“Estoy acostumbrado a rezar el rosario; es una costumbre que comencé después de mi bautismo en El Espíritu Santo”. “Ahora siento una veneración profunda a la virgen María (...) Esto es algo que no podía antes del bautismo en el Espíritu Santo”. “Los sacramentos tienen ahora un significado nuevo para mí, especialmente el sacramento de la penitencia”. “La misa católica tiene ahora más significado, amo más a nuestros sacerdotes, y ahora les comprendo mejor”... “Quiero seguir rezando a María, la cual es el ejemplo de aquellos que adoran a Dios en Espíritu y en verdad”. “Nuestro amor a la iglesia se ha renovado”. (Núñez, pág. 286). En Indianápolis (U.S.A., 1990), T. Forrest habla a los católicorromanos en un congreso carismático, como sigue “...nuestro papel en la evangelización no es sólo para hacer cristianos. Nuestra tarea es hacer hombres tan rica- y plenamente cristianos como podamos, introduciéndoles en la Iglesia Católica romana (...) No; no se invita a nadie a ser simplemente cristiano. Se le invita a hacerse católicorromano (...) Nosotros tenemos la eucaristía no simplemente como un símbolo del cuerpo y de la sangre de Cristo; sobre nuestros altares tenemos el cuerpo de Cristo, Jesús sino como sacrificio y como un banquete de amor (...) Como católicorromanos tenemos a María; y esta madre nuestra, reina del paraíso, reza por nosotros hasta que nos vea en la gloria (...) Nuestra tarea es usar el decenio que resta para evangelizar y traer hasta la Iglesia Católica a todo aquel que podamos, es decir, hasta el cuerpo de Cristo, en el tercer milenio de la historia católicorromana”. En abril de 1986, el “Guatemalean Episcopal Council” de la Iglesia Católica Romana publicó una “Pastoral instruction on the Charismatic Renewal”. En este documento los obispos llaman a los carismáticos católicorromanos a permanecer fieles a la iglesia Católica Romana. Citan el deseo del Papa Juan Pablo II de que María debe formar el corazón de la Renovación Carismática, por que ella es la persona más apropiada para conducir tal movimiento. Cuando María es seguida fielmente como ejemplo, puede ayudar, a someterse al Espíritu Santo. La “lnstrucción” termina con una oración a María. Los obispos no se oponen al Movimiento carismático, pero intentan someterlo bajo la jerarquía de la iglesia. La hermana americana, P.M. Burle, conocida por el cursillo para recibir el “bautismo del Espíritu.” titulado, “you will receive power”. Dice acerca de la unidad con los protestantes: “lo que veo es, que todos hemos experimentado el amor de Jesús. Leemos las mismas Escrituras. Nosotros, como católicorromanos, tenemos nuestros sacramentos; la eucaristía. La comunión de los santos; también tenemos la invocación a nuestra bendita madre, como madre de Dios. y rezamos el rosario. Aunque los protestantes no tienen estos sacramentos, ambos tenemos en común el sacramento del bautismo. Pero el mayor don que nos hace uno es el Espíritu Santo. Cuando invocamos su nombre. el Padre es honrado. Y también somos uno en nuestras oraciones”.