!
Estas palabras nos recuerdan otro pasaje suyo:
¡Felices Nuevas!
Porque la vida eterna está aquí.
¡Oh vosotros que dormís, despertad!
¡Oh vosotros negligentes, aprended la sabiduría!
¡Oh ciegos, recobrad la vista!
¡Oh sordos, oid!
¡Oh mudos, hablad!
¡Oh muertos, levantaos!
¡Sed felices! ¡Sed felices! ¡Llenaos de alegría!

En su gran anhelo por hacer felices a los demás libres de ansiedad, frustración y pena, Abdul-Bahá dejó muchas oraciones para nuestro uso:

“Oh DIOS, refresca y alegra mi espíritu. Purifica mi corazón. Ilumina mis poderes. Dejo todos mis asuntos en tus manos. Tú eres mi Guía y mi Refugio. Ya no estaré más triste ni afligido; seré un ser feliz y alegre. ¡Oh DIOS! Ya no estaré lleno de ansiedad, ni dejare que las aflicciones me fatiguen, ni que me absorban las cosas desagradables de la vida. ¡Oh DIOS! Tú eres más amigo mío que yo lo soy de mí mismo a ti me consagro, oh Señor”.

La felicidad que el Maestro (Abdul-bahá, hijo de Baháulláh) conoció a través de Baháulláh la deseaba para los demás. Uno de los primeros peregrinos occidentales que fuero a Akká(Israel, tierra santa) recordaba la última entrevista de su grupo con Abdul-Bahá: “Con el poder y majestad de su presencia, nuestro temor se convirtió en fe perfecta, nuestra debilidad en fortaleza, nuestra pena en esperanza, y nuestro yo olvidado en amor por él. Mientras estábamos sentados ante él, esperando oír sus palabras,
algunos de los creyentes lloraban amargamente. Les pidió que enjugasen sus lágrimas, pero en aquel momento no fue posible. Así que nuevamente les pidió por él que no llorasen, y que no hablaría con nosotros y no nos enseñaría hasta que se hubieran secado todas las lágrimas.

Dos peregrinos acababan de llegar a Akká en enero de 1908, y describieron su primer encuentro con el Maestro, producido sólo minutos después de llegar a su casa:
“Vino enseguida, el gozoso timbre de su voz nos alcanzó incluso antes de que le viéramos, diciendo: ¡Bienvenidos! ¡Bienvenidos! ¡Estoy contento de que estéis aquí!; y añadió a su caluroso y fuerte apretón de manos la mayor bienvenida de sus maravillosos ojos y sonrisa celestial. Hizo que nos sentáramos con él e inmediatamente preguntó por los creyentes americanos… Cuando mencionamos a los que le habían enviado saludos especiales, su hermoso rostro irradiaba felicidad.

Un día, una desconsolada niñita judía, toda vestida de negro, fue llevada a la presencia del Maestro. Con las lágrimas manando, le contó la historia de sus penas, ella decía que cuanto más confiaba en DIOS peor se ponían las cosas. Se quejó: “…mi madre lee los Salmos todo el tiempo; no merece que DIOS la abandone así. Yo leo los Salmos. También rezo”.
Consolándola y aconsejándole, Abdul-Bahá respondió: “Rezar no es leer los Salmos. Rezar es confiar en DIOS y serle sumiso en todas las cosas. Sé sumisa; y las cosas cambiarán para ti. Pon a tu familia en las manos de DIOS. Ama la voluntad de DIOS. Los barcos fuertes no son conquistados por el mar: remontan las olas. Sé ahora un barco fuerte, no uno roto.

Una sra. Cristiana algo melancólica, pues según ella no había obtenido mucho consuelo en sus creencias, visito a Abdul-Bahá y esta le preocupaba, o no entendía, porque el Maestro le saludaba siempre con un ¡Sé feliz! Y a los otros miembros del grupo no se dirigía a ellos de la misma forma, enterado Abdul-Bahá de ello, él con su peculiar sonrisa inspiradora, le contesto: Te digo que seas feliz porque no podemos conocer la vida espiritual a menos que seamos felices.
A lo cual ella respondió, “pero dígame, ¿qué es la vida espiritual?, exclamó. “He oído hablar de la vida espiritual desde que nací, y nadie pudo nunca explicarme lo que es “.

Abdul-Bahá con esa hermosa sonrisa suya le dijo gentilmente:
“Caracterízate con los atributos de DIOS, y conocerás la vida espiritual. Pocas palabras pero fueron suficientes. La Sra. Empezó a preguntarse en voz alta: ¿Los atributos de DIOS? Deben ser atributos tales como el amor y la justicia y la generosidad.
Durante todo el día, su mente estuvo inundada con la adivinanza divina y fue feliz, y por fin comprendió: Si estaba absorta en los ideales celestiales, se traducirían necesariamente por sí mismos en hechos, y sus días y sus noches estarían llenos de Luz. Desde este momento nunca olvidó la admonición divina que se le había concedido:
¡CARACTERÍZATE CON LOS ATRIBUTOS DE DIOS!
Y aprendió a conocer la vida espiritual y SER FELIZ.

Trabajo realizado por Jesús Rafael González García. Miembro de la comunidad internacional Bahái, Fe Bahái. El cual quiero dedicar a mi Gran y verdadero Amigo Yosnaldi, de Cuba. Pues su deseo hacia mi de querer, desearme y pedirme que sea feliz, me ha llevado a investigar, reflexionando y tomado conciencia de que tengo que ser feliz, de que tenemos que ser felices todos y caracterizarnos cada vez más con los atributos de DIOS.
Todo mi agradecimiento, a Dios y suplica de que a todos nos ayude y fortalezca para ser más espirituales y logremos, la felicidad verdadera.

Ver el links: Almas unidas. Gracias

http://es.youtube.com/results?search_query=almas+unidas+bahais&search;

http://www.bci.org/bahaimexico/bahai.html

jesus19-9@hotmail.com
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