"La oración", dice 'Abdu'l-Bahá, "es la conversación con Dios". Para que Dios pueda hacer conocer Su pensamiento y voluntad a los hombres debe hablarles en un lenguaje que ellos puedan comprender, y por eso les habla por boca de Sus Santos Profetas. Mientras estos Profetas viven en el cuerpo, hablan cara a cara con los hombres y les dan a conocer el Mensaje de Dios. Después de Su muerte Su Mensaje sigue llegando a las mentes de los hombres por medio de Sus escritos y dichos que han sido registrados. Pero ésta no es la única forma en la que Dios puede hablar a los hombres. Existe un "lenguaje del espíritu", que es independiente de la palabra o la escritura, por medio del cual Dios se comunica y puede inspirar a aquellos cuyos corazones buscan la verdad, sin considerar quiénes son o cuál es su raza o idioma. Por medio de este lenguaje la Manifestación continúa conversando con los fieles después de Su partida del mundo material. Cristo continuó hablando con Sus discípulos e inspirándolos después de Su crucifixión. En verdad, Él influyó sobre ellos más poderosamente que antes; y con otros Profetas ha sucedido lo mismo. 'Abdu'l-Bahá habla mucho de este lenguaje espiritual. Él dice, por ejemplo:
Debemos hablar en el idioma del cielo, en el idioma del espíritu, pues hay un idioma del espíritu y del corazón. Es tan diferente de nuestro propio lenguaje como el nuestro es diferente del de los animales, que sólo se expresan por medio de gritos y sonidos.
Es el idioma del espíritu el que habla a Dios. Cuando estamos en oración, libres de todo lo externo, y nos dirigimos hacia Dios, es como si en nuestro corazón oyéramos la voz de Dios. Hablamos sin palabras, nos comunicamos, conversamos con Dios y oímos las respuestas... Todos nosotros, cuando alcanzamos la verdadera condición espiritual, podemos oír la Voz de Dios.
Bahá'u'lláh declara que las verdades espirituales más elevadas pueden comunicarse sólo por medio de este lenguaje. Es inadecuada la palabra hablada o escrita. En la obra llamada Los Siete Valles, en la que describe el viaje de unos peregrinos de la habitación terrena al hogar divino, dice, al referirse a las más avanzadas etapas del viaje:
La lengua es incapaz de describirlas, la expresión es lamentablemente deficiente. La pluma es inútil en esta corte, y el resultado de la tinta sólo negrura... Solamente el corazón puede comunicar al corazón el estado del conocedor; ésta no es labor de mensajero, ni tampoco puede ser contenida en letras.
La Actitud de Devoción
A fin de poder alcanzar la condición espiritual en la que es posible conversar con Dios, 'Abdu'l-Bahá dice:
Debemos esforzarnos por alcanzar esa condición en la que, separándonos de todas las cosas y las gentes del mundo, nos volvamos solamente a Dios. Hará falta algún esfuerzo para que el hombre pueda alcanzar esa condición, pero debe trabajar y luchar para alcanzarla. La obtendremos pensando y deseando menos las cosas materiales y más las espirituales. Cuanto más nos alejemos de unas, más nos acercaremos a las otras. La elección es nuestra.
Nuestra percepción espiritual, nuestra vista interior deben abrirse para poder reconocer las señales y las huellas del espíritu de Dios en todas las cosas. Todas las cosas pueden reflejarnos la luz del espíritu. Abdul-Bahá.
Bahá'u'lláh ha escrito:
"Ese buscador... al amanecer de cada día debiera comulgar con Dios y perseverar con toda su alma en la búsqueda de su Amado. Debiera consumir todo pensamiento descarriado con la llama de Su amorosa mención...
Del mismo modo, declara 'Abdu'l-Bahá:
Cuando el hombre permite que el espíritu, por medio de su alma, alumbre su entendimiento, entonces abarca toda la creación... Por otra parte, cuando el hombre no abre su entendimiento y su corazón a las bendiciones del espíritu, sino que vuelve su alma hacia las cosas materiales, hacia la parte corpórea de su naturaleza, entonces ha caído de su elevado puesto y llega a un estado inferior al de los seres del reino animal.
De nuevo, escribe Bahá'u'lláh:
OH pueblo, liberad vuestras almas de las cadenas del yo y purificadlas de todo apego a cualquier cosa fuera de Mí. El recuerdo de Mí limpia todas las cosas de mancha, si pudierais comprenderlo... Entona, OH Mi siervo, los versos de Dios que tú has recibido, para que la dulzura de tu melodía encienda tu propia alma y atraiga los corazones de todos los hombres. Quienquiera que recite, retirado en su cámara, los versos revelados por Dios, los ángeles esparcidores del Todopoderoso esparcirán por doquier la fragancia de las palabras pronunciadas por su boca.
