La espiritualidad es un término que se usa cada vez más frecuentemente en este tiempo, y se halla frente a lo racionalista de épocas pasadas. Ahora, en la era de Acuario, usamos la mitad derecha de nuestro cerebro con sus lados sensitivos y creativos, en lugar de la parte izquierda con sus poderes racionales y analíticos. Puesto que el hombre (y la mujer), según el pensamiento de la Nueva Era (NE), es parte de lo divino, y tiene en sí mismo un núcleo divino, es posible entrar en contacto con lo divino. Esto puede hacer caer en trance (éxtasis o arrobamiento) de muchas maneras, por ejemplo, por la meditación, las drogas, el yoga, la autohipnosis, etc. En este estado de trance, uno puede volverse médium. Así, según se dice, uno se vuelve un canal de paso para espíritus, muertos, ángeles, etc., lo cual es espiritismo. De hecho, esos espíritus son demonios, espíritus malos. Véase el relato de una mujer que tenía espíritu de adivinación (1ª Sam.28), la cual fue consultada por Saúl.
Meditación transcendental
La meditación transcendental (MT) es una forma de meditación procedente del hinduismo con algunas adaptaciones para el hombre occidental. El gurú hindú, Maharishi Mahesh Yogi, dio a conocer la MT en Occidente como la “ciencia de la inteligencia creativa”. Con ayuda de un mantra -esto es, de una frase personal-, un adepto puede comunicarse con el mundo invisible. Un mantra se compone de un hombre de un dios o un santo hindú, y con ello se viene a caer en el marco de la idolatría. La MT es introducida en diversas formas modernas de psicoterapia. La MT promete muchas cosas positivas; pero, a fin de cuentas, la adoración de ídolos no puede traer ninguna felicidad.
Magia o brujería
La magia es el intento de ejercer influencia en la tierra mediante poderes espirituales y sobrenaturales. Detrás de esto está el pensamiento de que el cosmos está compuesto de energías, y que está poblado por seres espirituales que pueden controlar al hombre por medio del conocimiento de las leyes ocultas para alcanzar el resultado deseado. Frecuentemente se hace diferencia entre magia blanca y magia negra. Se dice que la magia blanca se sirve de espíritus “buenos”, que es desinteresada, que sirve de provecho a otros y que libera poderes beneficientes; y que la magia negra es egoísta, que sirve para desgracia de otros y que trabaja con espíritus malos. Hay tres clases de magia: 1. el idealismo mágico: el conocimiento de misterios ocultos. 2. la magia espiritual: la hecha por poderes espirituales. 3. la magia ritual: la realizada mediante ceremonias. La segunda clase ve en la voluntad del hombre (o mujer) un poder real que puede causar cambios del entorno. Una técnica conocida al respecto es la visualización: un mago cree lograr su objetivo, porque se imagina lo más exactamente posible el resultado deseado. Tanto esa visualización como el poder de la voluntad juegan un papel decisivo en el pensamiento positivo de Peale y otros. Semejantes técnicas también es posible encontrarlas a veces en un ropaje cristiano donde son comparadas en parte con la “oración”. (De esto trato más adelante). La clase tercera es bastante parecida a la brujería, pero tiene un más amplio fundamento contemplativo del mundo. Esta clase se sirve de conjuros de espíritus mediante actos ceremoniosos y símbolos. Se deben seguir y, frecuentemente, repetir reglas exactas para actuar, por ejemplos, atravesar un muñeco con alfileres. La brujería moderna se ha extendido fuertemente en una veintena de años. La mayor parte de ella está orientada mágica- y feminísticamente; quiere realizar la unión con la naturaleza, adora a la gran diosa e intenta conjugar poderes y espíritus de la naturaleza mediante ritos mágicos. En parte se usan los llamados ungüentos de brujas, los cuales tienen efectos alucinógenos y pueden dar la sensación de que se vuela. Grandes sábados de brujas se celebran el primer día de febrero, mayo, agosto y noviembre. Las brujas practican sus ritos mágicos en lugares altos y abiertos en el bosque o en determinados lugares de culto. Pocas brujas son satanistas conscientes, si bien el satanismo y la brujería tienen el mismo trasfondo neopagano, animista y neo-sjamanista (= un sjamaan es un sacerdote que, en estado de trance, entra en contacto con lo sobrenatural). En Inglaterra, Gerald Gardner fundó en la década del 1950 el Culto Wicca, para lo cual se escribió y aún sirve como obra fundamental el “Book of Shadows”, redactado por el satanista Aleister Crowley a petición de Gerald Gardner.