Seguidores del Movimiento Carismático creen que el cristiano (un concepto amplio, como vimos) necesita una bendición extra: “el bautismo en el Espíritu”. Los católicorromanos prefieren hablar de “renovación de Espíritu”, porque creen que ya están regenerados mediante el bautismo de niños. Casi siempre se ve el don de lenguas como la prueba de que alguien “ha sido bautizado en el Espíritu”. Frecuentemente este “bautismo del espíritu” es “transmitido” por medio de una imposición de manos. Las imposiciones de manos generalmente van aparejadas de una transmisión de una cálida corriente de energía. Aquí siguen algunos ejemplos: 1.- El Padre Tardif, misionero desde hace 17 años en la República Dominicana, en 1973 enferma de tuberculosis pulmonar. Un cierto número de amigos le imponen las manos para su sanación. En ese momento, siente llegar a su cuerpo un calor intenso, y recibe una profecía en la que se dice, que será testigo del amor de Dios. Desde entonces viaja por todo el mundo para celebrar asambleas de sanación. Durante esos servicios se ora en lenguas, y pronuncia “palabras de ciencia”. 2.- Al libro “La Cruz y el Puñal” de D. Wilkerson se le añaden, por consejo de Sherrill, dos capítulos acerca del “bautismo en el Espíritu”. En ellos se puede leer lo siguiente: Después que Nicky Cruz ha hablado de la necesidad del “bautismo del Espíritu”, un drogadicto convertido corrió hacia adelante y “cogió las manos de Nicky Cruz, y él mismo se las puso sobre su cabeza (...) Entonces empezó a estremecerse como si una corriente discurriera a través de él (...) En dos minutos comenzó a fluir un nuevo lenguaje de los labios de Roberto” (pág. 286). Cuando un padre jesuita viene a informar sobre este “bautismo del Espíritu”, oye que éste también es para él: “El bautismo en el Espíritu Santo no es una experiencia para determinada iglesia. Hay episcopales, luteranos, bautistas y metodistas y metodistas que colaboran con nosotros, y todos ellos están llenos con el Espíritu Santo” (pág. 276). No se dice si este padre jesuita ya conoce al Señor Jesús como su Libertador y Salvador. 3.- La siguiente dudosa experiencia está en “World Press Review”, marzo 1991. Derek Prince pregunta a un católicorromano de El Salvador: “¿Quieres que ore por ti? (...) ¿Quieres que te encomiende al Espíritu Santo?” Mejía dice, que cuando oyó a Prince hablar en un idioma extraño, vio una luz brillante y fue inundado de calor. De repente, se sintió rodeado de amor y purificado de todo pecado” (pág. 30). El Evangelio de Jesucristo, quien murió por nuestros pecados (1ª Co. 15:3), ha sido cambiado en una invitación para un encuentro con el “Espíritu Santo”.