“Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación...” (Hch. 16:16 y ss.).
Desear contacto directo con Dios
Pablo camina hacia el lugar de oración. Un lugar en el que se tiene contacto con Dios muy directamente. No era una sinagoga, ni una iglesia, sino un lugar de oración. Esto dice bastante de aquel tiempo y de aquellas gentes. ¿Acaso hoy día no hay muchas personas con un fuerte deseo de contacto muy directo con Dios? Se trata de tener la impresión de ser llevado y llenado por El, y de un lugar donde Dios mismo está presente; donde Dios puede comenzar a hacer cosas nuevas, y darse a conocer de una manera como aún no le conocían.
Allí encontró Pablo a Lidia
¡¿Lo ves?! Aun cuando Lidia ha llegado a la fe en Jesucristo, siguen yendo a aquel lugar de oración. Pero no es esto sólo. Por los alrededores también hay una joven con un espíritu de adivinación. Una joven con poderes y conocimiento divinos, que te puede predecir el futuro; que ve lo que tú no puedes ver, y que sabe lo que nadie sabe, y ocurre. Muchos se dirigen a ella. Se quiere saber lo desconocido, y ver lo no visto; y... resulta que se gana mucho dinero con los poderes sobrehumanos.
Hay más entre cielo y tierra
Esto lo sabe cualquiera hoy día; en las iglesias y fuera de ellas. Hay una fuerte añoranza de Dios; de tener contacto con Dios; de tocarle y ser tocado por El; de un contacto con lo supremo. Así pues, la religión está de moda. Pero, ¡no es oro todo lo que reluce! También hay poderes sobrenaturales del reino de los espíritus, y poderes de las regiones celestes. Poderes que no son de Dios, pero que a las gentes le dan la misma impresión que si se tratara de asuntos religiosos; es decir, que están en contacto con el otro mundo. En el movimiento de la Nueva Era (NE) que te encuentras en todas partes, hallas las mismas cosas: una mezcla de verde y maduro, de luz y tinieblas. En ese movimiento te encuentras todo lo que está a la venta en el terreno religioso. ¿Cómo enfrentarse a esto?
¿Mezcla de luz y tinieblas?
Lo que ahora no puedes comprender es, que ese espíritu de adivinación no parece adversario de Dios. No, precisamente ayuda a Dios; pues, por boca de la muchacha, grita constantemente acerca de Pablo y Silas: “¡Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación!” (v.17). ¡Vaya, esto sí que es exactamente dar en el clavo! ¿Qué más quieren? Ahora las gentes lo vuelven a oír decir por otra persona. No hay engaño ni mentira. El espíritu de mentira expresa la verdad. El ángel de Satanás se comporta como un ángel de la luz. ¿No es hermoso? En principio, Pablo lo dejó estar. No dijo nada al respecto, ni se opuso a ello. ¿Por qué no? ¿No entendía que esto era más bien una amenaza que un enriquecimiento para el Evangelio? En un momento dado, se le hizo demasiado, y entonces terminó con el asunto. ¿Por qué no inmediatamente? ¿Qué fue lo que le retuvo? Cuando la joven no se calla, Pablo se dirige muy directamente al espíritu cuyo portavoz es la muchacha, y le dice: “Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella ora” (v.18).
Una diferencia enorme
Dios nos revela muy claramente en la Biblia tanto lo que pertenece a la luz como a las tinieblas. Existe sencillamente una enorme diferencia entre ir a un adivino y orar a Dios. Los extraños quizá digan: -”Ambos se ocupan de cosas superiores”. Pero, si conoces al Dios de la Biblia, sabes que esos dos se encuentran directamente enfrentados; y que existe una lucha entre los poderes de las tinieblas y Dios el Señor (Ef. 6:12). Dios se opone a tales poderes y sus prácticas (Dt. 18:9-14). Por ejemplo, no puedes acercarte a un adivino; ni puedes consultar los espíritus de los muertos. Algunos se ríen de esto; todo les parece una tontería y participan ingenuamente. ¿Qué me puede ocurrir? -dicen. ¡Nada de eso existe! Pero es indudable que existe. Esto les hace un guiño a algunos, para que se ocupen de asuntos tan intrigantes. ¿Será verdad, o no? ¿Notarás algo? Les seduce para hacer algo que lleva consigo tantos peligros. Es como conducir tu motocicleta demasiado deprisa. Pero es verdaderamente peligroso. Puedes llegar a estar bajo el poder de angustia y caer herido en tu relación con Dios.
