¿Hay semejanzas entre la situación de la iglesia cristiana de ahora y la de los primeros siglos? Ese es ciertamente el caso en determinados aspectos.
Cabe pensar en la enorme religiosidad del mundo de entonces o de ahora.
El mundo grecorromano conocía una gran religiosidad y toda clase de religiones. El Evangelio chocó contra un gran número de concurrentes.
Pablo combatió el proto-gnosticismo (es decir, la primera acometida del gnosticismo), las religiones misteriosas y las variaciones legalistas del judaísmo que se colaron en la iglesia. Además, maldijo otros evangelios (Gálatas. 1: 9) e indicó a Timoteo que, para él, en la iglesia de Éfeso
debía tener, prioridad el prohibir a determinadas personas continuar llevando un evangelio falso (1ª Timoteo 1:3.)
Por otra parte, también en el Antiguo Testamento vemos que otras religiones se introdujeron e infiltraron en la iglesia, es decir, en Israel.
En ley de Deuteronomio cap. 13 muestra esto mismo, y regula como los creyentes deben reaccionar ante el sincretismo (Dt. 13: 6-11). Esto es valido para todas las épocas: que los creyentes deben vigilar no sólo frente a las religiones y religiosidad del mundo, sino también precisamente donde éstas entran en la iglesia y se mezclan con la fe verdadera.
En el pasaje de Tito 1:9 muestra cómo un líder de iglesia debe reaccionar:
Estando dispuesto a exhortar en base a la sana doctrina, y a convencer a los adversarios. Y el texto de 2ª Juan 9 dice sencillamente:
“cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo. No tiene a Dios.” Y después añade: que los creyentes no deben recibir en casa a semejantes maestros falsos ( v.10 ). Pero, no sólo en tiempos de
Pablo y Juan, sino que también en los primeros siglos la iglesia se ocupó enérgicamente de combatir el error, y de fijar la sana doctrina.
Era una época de auténtico pluralismo religioso, y por ello también un período de formulación, y fijación de confesiones de fe, y de investigación y condena de herejías.
Hoy día vivimos en un tiempo de creciente religiosidad, y por eso mismo es bueno fijarse en la Biblia y en la historia de la iglesia. La fe cristiana experimenta y sufre la concurrencia de una escala de religiones que van de “Krishna” a “Madre Tierra”.
¡ Ya no es suficiente creer en lo sobrenatural para sentirse renacido. Lo esencial es saber lo que crees. Véase Oseas 4:6a. En este asunto debemos volver a escuchar bien lo que Pablo y Juan escribieron en su tiempo, y lo anteriormente ya he citado. Debemos conocer las Sagradas
Escrituras, para poder rechazar las doctrinas falsas.
Conocer la Biblia es lo más importante de todo; y el conocer algo de las doctrinas falsas ayuda a poder reconocerlas en sus diferentes ropajes.
Por eso en los artículos siguientes serán descritas varias clases de las principales corrientes del paquete religioso actual: un paquete que es llamado Nueva Era (NE).
VERA I. KERKHOF.