La oración y la meditación - La Meditación

5 - La Meditación

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Curso gratis creado por Jesús Rafael Gonzaléz García.
08 de Noviembre de 2007
La Meditación

Bahá'u'lláh dice que hay un signo de Dios, en cada fenómeno: el signo del intelecto es la contemplación, y el signo de la contemplación es el silencio, por cuanto es imposible que un hombre haga dos cosas a la vez; no puede hablar y meditar al mismo tiempo.
Es un hecho evidente que mientras meditáis estáis hablando con vuestro propio espíritu. En ese estado mental le hacéis ciertas preguntas a vuestro espíritu y éste os contesta: se hace la luz y se revela la realidad.
No podéis llamar 'hombre' a cualquier ser carente de la facultad de la meditación; sin ella sería un simple animal, inferior a las bestias.
Por medio de la facultad de la meditación el hombre alcanza la vida eterna; a través de ella recibe el hálito del Espíritu Santo. Los dones del Espíritu son otorgados en la reflexión y la meditación.
El espíritu del hombre es informado y fortalecido durante la meditación; a través de ella se despliegan ante su vista asuntos de los que el hombre nada sabía. Por medio de ella recibe inspiración divina; mediante ella recibe alimento celestial.
La meditación es la llave que abre la puerta de los misterios. En ese estado el hombre se abstrae; en ese estado el hombre se aparta de todos los objetos exteriores; en esa condición subjetiva está inmerso en el océano de la vida espiritual y puede descubrir los secretos de las cosas en-cuanto-tales. Para ilustrar esto pensemos en el hombre como si estuviera dotado de dos clases de vista; cuando se usa la facultad de la intuición, la facultad externa de la visión no ve.
La facultad de la meditación libera al hombre de la naturaleza animal, percibe la realidad de las cosas y pone al hombre en contacto con Dios.
Esta facultad trae las ciencias y las artes desde los planos invisibles. A través de la facultad de la meditación se hacen posibles las invenciones y se llevan a cabo grandes empresas; a través de ella los Gobiernos pueden funcionar sin problemas. Mediante esta facultad el hombre entra en el propio Reino de Dios.
No obstante, algunos pensamientos no son de utilidad para el hombre; son como olas que se mueven en el mar sin dar resultado alguno. Pero si la facultad de la meditación se baña en la luz interna y está dotada de los atributos Divinos, los resultados se verán confirmados.
La facultad de la meditación es semejante a un espejo; si la ponéis ante objetos terrenales, los reflejará. Por consiguiente, si el espíritu del hombre está contemplando cosas terrenales, será informado de ellas. Pero si volvéis el espejo de vuestro espíritu hacia el cielo, las constelaciones celestiales y los rayos del Sol de la Realidad se reflejarán en vuestros corazones y se alcanzarán las virtudes del Reino.
Por lo tanto, mantengamos esta facultad dirigida en la dirección correcta, volviéndola hacia el Sol celestial y no hacia los objetos terrenales, para que descubramos los secretos del Reino y comprendamos las alegorías de la Biblia y los misterios del espíritu.
Que efectivamente nos convirtamos en espejos que reflejen las realidades celestiales, y que nos volvamos tan puros que reflejemos las estrellas del cielo. (Abdul-Bahá)