Y harán que palpite el corazón de todo hombre recto. Aunque al principio permanezca inconsciente de su efecto, sin embargo, la virtud de gracia concedida a él debe necesariamente ejercer tarde o temprano influencia sobre su alma. Así han sido decretados los misterios de la Revelación de
Dios en virtud de la Voluntad de Aquel quien es la Fuente de poder y sabiduría. (Pasajes de los Escritos de Baha'u'llah)
¿Debería la oración tomar forma de acción?"
'Abdu'l-Bahá: "Sí, en la Causa Bahá'í, las artes, las ciencias y todos los oficios son considerados como adoración. La persona que fabrica un pedazo de papel con toda la habilidad de que es capaz, concienzudamente, concentrando sus fuerzas en perfeccionarlo, está alabando a Dios. En pocas palabras, todo esfuerzo y dedicación realizados por una persona con todo su corazón, es adoración, si están inspirados en motivos elevados y el deseo de servir a la humanidad. Esto es adoración: servir a la humanidad y proveer las necesidades de las gentes. El servicio es oración. Un médico atendiendo a los enfermos cariñosa, tiernamente, libre de prejuicios y creyendo en la solidaridad de la raza humana, está ofreciendo alabanzas."(Abdu'l-Baha)
Alabado sea Dios, pues tu corazón está ocupado en la conmemoración de Dios, tu alma se regocija con las buenas nuevas de Dios, y estás absorta en oración. El estado de oración es la mejor de las condiciones, pues el hombre entonces está en asociación con Dios. La oración verdaderamente confiere vida, en especial cuando es ofrecida en privado y en ciertos momentos, tales como la medianoche, cuando se está libre de las preocupaciones diarias. (Abdu'l-Baha)
Como el espíritu del hombre después de dejar su forma material tiene vida eterna, sin duda que cualquier ser existente es capaz de progresar; por eso es permitido pedir el adelanto, el perdón, la misericordia, el beneficio, y las bendiciones para un hombre después de su muerte, porque la existencia es capaz de progreso. Por eso es que en las oraciones de Bahá'u'lláh se pide el perdón y la remisión de los pecados para aquellos que han muerto.
Además, si la gente de este mundo necesita a Dios, también lo necesitarán en el otro mundo. ('Abdu'l-Bahá. Contestación a unas Preguntas.
Los amigos deben observar las horas señaladas para la recordación de Dios, la meditación, la devoción y la oración, ya que es muy poco probable - no, más bien imposible que cualquier iniciativa prospere o se desarrolle sin los dones y confirmaciones divinas. Es difícil. (Casa Universal de Justicia, El Modelo de Vida Baha'i)
"Sabe, en verdad, que es apropiado que el débil suplique al Fuerte, y que al que busca munificencia le incumbe suplicar al glorioso Bondadoso. Cuando uno suplica a su Señor, se vuelve hacia Él y busca la generosidad de Su Océano, esa súplica trae luz a su corazón, iluminación a su vista, vida a su alma y júbilo a su ser.
Durante tus súplicas a Dios, y mientras recitas 'Tu nombre es mi curación', piensa en cómo tu corazón se alegra y tu alma se deleita con el espíritu del amor de Dios, y tu mente se siente atraída hacia el Reino de Dios. Por estas atracciones aumentan nuestras aptitudes y nuestra capacidad. Cuando la vasija se agranda aumenta el agua, y cuando la sed se intensifica se hace agradable al gusto del hombre la generosidad de la nube. Éste es el misterio de la súplica y la sabiduría de manifestar nuestras necesidades. (Abdul-Bahá).
"Si un amigo siente amor por otro, deseará decírselo. Aunque sabe que su amigo es consciente de que él le ama, aun así desea decírselo... Dios conoce los deseos de todos los corazones, pero el impulso de orar es natural y brota del amor del hombre por Dios...
No es necesario que la oración se haga con palabras, sino más bien con el pensamiento y con la disposición del ánimo. Pero si faltan este amor y este deseo, es inútil tratar de imponerlos. Las palabras sin amor no significan nada. Si una persona te habla como si hacerlo fuera una obligación desagradable, sin sentir amor y agrado por estar contigo, ¿deseas conversar con ella? (Abdul-Bahá).
"En la más elevada oración el hombre ora sólo por amor a Dios, no porque Le tema a Él o al infierno, o porque espere obtener Su generosidad o lograr el cielo... Cuando el hombre se enamora de un ser humano, le resulta imposible dejar de mencionar el nombre del ser amado. Cuánto más difícil es dejar de mencionar el Nombre de Dios cuando uno ha llegado a amarle. El hombre espiritual no encuentra gozo en nada que no sea el recuerdo de Dios. (Abdul-Bahá).
