12 - La travesía de la voz y la huella

Curso gratis creado por Julio César Goyes Narvaez. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero13/imagina.html
28 de Agosto de 2006

El zarpazo de la modernidad y su conciencia posmoderna nos reenvía al problema de la escritura y la lectura como espacio de perturbación, regocijo y creación de imaginarios. Imaginarios sin los cuales el ser humano (niño-viejo) no podrá desplazarse en su alta pero larga búsqueda de luz en el Otro y en mismo. No hay ruptura entre la racional y lo imaginario, pues lo racional es un polo fragmentario del espacio de la imaginación. Esta es la fuerza creadora e integradora que intenta sanar la fisura entre sujeto-objeto, entre cuerpo y alma. La imaginación poética impide que la razón se centralice y acoja la tiranía. La imaginación poética desborda la teoría sistemática rígida, la verdad autoritaria, porque en su espacio incluye emoción(afecto) y rigor(efecto). Imaginación es la condición esencial sin la cual no es posible reconocer ningún tipo de realidad, pues ésta es un continuo simulacro en la transacción ilímite del lenguaje y sus sistemas infra y supra semióticos. Haldame decía que la realidad es no solamente más fantástica de lo que suponemos, sino mucho más de lo que podemos imaginar, y Tehilar de Chardin concluía con una seguridad asombrosa que únicamente a escala cósmica, lo fantástico tiene posibilidades de ser verdadero.

Para Georges Jean el lenguaje poético nos da a leer, a vivir, a imaginar otra cosa que lo que dice pero, así mismo, todo lo que dice. El tratamiento fonético, métrico, respiratorio, rítmico, retórico, etcétera, del lenguaje es un significante que en todos sus estados "hacer ver" otra cosa diferente de lo que comunica, pero lo que comunica continúa presente al mismo tiempo. La voz representa al cuerpo que juega al habla, de él surge la voz en automovimiento y pura libertad, superándolo en su dimensión acústica, en sus juegos del lenguaje. Cada vez que la voz apalabra el cuerpo espejea como huella en su aliento; la voz más cercana a la existencia humana que la mirada congrega imaginarios sexuales que comunican mensajes eróticos. Ahora bien, cada actividad vocal focaliza al objeto al cual se refiere y lo dota de energía simbólica. Paul Zumthor escribe que "el oyente escucha en el silencio de sí mismo esa voz que viene de otra parte; deja que resuene sus ondas, recoge sus modificaciones, con todo ‘razonamiento’ en suspenso" (1991:17). La enunciación, el apalabramiento (el otro lado sería el enunciado: su huella) es un acto, performance y exhibición, don y agresión, conquista y esperanza de consumación del otro. Esta interioridad manifestada "va desde el interior al interior, une, sin otra mediación, dos existencias" (1991: 15).

De suerte que una pedagogía de la imaginación poética es irremediablemente una pedagogía de los lenguajes verbales, no verbales y visuales, puesto que el lenguaje configura la imaginación en la medida o la desmedida en que configura las formas de la irrealidad que se hallan en nuestra conciencia. El lenguaje permite inventar nuevas formas, estructuras inéditas, multiplicar los territorios que determinan el campo de la inteligencia humana. Una pedagogía del lenguaje que despliega la imaginación tiene que considerar al hombre como gesto, como palabra; pero para que esa palabra y ese gesto no sea inútil ni espejismo fútil, es preciso vivirla con la conciencia de que –por fortuna– somos más que Palabra.

Por consiguiente, una pedagogía de la imaginación poética tiene que ir más allá de lo didáctico y gramatical, porque deviene del "agua oscura del sueño" y está después en "retazos de recuerdos", en visiones que nos aproximan social y culturalmente, por eso cuando la decimos nos reconocemos bien en identidad monologal, bien en diferencia del diálogo. Esta capacidad de dialogar se inicia en los primeros años de la infancia, a través del juego en el aprendizaje de la lengua oral. El niño inmerso en mundo extrañamente acústico y fonético, explora todas las posibilidades rítmicas e inventa sonidos y ritmos inéditos forjando palabras que le divierten y lo prolongan como expresión de su cuerpo, comunicándolo con los otros cuerpos que son su diferencia. Pero la imaginación es la facultad que conduce al niño más allá de la combinación y su entropía selectiva. Esta es la esponja-matriz de la totalidad de la experiencia y como tal absorbe sucesos históricos, acontecimientos biográficos, imágenes geográficas, mitos, leyendas, cuentos, sueños, etcétera, devolviendo a la realidad una quintaesencia como líquido ya no amniótico sino cultural. La imaginación es el espíritu del lugar y del momento, escribió Octavio Paz, mediante la cual el hombre ve la realidad visible y la oculta; también es el medio por el que la naturaleza a través del poeta se mira y habla a los hombres y a ella misma (1981:70). No es el hombre, entonces, el que interpela a la imaginación apalabrándola, sino ésta la que irrumpe como voz y huella en la vida del hombre apalabrándolo. La poesía y su espacio imaginario ha hecho lo que el hombre Es y hará que el hombre Sea.

2 opiniones

a

me parecio sincero y realista.
la imaginacion al poder

abre tu mente para saber como mnejar y saber de distintas tecnicas de pedagogia

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