Hace alrededor de mil años se formó en Persia una sociedad llamada la Sociedad de los Amigos, que se reunían en silenciosa comunión con el Todopoderoso.
Ellos dividían la filosofía divina en dos partes: una de ellas es aquella cuyo conocimiento se puede alcanzar por medio de cursos y el estudio en escuelas y colegios. La segunda clase de filosofía era la de los Iluminados, o seguidores de la luz interior. La enseñanza de esta filosofía se hacía en silencio. Por medio de la meditación, y dirigiendo sus rostros hacia la Fuente de Luz, los misterios del Reino se reflejaban en los corazones de esta gente por medio de esa Luz central. Todos los problemas divinos eran resueltos por este poder de iluminación.
Esta Sociedad de los Amigos se desarrolló notablemente en Persia, y hasta la fecha aún existe. Sus líderes escribieron muchos libros y epístolas. Cuando se congregan en su centro de reunión se sientan calladamente y meditan; su líder inicia la sesión con alguna proposición, diciendo a la asamblea: "Debéis meditar sobre este problema." Entonces, liberando sus mentes de cualquier otra cosa, se sientan y reflexionan y, al poco rato, la respuesta les es revelada. Muchas cuestiones divinas abstrusas son resueltas por medio de esta iluminación.
Algunos de los grandes enigmas que se revelan por medio de los rayos del Sol de la Realidad sobre la mente del ser humano son: el problema de la realidad del espíritu humano; del nacimiento del espíritu; de su nacimiento desde este mundo al mundo de Dios; la cuestión de la vida interior del espíritu y de su destino después de su ascensión desde el cuerpo.
Ellos también meditan sobre los interrogantes científicos del momento, y éstos son resueltos del mismo modo.
Estas personas, a quienes se llama "seguidores de la luz interior", alcanzan un grado superior de poder, y están enteramente libres de los ciegos dogmas e imitaciones. Las gentes confían en las aseveraciones de estos hombres: por ellos mismos, y en su interior, resuelven todos los misterios.
Si encuentran una solución con la ayuda de la luz interior la aceptan, y luego la declaran: de otro modo, la considerarían materia de ciega imitación. Llegan al punto de reflexionar sobre la naturaleza esencial de la Divinidad, de la revelación divina, y de la manifestación de la Deidad en este mundo. Todas las cuestiones divinas y científicas son resueltas por ellos a través del poder del espíritu.
Bahá'u'lláh dice que hay un signo (de Dios) en cada fenómeno: el signo del intelecto es la contemplación, y el signo de la contemplación es el silencio, puesto que es imposible para una persona hacer dos cosas al mismo tiempo: no puede hablar y meditar a la vez.
Es un hecho axiomático que mientras se medita se está hablando con el propio espíritu. En tal estado mental, se hacen ciertas preguntas al espíritu y éste os contesta; la luz se abre paso y la realidad se manifiesta.
No podéis aplicar la denominación de "ser humano" a cualquier ser carente de esta facultad de la meditación; sin ella, sería un simple animal, inferior a las bestias.
A través de la facultad de la meditación, el ser humano alcanza la vida eterna; mediante ella recibe el soplo del Espíritu Santo; los dones del Espíritu son otorgados a través de la reflexión y la meditación.
Durante la meditación, el espíritu humano es informado y fortalecido; a través de ella, cosas de las cuales éste no tenía conocimiento, se revelan ante su vista. Por medio de ella, recibe inspiración divina; gracias a ella, recibe el alimento celestial.
La meditación es la llave que abre las puertas de los misterios. En ese estado, el ser humano se abstrae; en esa actitud se aísla de todos los objetos que le rodean; en este estado subjetivo se sumerge en el océano de la vida espiritual, y puede descubrir los secretos de las cosas en sí mismas. Para ilustrar esto, pensad en un individuo dotado con dos clases de vista: cuando usa el poder de la visión interior, el poder de la visión exterior no ve.
Esta facultad de la meditación libera al ser humano de la naturaleza animal, le hace discernir la realidad de las cosas y le pone en contacto con Dios.
Esta facultad hace aparecer desde el plano invisible las ciencias y las artes. A través de la facultad meditativa, se hacen realidad las invenciones y se llevan a cabo colosales empresas; gracias a ella, los gobiernos pueden gobernar con tranquilidad. Por intermedio de esta facultad, el ser humano entra en el mismo Reino de Dios.
No obstante, algunos pensamientos son inútiles para la persona; son como olas moviéndose en el mar, sin resultado. Pero si la facultad de la meditación está bañada de luz interior y marcada con los atributos divinos, sus resultados serán confirmados.
La facultad meditativa es semejante a un espejo: si se sitúa frente a los objetos terrenales, los reflejará. Por consiguiente, si el espíritu del ser humano se encuentra en contemplación de las cosas terrenales, será informado de ellas.
Pero si volvéis vuestro espejo espiritual hacia el cielo, las constelaciones celestiales y los rayos del Sol de la Realidad se reflejarán en vuestros corazones y obtendréis las virtudes del Reino.
Conservemos, por tanto, esta facultad debidamente orientada, volviéndola hacia el Sol Celestial y no hacia los objetos terrenales, para que así podamos descubrir los secretos del Reino y comprender las alegorías de la Biblia y los misterios del espíritu.
Ojala que seamos, en verdad, espejos reflejando las realidades celestiales, y que nos volvamos tan puros que podamos reflejar las estrellas del cielo.



