Normativa y realidad ortográficas - Las soluciones ortográficas (ii)

5 - Las soluciones ortográficas (ii)

Curso gratis creado por Miguel Ángel de la Fuente González. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero25/2puntos.html
23 de Septiembre de 2006

3.2. PUNTUACIÓN DEL TIPO “CUMBRE”

Aunque la diferencia con los casos “barrera” no siempre resulta nítida, coincide el tipo de signos de puntuación. Aplicaremos, pues, de nuevo la escala enfatizadora: (,) / (;) / (:) / (.) / (…).

3.2.1. USO DE COMA

Una escena callejera, el párrafo de un libro, un paseo por el campo, el cruce del arroyo Abroñigal, una moza de cántaro vista en la fuente, las palabras de un predicador, el perro de un hortelano, los locos de un manicomio, un ramo de flores, un molino, un puente, cualquier cosa, en fin, de la vida diaria entra en el cerebro de Lope y rápidamente logra ir asociando en su torno escenas, situaciones, actos, toda una obra que horas antes, tal vez minutos antes, no existía (Azorín 1960: 16).

Los niños, los viejos, los enfermos, todo el mundo quisiera disparar contra Inglaterra los terribles cañones (Camba 1970: 222)

Los hoteles suizos están llenos de viejos que se pasan el día tosiendo y refunfuñando contra los ruidos, contra las corrientes de aire, contra todo (Camba 1970: 232)

3.2.2. USO DE PUNTO Y COMA

Aunque pueda parecer el punto y coma un tanto fuera de uso, incluso anticuado, hemos localizado dos casos de normativa reciente. Así, además de normas específicas sobre el uso de dos puntos, Santos Guerra y cols. (1995: 41) formulan una regla no demasiado clara (aunque el ejemplo sea inconfundible):

Delante de una oración que abarca o resume todo lo expresado en incisos anteriores, ya separados por comas [se usa punto y coma]:

El incesante tránsito de coches, la notable afluencia de gente, el ruido y griterío de las calles, la desusada animación en la ciudad; todo hace creer que el Presidente llega hoy.

Por su parte, Antonio Millán Garrido (1997: 115) da una norma similar: “Cuando después de varios incisos separados por comas la frase final se refiere a ellos o los abarca y comprende todos [se usa punto y coma]: La Junta de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia, la Junta Nacional de Colegios de Abogados, la Conferencia Episcopal; todos hacen un llamamiento al Gobierno para que definitivamente dé una solución al problema”.

A continuación, reproducimos algunos ejemplos más:

Y dejadme que os diga algo más: si no os interesa nada de vuestro oficio, en mi biblioteca hay millares de novelas, hay libros sobre jardines o sobre aviones; hay libro sobre todo lo que os pueda interesar (Barea 2000: 393).

Y por encima de lo fugitivo, de lo cotidiano, de Parlamentos, revueltas políticas, guerras, cambios de régimen, caídas de ministros; por encima de todo, esto es lo inactual, lo perenne […] (Azorín 1973: 44).

Cuando corazón y cerebro resuenan y viven y palpitan con el libro; cuando las imágenes del libro evocan imágenes paralelas del cerebro y sus emociones paralelas de corazón y de libro hacen pensar y sentir, recordar, reír o llorar y angustian; o refrescan; cuando el libro en fin nos coge y nos somete a él y nos sacude, el libro es bueno (Barea 2000: 183).

Sin embargo, también hay casos en que los elementos de la enumeración no van separados entre sí por comas, sino por punto y coma:

Te digo que esto va mal; quitarán el sirinsirin de San Nicolás; quitarán los gigantes; quitarán todo… (Unamuno 1964: 112 ).

Platillos volantes que vienen de Ultratierra; viajes interplanetarios para los que se reserva pasaje; todo es, en definitiva, broma, nada es serio, nadie piensa de verdad que las cosas sean así… (Marías 1968: 137).

