1. LA SUCESIÓN DE FILIPO Y LOS COMIENZOS DEL REINADO DE ALEJANDRO MAGNO
Alejandro Magno aparece en la Historia como una especie de superhombre, de una energía y un entusiasmo proverbiales y como dotado de una eterna juventud, tenía también un natural desenfrenado y una violencia apasionada.
Tenía Alejandro veinte años a la muerte de Filipo y logró fácil y hábilmente hacerse con la sucesión, la muerte del rey había suscitado en Grecia deseos de sacudirse la hegemonía macedonia.
Pero Alejandro invadió Beocia, a continuación convocó en Corinto a los embajadores de la confederación helénica para hacerles confirmar su hegemonía personal, también en Iliria y en Tracia la muerte del rey hizo soplar vientos de sedición, pero Alejandro llevó contra ellos una expedición victoriosa.
Falsos rumores sobre una supuesta derrota y unas graves heridas del rey hicieron que los tebanos proclamasen su independencia y Alejandro volvió a aparecer de repente ante los muros de Tebas, ciudad que desapareció para siempre, tras lo cual volvió el rey a Grecia para hacer sus preparativos contra el rey persa.
2. LAS CAMPAÑAS DE ASIA MENOR Y LA CONQUISTA DE EGIPTO
Alejandro atravesó el Helesponto en el 334 para no regresar, llevaba sólo treinta y cinco mil hombres, pero los griegos eran superiores debido a su cohesión táctica.
Se apodero Alejandro de todas las costas persas del Mediterráneo, los persas decidieron esperar a los griegos junto al río Gránico, en Frigia, donde fueron derrotados, Alejandro que tenía ahora a su merced todo el occidente de Asia Menor pasó el invierno en Gordion, la antigua capital de Frigia.
Darío, por su parte, acumuló un enorme ejército, y al llegar la primavera se encontraron los dos ejércitos en una llanura próxima a Iso, el encuentro fue un desastre desde el principio para los persas, la mujer de Darío, su madre, sus hijos y su harén cayeron en manos del macedonio.
Darío ofreció un tratado de paz, que fue rechazado con orgullo, seis meses más tarde Darío ofrecía a Alejandro un rescate de diez mil talentos por su familia y la posibilidad de convertirse en su yerno, a lo que rehusó de nuevo el rey. El persa volvió a prepararse para la guerra.
Alejandro se dirigió hacia Siria, donde Tiro le ofreció resistencia, pero, tras un asedio de siete meses, Tiro fue tomada y arrasada, después de la conquista de Siria, Alejandro se dirigió a la conquista de Egipto. Fue fácil, porque los egipcios no estaban contentos con el yugo persa. Se presentaba como un libertador, que ofreció sacrificios a Apis, los sacerdotes lo saludaron con el titulo de Hijo de Ammón, que era el que habría correspondido a un rey de Egipto, Alejandro fundó la ciudad de Alejandría.
3. LA CONQUISTA DEL IMPERIO PERSA Y LA MUERTE DE ALEJANDRO
Darío preparó un ejército de un millón de hombres, y esperó a Alejandro en Gaugamela, cerca de las ruinas de Nínive. Como en Iso, el rey persa emprendió la huida a la primera desbandada, los griegos consiguieron la victoria sin que la mayor parte de las tropas enemigas hubiera entrado siquiera en batalla.
Babilonia se le entregó sin resistencia, brindando al joven rey un recibimiento triunfal, de allí paso a Susa, que también le abrió sus puertas, como las de Persépolis, la tercera capital persa que también se le rendiría. Alejandro hizo incendiar el palacio real y al final llegó a Ecbatana, la cuarta capital persa. Ya acosado y sin retirada posible, Darío fue asesinado por un sátrapa que consiguió suceder al rey con el nombre de Artajerjes.
Comenzó una guerra de guerrillas, y Alejandro cambió su táctica, integrando ya a los persas junto con los griegos en sus filas. Después de tres años pudo al fin ajusticiar a Artajerjes, condenado por alta traición.
En el 327 prosigue la conquista de Asia con una expedición a la India, allí encontró al rey Poro, en la batalla Poro resultó muy herido, pero salvó la vida y fue muy bien tratado por Alejandro, que hizo de él su amigo.