En muchas religiones, incluyendo la Fe Bahá'í, los fundadores se han retirado a la naturaleza para ejercer la meditación y la contemplación, antes de enfrentarse a las cargas de su mensaje, o para la renovación espiritual. Bahá'u'lláh pasó dos años en las montañas, donde "los pájaros del aire eran mis compañeros y las bestias del campo mis asociados" (Libros Baha'is, La Naturaleza y el Medio Ambiente)


Meditación

Medita sobre aquello que ha emanado del cielo de la Voluntad de tu Señor, Quien es la Fuente de toda gracia, para que puedas entender el significado original, el cual está guardado en las sacras profundidades de las Sagradas Escrituras.
Bahá'u'lláh, TB, pág. 167

...necesariamente debe observarse la meditación a que se refieren las palabras: "Una hora de reflexión es preferible a setenta años de adoración piadosa".
Bahá'u'lláh, KI, págs. 146-147

OH hermano: debiéramos abrir nuestros ojos, meditar Su Palabra y buscar la sombra protectora de las Manifestaciones de Dios...para que no pongamos reparos al Revelador de los versículos, para que nos entreguemos totalmente a Su Causa y de todo corazón abracemos Su ley.
Bahá'u'lláh, KI, pág. 134

A través de la facultad de la meditación el hombre alcanza la vida eterna; a través de ella él recibe el soplo del Espíritu Santo; los dones del Espíritu son otorgados por la reflexión y meditación.
'Abdu'l-Bahá, SAB, pág. 184

La facultad meditativa es semejante a un espejo; si lo ponéis ante objetos terrenales, los reflejará. Por consiguiente, si el espíritu del hombre está en contemplación de cosas terrenales, será informado de ellas.
Pero si volvéis vuestro espejo espiritual hacia el cielo, las constelaciones celestiales y los rayos del Sol de la Realidad se reflejarán en vuestros corazones.
'Abdu'l-Bahá, MVB, págs. 106-107

La meditación es la llave que abre la puerta de los misterios. En ese estado el hombre se abstrae; se aleja de todos los objetos que le rodean; en ese estado subjetivo se sumerge en el océano de vida espiritual y puede descubrir los secretos de las cosas en sí.
'Abdu'l-Bahá, EEB, pág. 43

No podéis aplicar la designación "hombre" a cualquier ser carente de esta facultad de la meditación; sin ella sería un simple animal, inferior a las bestias.
'Abdu'l-Bahá, SAB, pág. 184

Oración y Meditación, dedicad mucho tiempo a esas dos cosas. ¡Entonces conoceréis este Gran Anhelo, y solo entonces podréis comenzar a Vivir la Vida!
'Abdu'l-Bahá, EEB, págs. 48-49

Mediante la meditación se pueden abrir las puertas a un conocimiento e inspiración más profundos. Naturalmente, si uno medita como Bahá'í se halla conectado a la Fuente...
Shoghi Effendi, OMT, pág. 39




Otras Citas de los escritos baháis sobre la oración y meditación:


EXTRACTOS DE LOS ESCRITOS DE BAHÁ'U'LLÁH

"Sumergíos en el océano de Mis palabras para que descifréis sus secretos y descubráis todas las perlas de sabiduría que yacen ocultas en sus profundidades. Cuidaos de no vacilar en vuestra determinación de abrazar la verdad de esta Causa, Causa mediante la cual se han revelado las potencialidades del poder de Dios y se ha establecido Su soberanía. Apresuraos hacia Él con rostros radiantes de gozo. Ésta es la Fe inmutable de Dios, eterna en el pasado, eterna en el futuro. Que aquel que busca, la alcance; y en cuanto a aquel que ha rehusado buscarla, ciertamente Dios es autosuficiente y está por encima de cualquier necesidad de Sus criaturas."
Kitáb-i-Aqdas, citado en Sinopsis y codificación de las leyes y ordenanzas del Kitáb-i-Aqdas, pág. 26.

"Necesariamente se ha de beber el vino de la renuncia, necesariamente hay que alcanzar las sublimes alturas del desprendimiento, y necesariamente debe llevarse a cabo la meditación a que se refieren las palabras: 'Una hora de reflexión es preferible a setenta años de adoración piadosa', para que pueda descubrirse el secreto del vil comportamiento de la gente, esa gente que, a pesar del amor y anhelo que profesan por la verdad, maldicen a los seguidores de la Verdad una vez que Él se ha manifestado." Kitáb-i-Íqán, págs. 146-147

"De igual manera, las palabras que han brotado de la fuente del poder y han descendido del cielo de la gloria son innumerables y se encuentran más allá de la comprensión común del hombre. A quienes poseen verdadera comprensión y perspicacia, el sura de Húd de seguro les bastará. Medita un momento en tu corazón esas santas palabras y, con total desprendimiento, esfuérzate por comprender su significado." Kitáb-i-Íqán, pág. 10

"¡OH hermano! Debemos abrir nuestros ojos, meditar Su Palabra y buscar la sombra protectora de las Manifestaciones de Dios, para que acaso seamos advertidos por los inequívocos consejos del Libro y prestemos atención a las admoniciones registradas en las Tablas sagradas, para que no pongamos reparos al Revelador de los versos, nos entreguemos totalmente a Su Causa y abracemos Su ley incondicionalmente, para que quizás así entremos en la corte de Su misericordia y habitemos en la ribera de Su gracia. Él, en verdad, es misericordioso y perdonador para con Sus siervos." Kitáb-i-Íqán, pág. 134

"¡OH HIJO DE LA GLORIA!
Sé diligente en el sendero de santidad y entra en el cielo de comunión conmigo. Limpia tu corazón con el bruñidor del espíritu y apresúrate hacia la corte del Altísimo." Palabras Ocultas, nº 8 del persa.