3.2.3. USO DE DOS PUNTOS

Gascón Martín (1998: 129) se refiere al uso de dos puntos “ante una frase que es resumen de lo anterior” y pone el siguiente ejemplo: El terrible accidente de aquella mañana, la vuelta de los autobuses escolares, la gran afluencia de camiones: todo contribuía a hacer intransitable el centro de la ciudad. Al año siguiente, y en otra obra, ofrece este ejemplo (Gascón Martín 1999: 71): El ruido de los coches, el aullido del viento, los ladridos de los perros: todo contribuía a aumentar la jaqueca. (Obsérvese que, en todos estos casos, detrás de los dos puntos va minúscula).

Algunos ejemplos más:

Las lámparas, las sillas, el contenido de los cajones y los armarios: todo lo arrasó la bestial homicida (Montero 1983: 8).

Los puros, las recetas, las cerillas aplastadas de Agapito: todo se mezcló en un revoltijo de cáscaras de huevo y posos pringosos de café (Montero 1983: 227).

[…] La fe busca lo imposible, lo absoluto, lo infinito y lo eterno: la vida plena (Unamuno 1970: 146)

3.2.4. USO DE PUNTO

Si la enumeración previa al elemento acumulador se puntúa con punto (por su extensión o énfasis), entonces el elemento acumulador o anafórico no puede ser menos y, lógicamente, debe usar también punto. Como en los siguientes ejemplos:

¿Una mala racha? ¿Una crisis conyugal? Todo cavía en la cabeza de cualquiera de sus escasos amigos (Trujillo 2003: 29).

Decididamente, la Fe es todavía superior a la Ciencia. Creamos, por tanto, en la “antifimosis”.. Creamos en la vacuna antituberculosa. Creamos en la Fiesta de la Flor. Creamos en todo (Camba 1955: 53).

Canales no acabados. Teatro empezado. Palacio sin concluir. Museo incompleto. Hospital fragmento. Todo a medio hacer (Larra, en Azorín 1973: 84).

El aire es más resplandeciente ahora. Los pájaros trinan con más alegría. Canta la calandria y contesta el ruiseñor. Las flores tienen sus matices más vivos. Las montañas son más azules. El agua es más cristalina. El cielo es más brillante. Todo parece en el mundo fuerte, nuevo y espléndido (Azorín 1973B: 142).

Sin embargo, si los elementos de la enumeración previa no van separados por punto, y el elemento anafórico sí, la enfatización resulta mayor, por contraste. Por ejemplo:

Desde luego era lunes, y los lunes parecían afectar al secretario de un modo curiosísimo, le ponían verborreico, exultante y saltarín. Insoportable (Montero 1983: 129)

Se puede odiar la forma de gobierno existente en un periodo determinado; se pueden odiar determinados lugares de su territorio; se pueden odiar determinados individuos u organizaciones. Se pueden odiar infinitas cosas (Barea 2000: 477).

3.2.5. USO DE PUNTOS SUPENSIVOS

La existencia de tales puntos suele responder al carácter incompleto de la enumeración; pero, además, y como ya hemos advertido, pueden actuar como equivalentes a punto (sigue mayúscula) o no (sigue minúscula y coma, por caso). Unos ejemplos:

Montreux, Saint-Moritz, Interlaken… Todo está muerto (Camba 1970: 233).

El amor, los afectos profundos y demás… Todo eso hay que crearlo. Cada cual con sus propias manos (Lijánov 1978: 140).

Los libreros, Mi vuelta a Francia, Una pensión burguesa, Los transeúntes, Las visitas de año nuevo, La silla de postas…, todos son cuadros de costumbres que recuerdan a Mesonero [...] (Azorín 1973: 142).

Al salir de una casa se imaginaba uno que se encontraría con un vasto espacio libre, un campo, flores silvestres…, tierra, en fin (Lijánov 1987: 5)

Al igual que vimos en los casos barrera, también aquí algunos autores suprimen, en contra de la normativa ortográfica, la coma que debería ir detrás (Real Academia 1999: 69). Dos ejemplos:

Viajé con Interraíl por toda Europa, durmiendo en los trenes, en las estaciones…[,] donde podía (Cuéllar 2002: 8).