Alejandro dio la orden de seguir adelante, pero entonces se produjo un motín. Antes de la retirada y durante diez meses tuvo lugar el descenso del Indo, con la sumisión de todas las poblaciones del valle, envió Alejandro a su almirante Nearco con algunas tropas para que explorara una ruta naval que uniera el Indo con el Tigris y el Eufrates, lo que en efecto consiguió.
Después de tantas vicisitudes llegaron de regreso a Susa, donde el rey hubo de usar gran dureza con algunos sátrapas que se habían hecho prácticamente independientes, luego instaló a macedonios en muchas de las satrapias.
No mucho después se dirigió el rey a Babilonia, con el propósito de iniciar una expedición naval que bajaría por el Éufrates, bordearía la península arábiga y entraría por el mar Rojo, conquistando puertos y creando colonias a su paso. Pero cuando estaba a punto de salir, se contagió de unas fiebres y murió en el 323.
4. LA OBRA DE ALEJANDRO MAGNO: POLITICA, ADMINISTRACION Y ECONOMIA.
Alejandro está claro que no quería limitarse a la conquista del Imperio Persa. Partiendo de la red de funcionarios que tenían los Aqueménidas, quería incorporar a griegos y a bárbaros conjuntamente en las tareas, aplicando una política de fusión que tendía a mezclar los numerosos pueblos que había heredado o conquistado él mismo.
El propio Alejandro estaba a la cabeza de la administración, tenía eso sí un grupo reducido de buenos colaboradores elegidos por él y de su total confianza.
También la justicia tenia como cabeza suprema al rey, jefe del ejército, por lo demás, se habrían mantenido los sistemas preexistentes. Lo más costoso, en cuanto a finanzas, tal vez fuera el ejército, donde se procedió a una reorganización de la flota. Los ingresos procedían de los dominios reales y de los territorios sometidos, en concepto en este caso de tributos y aduanas.
En cuanto a la administración regional se conservó la satrapía con algunas innovaciones de personal y de poderes, en las tierras occidentales se estableció a macedonios como funcionarios, en Asia Central se siguió con iranios, los poderes de los sátrapas se vieron reducidos, el deseo de integrar a los bárbaros en la administración se veía frenado en parte en lo relativo a los altos cargos, pero la red de pequeños funcionarios fue establecida con asiáticos y egipcios
La política monetaria de Alejandro es digna también de mención: en lugar de atesorar grandes riquezas estimuló la circulación de la moneda, las piezas de oro con su efigie, que se movieron por Europa y Asia.
5. LA OBRA DE ALEJANDRO MAGNO: SOCIEDAD YCULTURA
Es posible que Alejandro, imbuido de una especie de mesianismo y convencido de estar llamado a realizar una gran misión, tuviera el sueño de formar un único pueblo con los griegos y los bárbaros, partiendo del precedente de anteriores contactos entre Grecia y el Oriente.
La política de fusión explica la creación de unas treinta ciudades, que servían desde luego objetivos políticos y económicos.
En el campo de la vida intelectual, de la religión y de las artes, Alejandro no parece haber estado tan movido a la integración como en lo social y económico, parece que veía en el arte griego el arte por excelencia, al menos en el terreno de las artes y de las letras veía una superioridad de la civilización helénica.
En el terreno religioso, siempre más conservador, no hubo tiempo para una influencia importante; Alejandro manifestó una gran deferencia hacia los dioses de los vencidos y hacia el personal religioso en general.
6. SIGNIFICADO HISTORICO DE LA OBRA DE ALEJANDRO MAGNO
Cuando murió Alejandro dejaba una obra grandiosa, pero también frágil. La temprana muerte del soberano reveló muy pronto la inviabilidad de la unidad política.
Sin especular sobre lo que hubiera podido hacer de no haber muerto tan joven, se puede considerar lo que hizo en los trece años de su reinado como una transformación de casi todo el mundo civilizado de su época.
Asumió la tarea de darle nuevas formas, de introducir cambios en todos sus elementos, creando nuevas fuentes de recursos, construyendo nuevas ciudades, favoreciendo la actividad económica, activando del comercio.
La muerte de Alejandro inicia la controversia sobre su persona, se reconoce su papel histórico de liberador y renovador, pero, en la mitología y el folklore de los pueblos del Oriente, la imagen de Alejandro, que encarna el poder extranjero de los griegos, se convierte pronto en la del rey conquistador, que incendia los libros Sagrados del Persépolis, como si fuera un azote divino y una encarnación del mal.