"Di: OH gentes, liberad vuestras almas de la esclavitud del yo y purificadlas de todo apego a cualquier cosa fuera de Mí. El recuerdo de Mí elimina la corrupción de todas las cosas, si pudierais comprenderlo. Di: Si a todas las cosas creadas se les despojase por completo del velo de la vanidad y el deseo mundanos, a todas y cada una de ellas las vestiría la Mano de Dios en este Día con la vestidura de: 'Él hace lo que desea en el reino de la creación', para que de este modo se manifieste en todas las cosas el signo de Su soberanía. Exaltado, pues, sea Él, el Soberano Señor de todo, el Todopoderoso, el Protector Supremo, el Todo glorioso, el Más Poderoso.
Entona, OH Mi siervo, los versos de Dios que tú has recibido, tal como fueron entonados por aquéllos que se han acercado a Él, para que la dulzura de tu melodía encienda tu propia alma y atraiga los corazones de todos los hombres. Quienquiera recite los versos revelados por Dios en la intimidad de su aposento, los ángeles esparcidores del Todopoderoso difundirán por doquier la fragancia de las palabras pronunciadas por su boca y harán que palpite el corazón de todo hombre íntegro. Aunque al principio permanezca inconsciente de su efecto, sin embargo la virtud de la gracia a él conferida debe necesariamente ejercer su influencia sobre su alma, tarde o temprano. Así han sido decretados los misterios de la Revelación de Dios, en virtud de la Voluntad de Aquél que es la Fuente del poder y la sabiduría." Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, CXXXVI.
"¡OH Salmán! Todo lo que han dicho o escrito los sabios y los místicos nunca ha superado las limitaciones a que está estrictamente sometida la mente finita del hombre, ni podrá jamás esperar superarlas. A cualesquiera alturas se remonte la mente del más exaltado de los hombres, por muy grandes que sean las profundidades en que penetre el corazón comprensivo y desprendido, tal mente y tal corazón no podrán nunca trascender aquello que es creación de sus propias ideas y producto de sus propios pensamientos. Las meditaciones del pensador más profundo, las devociones del más santo de los santos, las más elevadas expresiones de alabanza de lengua o pluma humanas, no son sino un reflejo de aquello que ha sido creado dentro de ellos mismos mediante la revelación del Señor, su Dios. Quienquiera medite esta verdad en su corazón, fácilmente admitirá que hay ciertos límites que ningún hombre puede traspasar. Todo intento que, desde el principio que no tiene principio, se ha hecho para visualizar a Dios y conocerle está limitado por las exigencias de Su propia creación, una creación que Él ha llamado a la existencia por obra de Su propia Voluntad y para los propósitos de ningún otro salvo los de Su propio Ser. Inmensamente exaltado está Él sobre los esfuerzos de la mente humana por concebir Su Esencia, o los de la lengua humana por describir Su misterio." Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, CXLVIII.

"... Medita sobre lo que te hemos revelado, para que descubras el propósito de Dios, tu Señor y el Señor de todos los mundos. En estas palabras han sido atesorados los misterios de la Sabiduría Divina." Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, LXXIX.

"... Si algún hombre meditase en su corazón lo que la Pluma del Altísimo ha revelado y gustase de su dulzura, ciertamente se hallaría vaciado y liberado de sus propios deseos y estaría completamente subordinado a la Voluntad del Todopoderoso. Feliz el hombre que alcanza tan elevada posición y no se priva de tan munífica gracia." Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, CLXIII.

"Por la mañana temprano, entrégate al recuerdo de la Belleza de Aquél que es el Ilimitado, y busca comunión con Él a la hora del alba. ¡OH 'Alí! El recuerdo de Mí es un remedio curativo para las almas y una luz para los corazones de los hombres."

EXTRACTOS DE LOS ESCRITOS DEL BÁB

"Es adecuado que, después de cada oración, el siervo suplique a Dios que tenga misericordia y piedad de sus padres. Como consecuencia de ello se levantará el llamado de Dios: '¡Mil veces mil de lo que has pedido para tus padres será tu recompensa!' Bendito aquel que recuerda a sus padres cuando está en comunión con Dios. En verdad, no existe otro Dios más que Él, el Poderoso, el Bienamado." Selections from the Writings of the Báb, pág. 94.

"Adora a Dios de tal modo que si tu adoración te condujera al fuego no se produciría alteración alguna en la misma, e igualmente si tu recompensa fuera el paraíso. Así y sólo así debe ser la adoración que corresponde al Dios único y verdadero. Si Le adoras por temor, esto no sería digno en la santificada Corte de Su presencia y no se podría considerar como un acto tuyo dedicado a la Unidad de Su Ser. O bien, si tu mirada se fijara en el paraíso y Le adoraras abrigando tal esperanza, convertirías a la creación en compañera de Dios, a pesar del hecho de que el paraíso es deseado por los hombres.
Tanto el fuego como el paraíso se inclinan y se postran ante Dios. Lo que es digno de Su Esencia es adorarle por Él mismo, sin temor al fuego ni esperanza de paraíso.
Aunque cuando se ofrece verdadera adoración el adorador se libra del fuego y entra en el paraíso del beneplácito de Dios, aun así esto no debiera ser el motivo de su actuación. Sin embargo, el favor y la gracia de Dios fluyen siempre de acuerdo con las exigencias de Su inescrutable sabiduría. La oración más aceptable es aquella que se ofrece con la mayor espiritualidad y esplendor; prolongarla no ha sido ni es querido por Dios. Cuanto más desprendida y pura sea la oración, tanto más aceptable será en presencia de Dios." Selections from the Writings of the Báb, págs. 77-78.


