Nanotec y más allá
La nanotecnología se discute en círculos científicos por lo menos desde 1959, cuando el físico Richard Feynman (Premio Nobel 1965) propuso la manipulación
de átomos individuales en una lectura titulada "There's Plenty of Room at the Bottom". En 1986 el científico Eric Drexler publicó The Engines of Creation, todavía
hoy considerado la biblia de los nanotecnólogos.
Los nanotecnólogos ya están mirando horizontes más allá de la producción en masa de nanopartículas y contemplando aplicaciones aún más ambiciosas.
Algunos de ellos se disponen a fabricar robots a nanoescala (nanobots) que realizarán una infinidad de faenas incluyendo la auto-replicación. "Nanobots introducidos a nuestro flujo sanguíneo podrían complementar nuestro sistema inmunológico, y buscar y destruir patógenos, células cancerosas y otros agentes causantes de enfermedades", dice el entusiasta inventor Ray Kurzweil. "Podremos reconstruir cualquiera o todos nuestros órganos y sistemas, y hacerlo a nivel celular".
Continúa Kurzweil: "Comida, ropa, anillos de diamante y edificios, todos podrían autoensamblarse molécula por molécula. Cualquier tipo de producto podría ser instantáneamente creado cuando y donde lo necesitemos.
De hecho, el mundo podría autorensamblarse para atender nuestras cambiantes necesidades, deseos y fantasías. Para fines del siglo XXI, la nanotecnología
permitiría a objetos, como muebles, edificios, ropa, hasta gente, cambiar su apariencia y otras características esencialmente cambiar a otra cosa en una fracción de segundo".
En las palabras de los profesores españoles Nicolás García García y José Antonio Rausell Colóm: "Se está intentando producir robots mixtos; así como con chips
de silicio para las unidades de memoria y con componentes moleculares autoreplicantes para algunas de sus partes móviles. El camino actual es el de la
interdisciplinariedad para la fabricación de tales productos mixtos, explorando posibilidades. Se van a utilizar conjuntamente las técnicas de la experimentación genética y de la manipulación nanotecnológica para la producción de moléculas más sencillas que el ADN y que se puedan autoreplicar mas rápidamente y autoensamblarse con las unidades de memoria en diminutos robots con un funcionamiento predeterminado. A esto es a lo que se le denomina GNR (genética-nanotecnología-robótica) en el siglo XXI.
Tales robots se obtendrán por billones, o en el número deseado de unidades, a través de procedimientos genéticos de replicación y autoregulación, una vez que
se haya logrado obtener el primer prototipo. Este es el procedimiento que sigue la pauta de la naturaleza, pero tendrá lugar a mayor velocidad, y será difícil
de controlar".
Según un informe escrito por García García y el científico Heinrich Rohrer, Premio Nobel de Física, los adelantos inminentes de la nanotecnología harán posibles dentro de pocos años integraciones en terabits (un millón de millón de bits) por
centímetro cuadrado. Según ambos científicos, un terabit es igual a la cantidad de memoria de un cerebro humano. "Con tal memoria será posible mantener conversaciones audiovisuales mientras paseamos o ver la televisión con un chip integrado en el ojo, por ejemplo. La conversación podría ser entre un chino y un español cada uno en su propio idioma."
¿Qué tal si nanobots autorreplicantes se reproducen fuera de control? enfrentaríamos en ese caso peligros y formas de contaminación ambiental imposibles de imaginar hoy. Ya en 1991 el autor Jerry Mander, un favorito de los lectores ecologistas y opuestos a la globalización, advirtió sobre los riesgos de la nanotecnología en su libro In the Absence of the Sacred. Bill Joy, científico principal de la corporación Sun Microsystems, expresó preocupación sobre los peligros potenciales de esta tecnología en un ensayo que lleva el título tétrico de "Why the Future Doesn't Need Us", publicado en la revista tecnófila Wired en 2000.
Según Joy, "Las tecnologías del siglo XXI genética, nanotecnología y robótica (GNR) son tan poderosas que pueden dar lugar a nuevos tipos de abusos y accidentes". En su ensayo, sostiene que todavía no hemos caído en cuenta de que estas tres tecnologías "representan una amenaza distinta de otras tecnologías
que han venido antes", ya que los nanobots y los organismos transgénicos pueden autorreplicarse. "Una bomba sólo puede estallar una vez. Pero un bot se puede convertir en muchos, y rápidamente salirse de control."
Pat R. Mooney plantea que "en un mundo biónico donde se funden la nanotecnología y la biotecnología, veremos biocomputadoras a nanoescala y biosensores capaces de monitorear todo, desde reguladores del crecimiento en las plantas hasta asambleas políticas... ¿Qué pasa si no se puede detener a los nanobots? ¿Qué implicaciones tiene esto para los planes militares y el terrorismo, especialmente el terrorismo de Estado? El propio poder de la nanotecnología de hacer todas las cosas físicas, visibles e invisibles, en forma barata e inagotable, es también la mayor amenaza que conlleva."
¿Y la sociedad civil? A estas alturas del siglo XXI parece que no ha aprendido de los errores estratégicos cometidos en la problemática de los transgénicos. La mayor razón por la cual el mundo, en particular el hemisferio americano, está arropado de millones de hectáreas de cultivos transgénicos es que la sociedad civil entró en el debate muy tarde, cuando la tecnología ya se estaba comercializando masivamente. ¿Se repetirá este error con la nanotecnología y otras tecnologías emergentes?
*El autor es periodista y educador ambiental. Es fundador y director del Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico (www.bioseguridad.blogspot.com)