La imaginación poética: Afectos y efectos para una pedagogía - Inclusión corporal, sentimiento y competencia

8 - Inclusión corporal, sentimiento y competencia

Curso gratis creado por Julio César Goyes Narvaez. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero13/imagina.html
28 de Agosto de 2006

A través de la poesía y sus afectos y efectos imaginarios podemos penetrar en las arraigadas inhibiciones humanas, en el temor a la crítica, a la misma experiencia vital y también en el temor a la muerte. La lectura poética es fruto de la psique y del cuerpo, en ese sentido el contacto directo con estas dos esferas es deseo de moverse, de estar de otro modo. Hay que saber abordar la imagen poética con afecto, hay que transmitirla expresivamente cuando se busca un efecto, o con ocultamiento cuando es lúdico el fin que se persigue. No hay que evitar, para el caso de los niños, el contacto o interpretación de ciertas esferas simbólicas aparentemente vedadas (sexuales, religiosas, políticas, etcétera). Es preciso desmitificar la imagen del cuerpo cerrada en sí misma como violación de la intimidad, y en cambio propagar la imagen abierta como mediación social. Pues la sociedad "está presente no sólo en nuestras relaciones espaciales (nuestra proxemia), sino también en la estructura y la funciones mismas del cuerpo como organismo vivo", escribe Michel Bernard siguiendo a la antropóloga Mary Douglas, que estudió las ritos de contaminación y los tabúes de algunas sociedades primarias como los Coorgos en la india (Bernard: 1994). El lector (infantil o adulto) debe quedar aceptado en la comunidad con todo su peso social y aceptarse así mismo, tal como lo hacen los Senoi en la Malasia, al permitir todas las mañanas que los niños y los adultos cuenten sus sueños en colectividad, de tal manera que el guía anciano ayuda a que cada persona perfeccione día a día su sueño.

El lector tiene por lo menos tres necesidades: inclusión corporal, competencia intelectual y sentimiento o emoción. La inclusión es un afecto-aceptación, su importancia reside en el hecho significativo de ser aceptado como un lector/escritor, como cuerpo imaginario. Merleau-Ponty en "El ojo y el espíritu", expone así lo que yo llamo inclusión: "Visible y móvil, mi cuerpo es una cosa entre cosas; está preso en el tejido del mundo, y su cohesión es la de una cosa. Pero debido a que se mueve y ve, ve a las cosas en un círculo a su alrededor. Las cosas son un anexo o prolongación de él mismo; están incrustadas en su carne, son parte de su definición completa; el mundo está hecho de la misma materia que el cuerpo" (1986:17).

La competencia es dinamismo creador e interpretador que incluye la inteligencia a la emoción, al sentido de la vida, a la aptitud para enfrentar la realidad a partir de la poesía. Es un deseo de dominio del propio futuro. El sentimiento centrado en un espacio de simpatía-empatía, encuentro y relación que la lectura y la escritura imaginaria hacen considerando al poelector alguien digno de ser amado, y sobre todo la ilusión útil no utilitaria de la inteligencia, de que sus huellas afectivas permanecerán en el mundo aún que ya el lector se haya borrado físicamente.

Ahora bien, lo que teje la inclusión, la competencia y el sentimiento es el ritmo, las pautas respiratorias que establecen en las primeras etapas de la vida. Por lo general la persona no se percata de que su respiración no es completa. Digamos que mejorar dicha pauta es, probadamente, una de las formas más rápidas de modificar la manera de sentir de todo el organismo (corazón, extremidades, cerebro). Desde la esfera bioenergética o cósmica, por ejemplo, el aire o aliento equivale al espíritu, al Pneuma de las religiones antiguas, símbolo del poder divino. La respiración es un acto de autoafirmación, en cuanto constituye un proceso activo. El cuerpo chupa el aire, se alimenta de él. La poesía nos ayuda a respirar, dejó escrito Bachelard. Elina Matoso en "El cuerpo, territorio escénico", afirma que "el lenguaje poético impregna el cuerpo como si éste fuera una partícula única, sintética, armónica, llena. El poema con su palabra llena, se hace metáfora del cuerpo" (1992: 144). La metáfora es máscara y oculta el cuerpo, haciéndolo aparecer a través del juego del lenguaje poético. Este juego pone de manifiesto la forma como se respira, lo que siente el lector / escritor con respecto a lograr de la vida lo que desea. Dicho de forma esquemática, leo y escribo no únicamente con las categoría de mi razón, sino con todo mi cuerpo experimentado (vívido) e imaginado. En términos de las estructuras imaginarias, no sólo los sentidos y la respiración se vinculan, sino también los aparatos digestivos y escretores, la circulación, los nervios, etcétera.

A todo este dispositivo energético le concierne que el poelector esté adentro o afuera del imaginario poético. El lector (cuerpo) se excluye del imaginario cuando queda desprovisto de energía. La diferencia entre vivir y morir es la que existe entre tener y no tener flujos de energía, impulsos nerviosos, articulación sanguínea, respiración, etcétera. Cuando un cuerpo (lector-escritor) se incluye en el imaginario está lleno de energía y sentimiento. Quisiera insistir en algo que me parece ha ido en detrimento de la docencia de la lengua materna, es el hecho de haber anulado la práctica de la poesía oral, no estamos defendiendo los incómodos programas de "declamación poética" y el uso hipercodificado del tono y de cierta petrificación gestual malinterpretada como "mímica" o "expresión corporal", que resulta a la postre irrisorio y tortuoso; sino la dimensión oral del cuerpo, el decir en su presencia imaginaria que rehace la voz y la danza. La poesía escrita crea unas estrategias que equivalen o remplazan los gestos y las disposiciones de la expresión del cuerpo (espacios en blanco, puntuación, disposición espacial, relieves, digresiones, paréntesis, etcétera.), que son importantes por que corporalizan a otro nivel la voz, pero que marginan de alguna manera la performance corporal. Para reintegrar la expresividad creativa del cuerpo a la voz que imagina es necesario que el cuerpo, como dice Paul Zumthor (1991:57), modalice el discurso y haga explícito el propósito; además, "el gesto engendra en el espacio la forma externa del poema". De manera que, al poetizar se recurre a una cadencia que se repite, a un hablar rítmico que crea en los intervalos una discontinuidad danzarina que hace crecer más y más el relato.

2 opiniones

a

me parecio sincero y realista.
la imaginacion al poder

abre tu mente para saber como mnejar y saber de distintas tecnicas de pedagogia

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