EXTRACTOS DE LOS ESCRITOS Y DECLARACIONES DE 'ABDU'L-BAHÁ

"¡OH tú que te has inclinado en oración ante el Reino de Dios! Bendita seas, puesto que la belleza del Semblante divino ha cautivado tu corazón y la luz de la sabiduría interior lo ha llenado por completo, y dentro de él brilla el resplandor del Reino. Sabe que Dios está contigo en todas las situaciones, que te resguarda de los cambios y azares de este mundo y que ha hecho de ti una sierva de Su enorme viña..." Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá, nº 91, pág. 122.

"Alabado sea Dios. Tu corazón está ocupado en la conmemoración de Dios, tu alma se regocija con las buenas nuevas de Dios y tú estás absorto en la oración. El estado de oración es la mejor de las situaciones, pues entonces el hombre se relaciona con Dios. La oración, en verdad, confiere vida, especialmente cuando se ofrece a solas y en momentos, como a medianoche, en que uno está libre de las preocupaciones cotidianas." Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá, nº 172, pág. 20

"Tú has preguntado acerca de los lugares de adoración y de la razón de su existencia. La sabiduría que hay en construir tales edificios es para que a una hora determinada la gente sepa que es el momento de reunirse y todos deben encontrarse y, en armoniosa sintonía los unos con los otros, dedicarse a la oración; esto dará como resultado que de esta reunión crezca y florezca la unidad y el afecto en el corazón humano." Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá, nº 58, págs. 94-95

"Alabado sea Dios, vosotros dos habéis demostrado la verdad de vuestras palabras con vuestros hechos y habéis conseguido las confirmaciones del Señor Dios. Cada día, con las primeras luces reunís a los niños bahá'ís y les enseñáis las devociones colectivas y las oraciones. Éste es un acto muy loable y trae júbilo a los corazones de los niños: el de que todas las mañanas vuelvan su rostro hacia el Reino, hagan mención del Señor y alaben Su Nombre, y con la más dulce de las voces canten y reciten.
Estos niños son como plantas jóvenes, y enseñarles las oraciones es como permitir que la lluvia se derrame sobre ellos, para que crezcan tiernos y frescos y para que las suaves brisas del amor de Dios soplen sobre ellos, haciéndoles estremecerse de gozo." Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá, nº 115, pág. 13

"¡OH sierva de Dios! Las oraciones se conceden mediante las Manifestaciones universales de Dios. Sin embargo, cuando el deseo es el de obtener cosas materiales, aun tratándose de los desatentos, si suplican implorando con humildad la ayuda de Dios, incluso su oración da resultado...
¡OH sierva de Dios! Las oraciones que fueron reveladas para pedir la curación son de aplicación tanto a la curación física como a la espiritual. Recítalas, pues, para curar tanto el alma como el cuerpo. Si la curación es lo apropiado para el paciente, de cierto le será concedida; pero para algunas personas enfermas la curación sólo sería causa de otros males, y por lo tanto la sabiduría no permite dar una respuesta afirmativa a la oración.
¡OH sierva de Dios! El poder del Espíritu Santo cura tanto las dolencias físicas como las espirituales." Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá, nº 139, págs. 161-162

Esforzaos, pues, por alabar y glorificar a Dios día y noche, para que logréis frescor y belleza infinitas."

