Es lamentable tener que ver cómo pensamientos como los anteriormente mencionados son introducidos en las iglesias bajo una bandera cristiana. Como es natural, no se tiene la intención de actuar en contra de la Biblia; pero porque no se contrastan esos pensamientos con la Palabra de Dios, muchos de ellos penetran devastadoramente en la iglesia o congregación.
Técnicas
La espiritualidad, en otros tiempos casi siempre llamada piedad, es un concepto conocido para muchos cristianos. Pero, bajo la influencia de los pensamientos de la Nueva Era penetran en la piedad toda clase de ideas paganas. En general, uno puede decir, que entonces se convierten en técnicas para entrar en contacto con lo sobrenatural, con Dios, y para realizar lo que deseas. De hecho, pues, falta entonces el respeto a Dios como Creador, y luego perdemos de vista nuestra posición o condición frente a El; y, finalmente, en la práctica Dios se vuelve una cosa que puedes manipular.
Pensar positivamente
Una de esas técnicas es el “pensar positivamente”, el “testificar positivamente”, y otras. Se dice que la Biblia no es negativa, sino siempre positiva. Así pues, también nosotros nos debemos proyectar positivamente. Debes creer y manifestar y profesar que la situación deseada por ti ya está ahí, llegará ciertamente. Según estos criterios, una curandera cristiana por oración llega a decir: “Jesús dijo a Sus discípulos: ¡ Tened fe! Si crees y dices a este monte: trasládate de aquí, y échate al mar, ocurre de forma absoluta. Pero ten en cuenta que solo puede ocurrir si crees que sucederá como dices, y si no hay ni rastro de duda en tu corazón. Sobre todo es muy importante el expresarlo, el decirlo. ¡Pues nuestras palabras tienen una consecuencia o efecto positivo!”
Visualizar
También visualizar es una técnica semejante. Esta técnica hay que usarla en la oración para obtener asuntos o situaciones deseados. Así el Sr. Cho cuenta de una mujer que deseaba muchísimo tener un esposo. Lo había pedido durante muchos años, pero no lo había obtenido. Entonces el Sr. Cho le dice, que ponga sobre el papel cómo y qué debe ser este futuro esposo. Ella lo hace; y entonces dice: “Lea en voz alta, por favor, su lista de puntos. Y ella leyó en voz alta cada punto, del 1 al 10. Entonces la dije -dice el Sr. Cho-: Cierre usted los ojos. ¿Puede ver ahora a su marido?” “Sí -dijo ella-, le puedo ver claramente”. “Oke. Entonces vamos a pedirlo ahora. Usted puede comenzar a pedirlo si puede evocar claramente a su marido, pues de otra forma Dios no puede oírla. Usted debe verle claramente antes de que comience a orar. Dios jamás escucha oraciones vagas, confusas e inconcretas”. Pues así -se dice-, también nosotros podemos ver a Jesús con nuestro ojo del espíritu, y visualizarle. Entonces veremos a Jesús que habla con nosotros, nos consuela, etc. “Cualquiera que ora puede pedir a Jesús que se manifieste, y entonces permanecer quieto mientras Jesús le acepta y hace todo lo que es necesario”. Luego sigue un ejemplo: “Durante su oración se apareció Jesús, el cual se llevó a la pequeña niña al lavadero donde había sufrido muchas reprimendas. El cantó y habló con ella, y le ayudó a doblar la colada. El le cambió totalmente su triste recuerdo de casa ayudándola durante largo tiempo ha hacer su trabajo)”. Esta es una cita del libro “The prayer that heals”, del conocido sanador interno, Francis MacNutt. La visualización -la visualización de Jesús- es aplicada en la llamada sanación interior o aplicada en la llamada sanación interior o pneumática. Se trata, pues, de lesiones del pasado que ahora causan problemas, y que están tan profundas que el Espíritu Santo no puede estar allí (¡.!). En un caso semejante se precisa la sanación interior, en la cual el auxiliante y el cliente retroceden al pasado en oración, a veces incluso hasta (su estancia en) la matriz. En esa oración es visualizado Jesús en aquel episodio de entonces. Ruth Carter Stapleton, que fue una de las más conocidas sanadoras interiores, escribe acerca de esto en su libro “The gift of inner healing”. Aquí su cliente es un joven incrédulo que es homosexual. Le hace imaginarse a Jesús “arrodillado ante él... Jesús te mira directamente a tus ojos y profundamente en tu vida... ¡El te acepta incondicionalmente! Conoce esa culpa que tú sientes profundamente en tu interior, y sabe que no estás en situación de expresarla en palabras, o de perdonarte a ti mismo... Su amor es tan fuerte que El es como un imán que atrae hacia afuera todo lo que es oscuro en tu interior, y así te hace libre. Procura ahora distraerte y deja a su amor correr hacia dentro y llenar todos los lugares vacíos... Jesús llega ahora erguido y se pone delante de ti. También te ayuda enseguida y cambia tu cuerpo de tal manera que te encuentras frente a El..., y te dice: “...Apóyate en Mi”... Deja descansar en El todo tu peso... Dístraete y siente cómo tu cuerpo se derrite en el Suyo. Tu cuerpo se funde aun algo más y, de pronto, te encuentras donde estuvo primero. Esta es la unidad que El tanto ha deseado: “Yo quiero que tú seas carne de mi carne y hueso de mi huesos. Donde palpita mi corazón está tu corazón. Mi interior es el tuyo”... “Vosotros sois un solo cuerpo en el Padre”. ¿Es preciso que aquí se haga un comentario de esto? Todas las técnicas mencionadas anteriormente se pueden encontrar en iglesias cristianas. Aquellos que las usan opinan que sirven a Dios en ese camino. Piensan seriamente que eso está totalmente en concordancia con la Biblia. Casi siempre se enfadan muchísimo, si se les recuerda que en esos puntos concretos se alejan de la Palabra de Dios. Es angustioso y conmovedor ver que hermanos y hermanas que quieren servir rectamente al SEÑOR, toman semejantes caminos. Y eso nos sitúa con mayor razón en la necesidad de conocer la Palabra de Dios, contrastar la doctrina ofrecida, y pedir la iluminación del Espíritu Santo. (VERA L.KERHOF)