Espléndida fotografía, gran realización, guión prodigioso por su claridad, diálogo y construcción…[,] en fin, una película para ver muchas veces y disfrutar siempre (Pérez Puig 2003: 76).

3.2.6. UN USO INCORRECTO: COMA ANTE PUNTOS SUPENSIVOS

Desde no hace mucho, ha surgido la moda de poner coma delante de los puntos suspensivos. Desde luego, la Real Academia sólo se refiere a la coma tras puntos suspensivos. Por ello, y por otros motivos que podrían aducirse, el uso de coma y de puntos suspensivos lo consideramos incorrecto.

En cualquier caso, las soluciones ortográficas son diferentes para los ejemplos que vamos a reproducir. Así, cuando los puntos suspensivos equivalen a punto (la siguiente palabra irá en mayúscula), sobra la coma y hay que suprimirla; como en los siguientes textos:

Padres, educadores, deportistas, publicitarios, políticos, medios de comunicación, …

Todos somos responsables
(Anuncio de la FAD, en La Razón, 7-IX-03, pág. 45).

Excelentísimo, Ilustrísimo, Señoría, Usía, Majestad, Alteza, Eminentísimo, Magnífico, Monseñor, Reverendo, Vuestra Merced, Vuecencia, Serenísmo, Don, Honorable,… ¿Cuál es la mejor manera de pedir una subida de sueldo? (Anuncio de Actualidad Económica, El País, 2-VI-2001, pág. 7; este caso es de tipo barrera).

Sin embargo, si los puntos suspensivos no equivalen a punto (la siguiente palabra va en minúscula), y si, como advierte Ana Vigara (2001: 63), “la frase precisara normalmente, allí donde los puntos suspensivos aparecen, otro signo, habría que mantenerlo, colocándolo inmediatamente después” (cursiva nuestra). Pero no delante de los puntos suspensivos, como en la siguiente cita:

Pero realmente el derroche de medios, de continuidad en el seguimiento, de precisión hasta llegar a los resultados definitivos, de seguridad en los corresponsales, del tino de los comentaristas, del tono de los presentadores,… todo, todo estuvo a una altura impresionante (Pérez Puig 2001: 77)

(… el tono de los presentadores…, todo, todo estuvo…)

3.2.7. LA ENFATIZACIÓN DEL ANAFÓRICO O TÉRMINO ACUMULADOR

Según Navarro Tomás (1974: 65), ese elemento acumulador o globalizador con que suelen terminar las enumeraciones “recibe el tono más alto de la frase, destacándose más o menos sobre el nivel medio, según el interés con que se refuerce su sentido”.

De los factores suprasegmentales, creemos que hay que tener en cuenta tres: la pausa, la fuerza y el tono. Estos factores actúan según se trate de acumuladores barrera o cumbre. Así, en los casos de barrera predomina quizás la pausa sobre la fuerza; mientras que en los casos cumbre predomina el refuerzo sobre la pausa.

Hasta ahora nos hemos referido a los signos de puntuación de la escala de la enfatización, signos que se utilizan después de la enumeración, entre esta y el anafórico o término acumulador. Sin embargo, en este momento nos vamos a centrar en otros signos y recursos que se aplican directamente sobre el anafórico o término acumulador. Estos recursos son, concretamente, la cursiva, la negrita, los signos de exclamación y los puntos suspensivos. (No hay que confundir, obviamente, los puntos suspensivos con que terminaba la enumeración, con los puntos suspensivos que van detrás del anafórico o término acumulador). Además de estos signos, a veces se dan ciertos refuerzos verbales y casos de reiteración.

Los ejemplos que podemos poner no son abundantes. En ellos, lógicamente, dejamos de utilizar la negrita, aunque la retomaremos al terminar este apartado.