"Incumbe al siervo orar y buscar la ayuda de Dios, así como suplicar e implorar Su auxilio. Esto es lo que corresponde al rango de la servidumbre, y el Señor decretará todo lo que Él desee, de acuerdo con Su suma sabiduría."

"... ¡OH Señor! En esta grandísima Dispensación Tú aceptas que los hijos intercedan por sus padres. Ésta es una de las infinitas dádivas especiales de esta Dispensación. Por tanto, OH Tú, bondadoso Señor, acepta el ruego de este Tu siervo en el umbral de Tu unicidad y sumerge a su padre en el océano de Tu gracia, puesto que este hijo se ha levantado para prestarte sus servicios y en todo momento está esforzándose en el sendero de Tu amor. ¡En verdad, Tú eres el Donador, el Perdonador y el Bondadoso!"

"Sabe que en cada palabra y en cada movimiento de la oración obligatoria hay alusiones, misterios y una sabiduría que el hombre es incapaz de comprender, y que ni las letras ni los pergaminos pueden contener."

"¡OH sierva de Dios! Recita las Palabras de Dios y, meditando sobre su significado, transfórmalas en acciones. Pido a Dios que haga que por siempre alcances una elevada posición en el Reino de la Vida." Tablets of 'Abdu'l-Bahá, vol. I, pág. 85.

"Por tanto, sabe que el Verdadero posee mundos invisibles que la meditación humana es incapaz de comprender y que el intelecto del hombre no tiene posibilidades de imaginar. Cuando tú hayas purificado y limpiado las ventanas de tu nariz espiritual de todo vaho mundano, entonces inhalarás las santas fragancias que se desprenden de los jardines compasivos de estos mundos." Bahá'í World Faith, pág. 393

"Cuando el hombre permite que su espíritu ilumine su entendimiento por medio de su alma, entonces contiene a toda la creación... Pero, por otra parte, si el hombre no abre su mente y su corazón a la bendición del Espíritu, sino que vuelve su alma hacia el lado material, hacia la parte corporal de su naturaleza, entonces cae de su alta posición y pasa a ser inferior a los habitantes del reino animal que se encuentra por debajo." La Sabiduría de 'Abdu'l-Bahá, pág. 100.



