La jerarquía del proceso de planeación. Materializado desde los niveles estratégicos a escala de toda la organización hasta el nivel individual.
El carácter iterativo. Entre los diferentes pasos del modelo como un todo.
Naturaleza holística, al considerar las partes del modelo no sólo en constante interacción entre ellas, sino con el todo.
Carácter integrador. Para armonizar y lograr coherencia entre los niveles estratégico, táctico y operativo.
Carácter transfuncional, al propiciar el desarrollo de las cuatro funciones de dirección con un enfoque sistémico.
El carácter participativo. Inherente al modelo en todas las fases del proceso general de gestión estratégica.
Carácter proactivo orientado a los resultados. Tanto su concepción y aplicación sistemática como el que rige su mejoramiento continuo, para adaptarse a las nueva condiciones y exigencias del entorno y de la propia organización.
La racionalidad económica. Que debe caracterizar la ejecución de las diferentes etapas y procesos inherentes a su implantación, así como la obtención de los resultados previstos por estas organizaciones.
La cooperación. Para la ejecución efectiva con racionalidad, lograr la coherencia e integración necesaria para garantizar los resultados con un elevado nivel de efectividad.
La flexibilidad. Tanto para adaptarse a los cambios internos y externos para lograr que la organización se adecue y perfeccione continuamente ante las exigencias del entorno.
La retroalimientación sistemática y la interacción permanente. En la ejecución de las diferentes fases del proceso general de dirección estratégica, así como los elementos implicados en éste.
Premisas para la aplicación del modelo
Compromiso de la alta dirección y miembros de la organización para la implantación y ejecución efectiva.
Cultura organizacional que impulse el cambio, el trabajo en equipos, el acceso a la información.
Adecuado ajuste de la cultura, el liderazgo, la estructura y la definición de políticas con de la implantación.