¡ No a la adivinación!
Aquella muchacha tenía un espíritu de adivinación que les proporcionaba bastante dinero al portamonedas de sus dueños. Pero Pablo conminó a aquel y lo echó fuera de la joven. Hay quienes consultan a los espíritus de los muertos, y éstos quizá cuenten acerca del futuro. Ni la Biblia ni nadie niega esto. Por consiguiente, no debes decir: -”No importa, puesto que esas cosas no existen”. Porque ciertamente existen. Por lo tanto, debes mantenerte lejos de esta clase de cosas. Porque lo grave es, que así entras en contacto con Satanás, con el poder de las tinieblas, y eso no lo quiere Dios nuestro SEÑOR. El quiere protegerte de eso. ¿Sabes para qué envió a Su Hijo? “Para deshacer las obras de Diablo” (1ª Jn.3:8). Por eso no debes participar en “juegos tan peligrosos y satánicos”. Pues son maneras de realizar algo con poderes sobrehumanos de buscar a los espíritus, de participar en algo de esos poderes y de llegar a saber algo de tu futuro. Pero debes mantenerte lo más lejos posible de esto. Pues no todo lo que encuentras relacionado con poderes espirituales es bueno, es de Dios, ni mucho menos.
¿Comerciantes de religiosidad?
Dos mundos: aquel lugar de oración, y aquella esclava con su espíritu de adivinación; la cercanía de Dios; y, enfrente, los espíritus del poder de las tinieblas. Son dos mundos que están enfrentados mutuamente y en toda la línea, como el agua y el fuego. Pablo es más bien reservado para revelar la enemistad entre Dios y Satanás. ¡Porque entonces hay guerra! Eso puedes tenerlo por seguro. Pues, Satanás no lo acepta; y pone al apóstol ante un feo dilema: No hacer: NO hacer nada es dar la impresión de que el lugar de oración y el espíritu de adivinación son una especie de colegas; comerciantes en religiosidad: el uno comercia en el futuro, y el otro en la salvación. Pero, hacer algo probablemente signifique se pueda seguir trabajando en esa ciudad en pro del Evangelio; lo cual es muy difícil y angustioso.
¡ El infierno se revela!
Entonces Pablo ordena a aquel espíritu de adivinación que, en nombre de Jesús, salga de aquella muchacha. Pero ahora se da cuenta que el infierno se revela. Y Pablo y Silas son hechos presos; pues aquellos aparentemente amigables dueños de aquella muchacha que tenía espíritu de adivinación, se han transformados en hombres salvajes que pierden el sentido y prenden a Pablo y Silas; los cuales son llevados al centro de la ciudad, y presentados ante las autoridades bajo esta acusación: “Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad, y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos” (vs.19-20). Esto debían haberlo denunciado antes. ¿Acaso no lo sabían ayer, y si ahora, repentinamente? Pablo y Silas son apresados, azotados y encarcelados como si hubieran asesinado a alguien.
¡ Elige la luz!
En principio, no dirías, que aquel lugar de oración y aquella muchacha con espíritu de adivinación se corresponden, aunque cada vez que Pablo se dirige a aquel lugar de oración, tenga a esa joven detrás de él. Pues ambos no se complementan en manera alguna. Se trata de dos mundos que luchan entre sí a vida y muerte. Son el mundo de la luz y el mundo de las tinieblas. Y vivir en dos mundos es algo totalmente imposible. Nadie lo puede aguantar. Un buen día, debes llegar a una elección. ¡Elige la Luz!