La oración y la meditación son factores muy importantes para la profundización de la vida espiritual de cada persona, pero han de ir acompañadas también de la acción y del ejemplo, puesto que éstos son los resultados palpables de aquéllas. Todas ellas son esenciales.
"Como todos sabemos, los creyentes deben esforzarse por dar tal ejemplo en su vida personal y en su conducta, que otras personas se sientan impulsadas a abrazar una Fe que transforma el carácter humano. Sin embargo, por desgracia, no todo el mundo logra fácil y rápidamente la victoria sobre el yo. Lo que todo creyente, ya sea nuevo o antiguo, debe comprender es que la Causa tiene poder espiritual para volver a crearnos de nuevo, si hacemos el esfuerzo de dejar que este poder nos influya, y la mayor ayuda en este sentido es la oración. Tenemos que suplicarle a Bahá'u'lláh que nos ayude a superar los defectos de nuestro carácter, y también hacer uso de nuestra propia fuerza de voluntad para dominarnos a nosotros mismos.
La razón principal de los males que actualmente son endémicos en la sociedad es la falta de espiritualidad. La civilización materialista de nuestra época ha absorbido la energía y el interés de la humanidad de tal manera que la gente en general ya no siente la necesidad de elevarse por encima de las fuerzas y condiciones de su existencia material diaria. No existe la suficiente demanda de aquellas cosas que debiéramos calificar de espirituales como para diferenciarlas de las necesidades y exigencias de nuestra existencia física.
Las causas de la crisis universal que aflige a la humanidad son, por lo tanto, fundamentalmente espirituales. El espíritu de la época, en general, es irreligioso. La actitud del hombre hacia la vida es demasiado grosera y materialista como para permitirle elevarse hacia los reinos más altos del espíritu.
Es esta situación tan tristemente morbosa en que ha caído la sociedad la que la religión trata de mejorar y transformar; pues el núcleo de la fe religiosa es aquel sentimiento místico que une al hombre con Dios. Este estado de comunión espiritual puede darse y preservarse mediante la meditación y la oración. Ésta es la razón por la cual Bahá'u'lláh ha hecho tanto hincapié en la importancia de la adoración. No basta con que el creyente simplemente acepte y observe las enseñanzas. Debe, además, cultivar el sentido de la espiritualidad, que puede conseguir principalmente mediante la oración. La Fe Bahá'í, como todas las demás Religiones divinas, es de índole esencialmente mística. Su objetivo principal es el desarrollo de la persona y de la sociedad, mediante la adquisición de virtudes y poderes espirituales. El alma del hombre es lo que ha de alimentarse en primer lugar. Y lo que mejor puede proporcionarle este alimento espiritual es la oración. Las leyes y las instituciones, según las concibe Bahá'u'lláh, sólo pueden llegar a ser realmente efectivas cuando nuestra vida espiritual interior haya sido perfeccionada y transformada. De otro modo, la religión degenerará, se convertirá en una simple organización y pasará a ser algo muerto.
Los creyentes, especialmente los jóvenes, deberían darse cuenta perfectamente de la necesidad de la oración. Pues la oración es absolutamente indispensable para su desarrollo espiritual interior, y esto, como ya se ha dicho, es la propia base y el propósito de la Religión de Dios." Shoghi Effendi.

¡Oh Tú, bondadoso Señor! Tú has creado a toda la humanidad de un mismo origen. Tú has decretado que todos pertenezcan a un mismo hogar. En tu sagrada presencia todos ellos son tus siervos y toda la humanidad se cobija bajo tu tabernáculo; todos se han reunido en tu mesa de munificencia; todos están iluminados por la luz de tu providencia.
¡Oh Dios! Tú eres bondadoso con todos, Tú has provisto para todos, das asilo a todos, confieres vida a todos. Tú has dotado a todos y a cada uno con talento y facultades y todos están sumergidos en el océano de tu misericordia.
¡Oh Tú, bondadoso Señor! Une a todos. Haz que las religiones concuerden, haz de las naciones una sola, a fin de que puedan verse unas a otras como una sola familia y a toda la humanidad como un solo hogar. Que se asocien en perfecta armonía.
¡Oh Dios! Levanta el estandarte de unidad de la humanidad.
¡Oh Dios! Establece la Paz Más Grande.
Une Tú, oh Dios, los corazones unos con otros.
¡Oh Tú, Padre bondadoso, Dios! Regocija nuestros corazones con la fragancia de tu amor. Ilumina nuestros ojos con la luz de tu guía. Alegra nuestros oídos con la melodía de tu Palabra y ampáranos a todos en el refugio de tu providencia.
Tú eres el Poderoso y el Fuerte. Tú eres el que perdona y Tú eres el único que tolera las negligencias de la humanidad.
'Abdu'l-Bahá.

Trabajo realizado, Como una oración de servicio y amor a DIOS y a la Humanidad.
Por Jesús Rafael González García. Miembro de la Comunidad Internacional Bahái. Fe Bahái.


Jesus19-9@hotmail.com

http://www.bci.org/bahaimexico/bahai.html

http://www.youtube.com/watch?v=rpjF7lsHQmY


http://www.youtube.com/watch?v=uzzZCdbGB9A
















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4 opiniones

Muy bueno.

Soy bahai de venezuela, esto esta buenisimo. Gracias.
Orientacion y meditacion.

Ayuda a serenarse.
La oración y la meditación.

Excelente curso vale la pena leerlo.
Oración y meditación.

Muy bueno, felicidades.

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