De las perfumadas corrientes de tu eternidad dame de beber, OH mi Dios, y de los frutos del árbol de tu Ser permíteme gustar, OH mi esperanza. De los manantiales cristalinos de tu amor déjame tomar, OH mi gloria, y bajo la sombra de tu eterna providencia permíteme habitar, OH mi luz. Dentro de las praderas de tu proximidad, ante tu presencia haz posible que pueda vagar, OH mi amado, y a la diestra del trono de tu merced hazme sentar, OH mi deseo. De las fragantes brisas de tu alegría deja que un soplo llegue hasta mí, OH mi objetivo, y en las alturas del paraíso de tu realidad permíteme entrar, OH mi adorado. Las melodías de la paloma de tu unidad permíteme escuchar, OH Tú el Resplandeciente, y mediante el espíritu de tu fuerza y tu poder vivifícame, OH mi proveedor. En el espíritu de tu amor mantenme firme, OH mi auxiliador, y en el sendero de tu complacencia afirma mis pasos, OH mi hacedor. Dentro del jardín de tu inmortalidad, ante tu semblante, permíteme eternamente habitar, OH Tú que eres misericordioso conmigo, y sobre la sede de tu gloria establéceme, OH Tú que eres mi poseedor. Hacia el cielo de tu cariñosa bondad elévame, OH mi vivificador, y hacia el sol de tu guía condúceme, OH Tú mi a traedor. Ante las revelaciones de tu invisible espíritu llámame a estar presente, Tú que eres mi origen y mi elevadísimo deseo, y hacia la esencia de la fragancia de tu belleza que Tú has de manifestar hazme volver, OH Tú que eres mi Dios.
Potente eres Tú para hacer lo que te place. Tú eres en verdad el Más Exaltado, el Todo Glorioso, el Altísimo.(oración revelada por Bahá'u'lláh)
Permíteme, OH mi Dios, acercarme a Ti y habitar dentro de los recintos de tu corte, porque el alejamiento de Ti casi me ha consumido. Haz que pueda reposar bajo la sombra de las alas de tu gracia, porque la llama de mi separación de Ti ha fundido mi corazón dentro de mí. Acércame al río que es en verdad la vida, porque mi alma se consume de sed en su incesante búsqueda de Ti. Mis suspiros, OH mi Dios, proclaman la amargura de mi angustia y las lágrimas que derramo atestiguan mi amor a Ti.
Te imploro, por la alabanza con que te alabas a Ti mismo y la gloria con que glorificas tú propia Esencia, que nos permitas ser contados entre aquellos que te han reconocido y han confesado tu soberanía en tus días. Ayúdanos entonces, OH mi Dios, a beber de los dedos de la misericordia las aguas vivientes de tu amorosa bondad, para que podamos olvidar todo excepto a Ti y ocuparnos solamente de Ti. Poderoso eres para hacer lo que Tú quieres. No hay Dios sino Tú, el Poderoso, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo.
¡Glorificado sea tu Nombre, OH Tú que eres el Rey de Reyes!(oración revelada por Bahá'u'lláh).
La Oración, Lenguaje del Amor:
A alguien que preguntó si la oración era necesaria, ya que Dios presumiblemente conoce los deseos de todos los corazones, replicó:
Si un amigo siente amor por otro, su deseo es dárselo a conocer. Aunque sabe que su amigo comprende que él lo ama, todavía desea decírselo... Dios conoce los deseos de todos los corazones, pero el impulso de orar es natural en el hombre y emana de su amor a Dios...
La oración no siempre tiene que hacerse con palabras, sino en pensamiento e intención. Si uno carece de este amor y deseo, es inútil tratar de forzarlos. Las palabras sin amor no tienen significado. Si una persona te habla como cumpliendo sólo con una desagradable obligación, sin mostrar amor y placer de estar contigo, ¿deseas conversar con ella?
La oración bahá'í no se limita al uso de las fórmulas prescritas, a pesar de lo importante que son éstas. Bahá'u'lláh enseña que la vida entera debe ser una oración, que todo trabajo hecho con espíritu de servicio es adoración a Dios, y que todo pensamiento, cada palabra y acción dedicados a la gloria de Dios y al beneficio de la humanidad son oraciones en el verdadero sentido de la palabra. (Libros Baha'is, Baha'u'llah y la Nueva Era JE Esslemont)
Los escritos bahá'ís insisten en la necesidad de educar el buen carácter mediante el desarrollo de cualidades espirituales tales como la honestidad, la honradez, la compasión, la justicia… Dichas cualidades se logran gracias a la oración, la meditación y el trabajo realizado en espíritu de servicio a la humanidad. Todas estas cualidades constituyen para los bahá'ís expresiones con las que se alaba a Dios. (Abdu'l-Baha, Contestación a unas preguntas).
Ver lossiguientes links:oremos unidos. Y Tu Eres. Gracias.
http://www.youtube.com/watch?v=uzzZCdbGB9A∞
http://www.youtube.com/watch?v=rpjF7lsHQmY∞