En las naciones industriales, los que pertenecen a las clases altas están en general en mejor posición por lo que respecta a las oportunidades y a la distribución de recompensas, mientras las clases bajas carecen de ventajas.
El sistema mundial y el desarrollo económico de las naciones de la periferia
Las realidades de las sociedades subdesarrolladas y en vías de desarrollo de la periferia son muy diferentes de las que experimentaron las naciones desarrolladas cuando empezaron su desarrollo económico. Las naciones hoy plenamente desarrolladas carecían de otras naciones desarrolladas con las que luchar durante su proceso de desarrollo. Las naciones no centrales de hoy se topan con más dificultades para alcanzar el desarrollo económico.
Muchas de las naciones periféricas que reciben gran ayuda e inversión procedente del centro tienen un desarrollo económico menor a largo plazo. Veamos los casos /efectos económicos negativos de esto:
1) el primer problema es el de la distorsión estructural en la economía. De todas las actividades que se puedan dar en una industria, tan solo una minoría se llevan a cabo en la nación periférica; la mayoría se trasladan a las naciones centrales. De esta forma, las naciones periféricas pierden empleos y ganancias adicionales de las demás actividades económicas porque van a parar al centro.
2) El segundo factor tiene relación con el poder político y económico. Cuando las naciones periféricas están muy ligadas a las corporaciones multinacionales del centro, se desarrolla en la nación periférica una élite pequeña y rica que depende de las corporaciones multinacionales.
El desarrollo económico a largo plazo queda perjudicado. Las ganancias van a parar al centro y los bajísimos salarios pagados a los trabajadores apenas les proporcionan poder adquisitivo para estimular la economía nacional de la nación periférica.
3) el tercer efecto negativo está relacionado con el trastorno de su agricultura. Con la exportación agrícola y los métodos agrícolas intensivos en capital, la comida se encarece, se expulsa de la tierra a los campesinos pobres para poder utilizarla y aumentar así los cultivos orientados al mercado mundial y las máquinas reemplazan el trabajo humano, generando todo ellos una disminución del número de empleos para los campesinos, lo que también implica una urbanización exagerada (van a buscar trabajo a las ciudades).
También se ha descubierto que el desarrollo económico a largo plazo está influido por cosas tales como el tipo de bienes importados o exportados y por el nivel tecnológico de la nación periférica en el momento de entrar a formar parte del sistema mundial, que es importante para averiguar si lograría o no el crecimiento económico.
Los efectos del sistema mundial en los sistemas de estratificación que no pertenecen al centro
La posición de las sociedades no centrales en el sistema mundial influye de modo importante en la existencia y poder de un pequeño grupo de elites, el grado de falta de poder de la clase trabajadora, el tipo de desigualdad de la renta de las naciones no centrales y el tipo de sistema político.
La desigualdad de renta tiende con fuerza a reducirse cuando las naciones industriales alcanzan la industrialización plena. El lugar de una nación en el sistema de estratificación mundial tiene su efecto en la desigualdad con independencia del desarrollo tecnológico.
Con la industrialización se expande la estructura ocupacional, generando más ocupaciones en el medio (entre ricos y pobres) que requieren más cualificación y producen más recompensas económicas.
Las relaciones internas de clase moldeadas por el sistema mundial también influyen en la desigualdad y en otros aspectos de la estratificación nacional.
El poder de las elites en as sociedades no centrales es muy importante, estas elites tienen mucho interés en que las corporaciones multinacionales permanezcan en la nación. Su posición económica privilegiada depende de la inversión y el comercio de las multinacionales. Las elites consiguen que los salarios se mantengan bajos y de reducir los impuestos y otras obligaciones de las corporaciones, lo que consigue atraer a las multinacionales y contribuye a una redistribución pública muy escasa para los pobres.
