2.1 Crisis de la nobilitas
Los problemas y desórdenes que surgieron en la época de los Gracos fueron el resultado de las tensiones sociales y contradicciones políticas que se fueron gestando durante la época de las grandes conquistas, que magnificaron la importancia del general vencedor en detrimento de las propias instituciones republicanas.
i) El auge de los generales. El exceso de lujo y la corrupción
Los generales victoriosos proporcionaban las riquezas que permitían limitar las tensiones sociales, posibilitar el constante aumento de oportunidades económicas y afirmar la importancia política de la clase senatorial. Existe pues un militarismo que impugna toda la actividad política y económica de este período.
Las recompensas que a cambio de sus triunfos recibían confieren a los generales de esta época una importancia enorme, tanto en el honor como en la influencia política y el enriquecimiento personal. Los generales victoriosos adquieren sobre las comunidades sometidas un poder que se traduce en el sometimiento personal de éstas a su conquistador.
Para las comunidades conquistadas, su sometimiento era sin duda considerada la obra personal de un hombre, al que tienen por dueño de su destino. Es con él con quien entablan negociaciones directamente, y no con el Senado.
Estas clientelas actuaron como mecanismos de control social y detemrinaron no sólo el prestigio y la fortuna política de estois personajes, sino el enriquecimiento personal a veces excesivo y no siempre lícito. Durante la primera mitad del siglo II a.C. se aprecia, por parte de la aristocracia senatorial, una preocupación por controlar el exceso de lujo y la desigual distribución de la riqueza.
Tales ventajas económicas tenían también el riesgo de romper el equilibrio social, y se tomaron medidas, como la promulgación de la Lex Fannia (161 a.C.), la Orchia o la Babelia (ambas del 181 a.C.), cuyo objetivo era limitar la ostentación y los gastos suntuarios.
ii) La figura de Catón
Catón emprendió una batalla contra la corrupción producida por el lujo excesivo y el enriquecimiento ilícito. Mantuvo una larga disputa con Escipión el Africano, iniciando un proceso contra él que lo obligó a abandonar la vida política y retirarse a Literno. También Catón, en el 190 a.C., se opuso a la candidatura del censor Acilio Glabrión porque éste había sustraido parte del botín de la campaña oriental en la que el propio Catón tomó parte como legado.
Catón denuncia una serie de prácticas que debían ser usuales, como la extorsión de los gobernadores, la excesiva libertad concedida a los publicanos en sus negocios o la concesión de prebendas e inmunidades al séquito de los magistrados romanos a expensas de las comunidades provinciales.
No es que Catón estuviese en contra de la riqueza, pero el uso de esta riqueza tenía implicaciones políticas peligrosas. Las exigencias populares de un reparto más justo de los recursos implicaba el riesgo de una ruptura del equilibrio social, como sucedió en época de los Gracos y que Catón supo entrever.
2.2 Auge del orden ecuestre
i) Los publicanos
El hecho de que los equites fuesen publicanos durante este período ha llevado a una identificación total entre ambos, aunque no todos los publicanos fuesen equites. Las actividades específicas de los publicanos eran la requisición de las tasas sobre el ager publicus y sobre los portoria y la del abastecimiento de los ejércitos. La escala de sus actividades aumentó considerablemente desde finales del siglo III a.C., puesto que además de los contratos que les implicaban en las explotaciones de las minas, el ager publicus había aumentado enormemente después de la segunda Guerra Púnica.
Es casi seguro que las actividades de los publicanos en las provincias incluyeron también iniciativas comerciales privadas, no ligadas a los publica. Estas actividades comerciales y financieras hacen difícil diferenciarlos en la práctica de los negotiatores y mercatores, pero los caballeros desarrollaron sus actividades económicas a una escala mucho más importante que los otros dos grupos, lo que les sitúa en un estatus social superior. Los publicanos pertenecían al grupo de caballeros que formaban las 18 centurias ecuestres, la clase de los oficiales en el ejército.
Los publicanos formaban sociedades para lograr los fondos necesarios y realizar contratas públicas, especialmente las relacionadas con el cobro de impuestos y los abastecimientos militares. En las actividades económicas, senadores y caballeros aparecen frecuentemente vinculados. Muchos senadores participaban en las actividades económicas de los caballeros y por el contrario, había caballeros que poseían también importantes latifundios.
ii) Aspiraciones políticas
El peso social de los publicanos fue en aumento a lo largo del siglo II a.C., y mientras su peso económico era enorme y superior incluso al de muchos senadores, su participación en el poder político no era equivalente ni respondía a sus aspiraciones.
