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Como ya hemos podido advertir, las posibilidades de puntuar no se reducen al signo de los dos puntos, como indica la Real Academia. Vamos a ver, pues, cómo se utilizan cualquiera de los signos de las que llamamos escalas de “enfatización” y escala de “incisos”, según cada prototipo.
3.1. PUNTUACIÓN DE LOS CASOS “BARRERA”
Para puntuar este tipo suelen emplearse los cinco signos de la que llamamos “escala enfatizadora”: (,) / (;) / (:) / (.) / (…).
Por otra parte, el uso de cada uno de los signos de la escala no es indiferente, ni por los motivos que subyacen a su empleo ni por las consecuencias. Estos signos de puntuación se usarían en función de tres factores que consideramos decisivos: la naturaleza y características del elemento anafórico o acumulador, el contexto y el estilo. Factores a los que ahora no hemos prestado suficiente atención, aunque no descartamos hacerlo en una futura ocasión.
3.1.1. USO DE LA COMA
Se trata de una solución bastante frecuente, quizás más que la de los dos puntos. La coma, sin embargo, supone prácticamente la nula enfatización. Algunos ejemplos:
En formas inteligentes -así Orwell: 1984-, en formas bobas que prefiero no nombrar, así se nos pinta el horizonte próximo (Marías 1968: 107).
Unamuno, Ganivet, Baroja, Azorín, Valle-Inclán, los Machado, Maeztu, Menéndez Pidal, Asín Palacios, Gómez Moreno, Zuloaga, Falla, éstos sí son de nuestro tiempo, los mayores de la época en que aún vivimos (Marías 1968: 145).
Lo que de la vida se espera y se quiere, lo que de ella se pretende, la intensidad y sabor a que se aspira, el grado de felicidad que se necesita para ser feliz, todo esto varía enormemente […] ( Marías 1972: 09).
3.1.2. USO DE PUNTO Y COMA
El punto y coma crea una mayor separación que la coma, aunque enfatiza menos que los dos puntos, y quizás tenga cierto carácter anticuado.
Administración, técnica, policía, ideologías prefabricadas; éste parece ser nuestro destino (Marías 1968: 107).
Sobre la novela, el teatro, el romanticismo, Mariana, Quevedo, Espronceda, Zorrilla, la poesía pastoral; sobre todos estos temas y otros muchos ha escrito Lista interesantes estudios (Azorín1960: 87-88).
Naturaleza, pueblo, mujeres; éstos son los tres temas fundamentales -y los tres grandes amores- del admirado poeta (Azorín 1960: 89)
3.1.3. USO DE DOS PUNTOS
Los dos puntos pueden considerarse el signo típico de enfatización; es, además, objeto de la regla de la Real Academia, citada al principio de este artículo. Sin embargo, con anterioridad a la edición de la normativa de l999, la Real Academia no recogía regla alguna al respecto, aunque podría estar en germen, sugerida, en otra que se refería a elementos equivalentes separados por dos puntos.
Algunos ortógrafos, anteriores a 1999, se adelantaron a la Real Academia, de alguna forma. Aunque, al interpretar sus reglas, habrá que fijarse en tres detalles: si se refieren o no a enumeración previa (no siempre se hace); si hablan de elemento anafórico o totalizador (que a veces falta o es insuficientemente limitado) y los ejemplos que ilustran las reglas (no siempre acertados). Repasamos, pues, algunos de estos antecedentes.
A) Francisco Marsá (1977: 164): “En el caso de que la oración que resume lo expresado por las demás vaya al final del período, le preceden los dos puntos. Así: Bebió demasiado, y cantó, y bailó, y alborotó la casa: dio un espectáculo desagradable”
B) Gómez Torrego (1989: 75, I): “Cuando se anuncia o se cierra una enumeración: Simpático, estudioso y responsable: así es mi novio (Aposición a través del atributo anafórico así). Adyacente, atributo y predicativo: éstas son las funciones posibles de un adjetivo (atribución a través del anafórico éstas)”.