Por otra parte, el poder de las clases ajas y trabajadoras es muy reducido, y tienen una escasa influencia política y económica. Las estructuras burocráticas del estado que podrían generar menos desigualdad de la renta suelen estar dominadas por las elites acaudaladas.
Por lo tanto, todo esto nos hace llegar a la conclusión de que una gran inversión extranjera y una excesiva dependencia de la deuda externa guardan relación con una mayor desigualdad de la renta, y por el contrario, un mayor desarrollo económico está relacionado con una menor desigualdad de la renta.
Pero aun en el caso de que las naciones no centrales sean capaces de alcanzar algún grado de desarrollo económico, el efecto del sistema mundial en su economía impide en muy buena medida que un desarrollo económico ulterior haga disminuir la desigualdad de la renta.
He aquí otros resultados negativos de la dominación central:
Las multinacionales pueden apoyar condiciones de racismo en las naciones no centrales, pueden promover el abaratamiento anormal de ciertos productos peligrosos en una población no central que no sabe que esos productos han sido prohibidos en las naciones centrales, las naciones centrales pueden promover una producción económica que satisfaga las necesidades de las multinacionales y de la población central, pero no las de la clase trabajadora y los campesinos de las naciones no centrales.
Veamos ahora algunos efectos positivos y negativos de la dominación del sistema mundial por parte de las naciones centrales:
En las relaciones entre las naciones centrales y las periféricas, las primeras resultan favorecidas, sin embargo, los beneficios que obtienen las naciones centrales no se distribuyen de modo igualitario entre su población y en muchos aspectos la dominación central perjudica a la clase trabajadora de las naciones centrales.
También destacamos, como efecto negativo, la pérdida de muchos empleos cuando las multinacionales se trasladan alas naciones periféricas en busca de menores costes.
El auge del este y sudeste de Asia: excepciones que cumplen la regla
En Asia hay una fuerte y notable presencia de las corporaciones multinacionales de las principales naciones centrales, sobre todo estadounidenses, japonesas, alemanas, francesas y de otras potencias industriales occidentales. Pero también se percibe un enorme y palpable desarrollo económico.
Las naciones del este y sudeste asiático suelen tener las tasas más altas de crecimiento económico del mundo. Esta parte de Asia representará pronto el porcentaje más alto del PIB mundial.
El desarrollo de estos ”tigres asiáticos” está generando empleo, y la escasez de mano de obra en muchos de estos países está provocando la subida de los salarios medios.
Lo que el Banco Mundial considera pobreza extrema es mucho menos en el este y el sudeste asiático que en otras partes del mundo con países menos desarrollados.
La conclusión es que como norma general las grandes inversiones de las naciones centrales y sus vínculo económicos con las naciones no centrales supuestamente perjudican las economías de las naciones periféricas y crean más desigualdad y pobreza. Pero las estadísticas revelan una discrepancia, un caso desviado: el este y sudeste de Asia.
Esto se debe a que estas naciones periféricas están mas implicadas en la planificación económica y más preocupadas por el desarrollo económico interno de todo el país y no exclusivamente por el de un grupo de elites y una pequeña clase media. Se han esforzado en asegurar que las multinacionales con las que mantienen relaciones económicas no perjudiquen la economía interna. Su desarrollo se debe en parte a la redistribución de la tierra, lo que convierte en consumidores a los campesinos que constituyen la inmensa mayoría de la población.
Hay otras características comunes de estos países asiáticos con rápido desarrollo. Los lazos familiares y el apoyo a la educación son muy fuertes, tienen poca delincuencia y existe un sentido de la responsabilidad de grupo que conduce a la cooperación en el trabajo, en la educación y en otros sectores de la sociedad. Otro factor clave es lo que puede denominarse la responsabilidad nacional de sus líderes.
Japón ha sido el factor principal del desarrollo económico rápido y uniforme en esta parte del mundo; ha sido el modelo de desarrollo que han seguido de cerca y siguen en la actualidad otras naciones del sudeste asiático.