Una de las interpretaciones que se ha dado a la Ley Claudia del 218 a.C., según la cual se prohibía la práctica del comercio a los senadores, es suponer que la aristocracia senatorial pretendía cerrar el acceso al Senado a los hombres de negocios. Esta frustración en sus aspiraciones políticas explicará el apoyo que los caballeros prestaron inicialmente a los Gracos y sus intentos de reformas.
2.3 Proletarización de la plebs urbana
i) Las razones de la emigración masiva
Durante el siglo II a.C. las grandes ciudades de Italia, sobre todo Roma, fueron foco de atracción para multitud de latinos, haciendo que en el 177 a.C. el cónsul C. Claudio tomara medidas de expulsión.
Las razones de esta emigración fueron:
- Las ventajas del estatus de ciudadano romano que los latinos esperaban al instalarse en Roma.
- Las dificultades a que se habían tenido que enfrentar los inmigrantes en sus tierras. Puesto que la organización agrícola se había realizado en virtud de la venta de los productos, muchos de los pequeños campesinos habían sido incapaces de mantener la competencia, perdiendo sus propiedades y convirtiéndose en aparceros o braceros de los latifundistas.
- La difusión de la esclavitud como mano de obra más barata en los trabajos agrícolas frente a los trabajadores libres.
- Las ciudades desarrolladas, que desde siempre han sido foco de atracción para la población de zonas más deprimidas o indigentes.
ii) El trabajo asalariado
En la sede del poder, el desarrollo productivo, edilicio y comercial de Italia fue aún mayor, provocando una gran demanda de obreros cualificados y no cualificados a los que se remuneraba con un salario. La sociedad romana los contemplaba con el más profundo desprecio. Como defensa recurrieron a sociarse tanto topográficamente (en barrios o calles) como en collegia o asociaciones en razón de las diversas ocupaciones, afinidades, etc. En estos collegia encontraron ayuda recíproca y un peso político que les convertiría posteriormente en grupos de presión importante.
iii) El trabajo por cuenta propia
En el siglo III a.C. las pequeñas empresas de trabajadores por cuenta propia con talleres de economía familiar eran las que más abundaban, pero desde el siglo II a.C. empezaron a decrecer con la creación de empresas de mayores proporciones, debido a la afluencia de esclavos, riquezas y la amplicación de mercados. Estos empresarios contrataban a una serie de obreros.
También influyó que a finales del siglo III y comienzos del II a.C. se realizaron en Roma una serie de obras de gran envergadura que dieron trabajo a multitud de obreros y artesanos, como la construcción del Emporium (puerto comercial) y del Macellum (mercado cubierto de alimentación).
Aunque los trabajadores libres no fueron sustituidos por los esclavos, éstos predominaron cada vez más en las grandes empresas o factorías, mientras que en los talleres pequeños orientados a actividades creativas predominaban los trabajadores libres.
Como la artesanía producía grandes beneficios, pero era considerada humillante e indigna de un hombre libre, los patrones utilizaron intermediarios entre ellos y los obreros, surgiendo la figura del institor (gerente), que dirigía el taller, y así quedaba a salvo la dignidad del patrón sin renunciar a los beneficios que tales actividades le reportan.
2.4 El incremento del esclavismo
i) La esclavitud
El fenómeno de la esclavitud modificó las condiciones de vida y de trabajo tanto en la ciudad como en el campo. Entre el 200-150 a.C. se ha estimado el número de prisioneros reducidos a esclavitud en 250.000, debido a los numerosos prisioneros de guerras por las conquistas en el Mediterráneo.
Se incorporaron muchos en la industria y el comercio, pero no llegaron a eliminar el trabajo libre, excepto en las minas. Pero en los campos su implantación fue masiva, sobre todo en el Sur de Italia y Sicilia, donde se situaban las grandes propiedades agrícolas.
Sus condiciones de vida oscilaron generalmente entre la dureza y la extrema crueldad, siendo aplicada la pena de muerte con gran facilidad cuando se trataba de fugitivos o rebeldes.
ii) Estatus del esclavo
El esclavo era propiedad del dominus y al principio sus derechos eran nulos. Posteriormente, sobre todo en el Imperio, se suavizaron los abusos y llegaron a ser incentivados en el desempeño de su trabajo mediante pago de peculio, con lo que a la larga podían llegar a comprar su libertad. Estos procesos de manumisión llegaron a ser muy frecuentes a finales de la República, lo que explica las leyes limitadoras de la manumisión en la época de Augusto.
Las revueltas de esclavos propiciaron una mayor cautela en los propietarios, tratándolos mejor, pero sus esperanzas en realidad se resumían en tener un dueño justo.