C) Gómez Torrego (1998: 502) repite la misma norma de 1989; sin embargo, varía el ejemplo, que carece, en este caso, de un elemento acumulador (como tales o similar): Agudas, llanas, esdrújulas: son las clases de palabras según el acento.
D) Escarpenter (l992: 16-17): “Cuando una enumeración concluye con un comentario a modo de resumen, justificación o conclusión”. De los dos ejemplos, nos interesa sólo uno: Miedo, hambre y enfermedades: eso impidió la sublevación.
E) Arturo Ramoneda (1999: 27): “Para cerrar una enumeración y precisar lo que ella representa: Generoso, desenvuelto y siempre alegre: así era él. Salud, dinero y amor: ahí están las metas de todos nosotros”.
Vistas estas reglas, cuyos ejemplos parecen más bien inventados o adaptados a las circunstancias, reproduciremos algunos sacados de textos literarios:
Bistecs y chuletas; chuletas y bistecs: he ahí los componentes del único paraíso en que, de momento, podemos pensar los vecinos de la villa y corte (Camba 1961: 66).
Suficiencia, independencia, libertad, serenidad, imperturbabilidad: tales parecen ser los ideales helénicos, sobre todo a medida que va pasando el tiempo [...] (Marías 1968: 27).
La poesía vigorosa y alta, de fuertes raíces, la que nace de las luchas gigantescas de la idea; la que brota en el combate del progreso o arranca de la mente que quiere escalar el cielo; la de los titanes: ésta, ni le gustaba ni la comprendía (Unamuno 1964: 125).
3.1.4. USO DE PUNTO
El punto crea normalmente un estilo cortado; su uso parece más moderno que el de los dos puntos, por los que muy bien puede ser sustituido en los ejemplos que copiamos:
Fea, ignorante y, sobre todo, frugal. Tal es, en mi concepto, la única mujer posible para un escritor […] (Camba 1955: 71)
En paz y en gracia de Dios. He aquí todo (Unamuno 1970: 116).
¿Por qué se estudia latín? ¿Para que sirve? He aquí dos preguntas íntimamente conexionadas (Unamuno 1970:11).
¡Progresar por progresar, llegar a la ciencia del bien y del mal para hacernos dioses! Todo esto no es más que avaricia, forma concreta de toda idolatría, hacer de los medios fines (Unamuno 1970: 113-114).
Pervivir. Pasar a la posteridad. Trascender. Por realizar tales anhelos hubo quien llego a aniquilar a sus rivales (Fraguas 2000: 80).
3.1.5. CASOS BARRERA CON PUNTOS SUSPENSIVOS
Los puntos suspensivos (equivalentes a la palabra etcétera) ofrecen dos posibilidades: equivaler a punto o no. Así, cuando los puntos suspensivos equivalen a punto, la palabra que les sigue va en mayúscula obligatoriamente. Así aparece recogido en la normativa de la Real Academia (1999: 68). Por ejemplo:
Anselmo Miguel y Beethoven, Solana y el Greco, Baroja y Goya, Chicote y el jamón con setas… Esto era, según Nogales, el café del “Nuevo Levante” (Camba 1955: 34)
Bélgica, el Luxemburgo, Alsacia-Lorena, Suiza… En estos campos de batalla combaten, desde hace mucho tiempo, Francia y Alemania en el idioma, en la industria, en la cultura, hasta en la cocina… (Camba 1970: 179)
Dos Francisco Heredia, don Evaristo Pérez de Castro, don Antonio González, don Eusebio Bajardi… ¿Quiénes son todos estos? (Azorín 1973: 46).
En caso de que los puntos suspensivos no equivalgan a punto (no cierran el enunciado), es necesario que vayan acompañados por el signo correspondiente; coma, por ejemplo. Por ello, no es aceptable la supresión en el siguiente texto:
Soberbia, Avaricia, Lujuria, Ira…[,] la verdad es que Landrú reunió un buen grupo de pecados en una sola persona y circunstancia (Díaz-Plaja 1970: 184).