A) CURSIVA: “¿No habrá en este libro, paralelamente a ella, una concepción de la vida antisentimental, ciega para la maldad y para el bien, amoral, en una palabra” (Azorín 1982: 94).

B) NEGRITA: “Ved la extraña paradoja; aquí la vida será más gris, más uniforme, más diluida, menos vida que en las grandes ciudades […]” (Azorín 1967: 81).

C) SIGNOS DE EXCLAMACIÓN: “Este secreto constituye, en último término, su única personalidad literaria, y a él le debe consideración, jerarquía social, dinero, honores oficiales, ¡todo! (Camba 1955: 108). “En México, y más concretamente en el estado de Morelos, los campesinos reclaman obstinadamente la recuperación de sus tierra, de las parcelas ocupadas y expropiadas por los grandes terratenientes. ¡Lo de siempre!” (Dracodaidís 2001: 20).

D) PUNTOS SUSPENSIVOS: “Con multas. Con revólveres. Con ametralladoras. Con lo que sea… El caso es exterminarlos” (Camba 1955: 55). “Un chico sale con un pistolón, un señor gordo, barrigudo, asoma en mangas de camisa manejando un sable, un alfanje, una cimitarra, cualquier cosa…” (Camba 1970: 143).

E) VARIOS SIGNOS SIMULTÁNEOS: “Y quien dice una afección herpética, dice un gabán viejo, una papeleta de empeño, un tacón torcido, un sombrero abollado, ¡cualquier cosa!…” (Camba 1961: 124).

F) REFUERZOS VERBALES: A veces acompaña al elemento acumulador, algún refuerzo verbal, como en fin, en una palabra, en definitiva, en suma, en general, es decir, etc. Unos ejemplos:

Si una reina cualquiera […] quiere impresionar una película, que haga de modista, que haga de portera, que haga de camarera, que haga de cualquier cosa, en fin, aunque sea de presidenta de la República, pero que no haga de reina, porque no sabrá (Camba 1955: 157)

Se trata de suspender, durante un tiempo, el cotidiano ajetreo y las íntimas preocupaciones, vacar de la propia vida y entrar en otras, reír otras risas, llorar otras penas u otras alegrías, habitar otros ámbitos, recorrer otros caminos: en una palabra, enajenarse (Salvador 1996: 99).

Porque ¿quiénes eran estos partidarios? Liberales de lo más avanzado, socialistas y anarquistas, intelectuales, etc., en una palabra, toda esa minoría que en todo país existe, que sólo vive y actúa tratando de cambiar el orden establecido, por otro que, según ellos, es mejor (Barea 2000: 581).

Empiezan a interesarle [al hombre moderno] las cosas, las tareas sociales, los hombres; en suma, la naturaleza por sí misma (Ortega 1965: 205).

Con él -con ellos, pero, sobre todo, con él- venía un aire de inconformismo, de rebeldía, de libertad. Más sencillamente: de vida (Amorós 1983: 275).

Me ponía en ridículo ante las gentes, diciéndoles que yo era una buena persona, un infeliz y un alma de Dios, esto es, casi un idiota (Camba 1970: 235).

G) LA REITERACIÓN: Otro tipo de refuerzo verbal sería la simple repetición del elemento acumulador (quizás más propio del código oral). Por ejemplo:

Las tapias, las fachadas, los coches, las farolas, todo, todo, estaba cuajado de letreros y colores (Gala 1973: 125).

El orden impecable de la habitación, la limpieza con la ayuda de un trapo fijado al final de un palo, el transporte diario del carbón, el mantenimiento del fuego en la estufa, el reparto de las raciones y la limpieza de los correspondientes platos y cucharas, en caso necesario el transporte y cuidado de los enfermos, y quién sabe cuántas cosas más; todo, absolutamente todo dependía de él (Kertész 1997: 193).

2 opiniones

kkkkk orror

hoigan kk orror x k no borran too
q chevere

saben q no me gusto pra nada no esta lo q necesito pueden encontrar otro papelon xd

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