En la nueva normativa, al referirse a las combinaciones de los puntos suspensivos con otros signos, advierte la Real Academia (1999: 69):
Tras los puntos suspensivos no se escribe nunca punto. Sin embargo, sí pueden colocarse otros signos de puntuación, como la coma, el punto y coma y los dos puntos.
Quizás utilizar el verbo poder (“pueden colocarse…”) no sea lo más adecuado, pues parece abrir una posibilidad, una opción; cuando lo que hay que entender es que los puntos suspensivos no impiden la presencia de otros signos de puntuación que no sean el punto. O, como ya había señalado Polo (1974: 133), los puntos suspensivos “no ahorran a otros signos” que el contexto requiera. También Vigara (2001: 63) recalca la idea de que los puntos suspensivos “no son incompatibles con otros signos de puntuación”.
3.1.6. BARRERA CON RAYA: UN CASO DE EXTRANJERISMO ORTOGRÁFICO
Como es sabido, en otras ortografías europeas se usa, con cierta frecuencia, la raya donde nuestra normativa prescribe dos puntos. Hemos encontrado casos de este uso en tres traducciones de diferentes lenguas, épocas y particularidades ortográficas: alemana de 1963; inglesa de 1971; y rusa de 2001.
En el texto alemán traducido, el más antiguo, hemos encontrado un ejemplo con raya (de tamaño normal) entre espacios en blanco:
El sol, el firmamento azul, dos abetos cubiertos de nieve, la resbaladiza senda, las alegres campanillas del caballito a las que este hace sonar cuando echa juguetón la cabeza hacia atrás, y la llanura - todo ello contribuye a que una indecible sensación de bienestar tome posesión de mí (Wigmans 1963: 171).
Según advierte Martínez de Sousa (2001: 140) la raya entre espacios en blanco constituye un galicismo tipográfico. Sin embargo, el texto traducido del inglés usa raya pegada a la derecha:
Cuarteles enormes de cemento, filas de casitas cuidadas e idénticas de los oficiales, el gimnasio, la capilla, el campo de golf, las piscinas -todo está proyectado ciñéndose a un patrón mas bien rígido (McCullers 1971: 61).
Una piña en una rama, el vuelo de un pájaro en el cielo azul, un vivo rayo de sol sobre el oscuro verdor de los árboles -todo lo veía como por primera vez (McCullers 1971: 129)
En una reciente traducción del ruso, encontramos casos de raya corta (-) y entre espacios en blanco:
Guardia reforzada, medidas especiales de seguridad durante todos los traslados de la familia imperial, comunicación con muy pocas personas, que entran en un círculo pequeño formado por el padre-emperador - todo esto dejó huella en Nicolai (Sheláev 2001: 8).
Las revoluciones en las viejas monarquías de Asia que parecían eternas en su entumecimiento, en Irán, Turquía y China, las crisis en Bosnia y Marruecos que estaban a punto de involucrar a toda Europa en una guerra total, el conflicto entre Italia y Turquía en 1911 - todo eso creaba una sensación de fragilidad de la vida, falta de seguridad en el futuro de Rusia y de la dinastía (Sheláev 2001: 99).
Pero no sólo aparece en traducciones. Copiamos dos textos de Octavio Paz y J. Pla, en los que sospechamos la influencia de ortografías no españolas:
La muerte del sol, la decapitación de San Juan, la noche de Igitur en su castillo abandonado, el naufragio de Un coup de dés y la súbita aparición de la Osa Mayor, que surge en el Septentrión como la consecuencia, la refutación y la rima de los dados arrojados al océano- todo eso se repliega en el “Soneto en ix” (Paz 1973: 82).
Uvas, higos, aceitunas, cebollas, ajos, habas, coles, hierbas… -estos son los productos con que se alimenta el pueblo campesino griego (Pla 2001: 271).
Como veremos, el uso de raya no es anglicismo si aparece en inciso (el tercer tipo). Sin embargo, en los ejemplos de Paz y Pla, la raya es inadecuada sustituta de los dos puntos.
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