El encuentro del término acumulador o anafórico y la enumeración se produce en tres tipos de contextos o yuxtaposiciones, a los que denominaremos “barrera”, “cumbre” e “incisos”. Para ello, hemos tenido en cuenta la pausa, fundamentalmente, y el nivel de entonación. Aunque esta pausa puede estar condicionada, al menos, por tres factores: el signo de puntuación que sigue a la enumeración; el elemento de cierre, anafórico u otro (sustantivo, adjetivo, verbo, etc.); y el lugar que ocupa la enumeración en la frase (rama tensiva o distensiva).
2.1. PROTOTIPO “BARRERA”
Lo denominamos así porque, entre la enumeración y el elemento anafórico o acumulador, la pausa produce un corte fuerte. Después de este corte, el elemento anafórico o acumulador, que retoma el conjunto de la enumeración, para proseguir con el enunciado. Podría representarse así:
Enumeración pausa elemento acumulador + resto de la oración
La enumeración previa aparece, pues, como algo independiente, separado. Quizás podría considerarse un caso de topicalización (por encabezar la oración y por la huella pronominal que, en cierto modo, supone el anafórico).
Concretando sus características:
El signo de puntuación: los dos puntos (aunque podría ser cualquiera de la escala de la enfatización).
El tipo de elemento acumulador: anafórico, preferentemente.
El lugar de la enumeración: rama tensiva
Para este caso sirven los ejemplos de la Real Academia, a los que añadiremos otros:
Natural, sana y equilibrada: así debe ser una buena alimentación.
Terremotos, inundaciones y erupciones volcánicas: esas son las principales catástrofes naturales.
Carnes y pescados: tal es la base principal de lo que llamaremos cocina inglesa (Camba l956: 53).
Percebes y almejas: he aquí los dos moluscos más populares de Madrid (Camba l956: 115).
2.2. PROTOTIPO “CUMBRE”
En este caso, el elemento acumulador es como el remate de una ascensión, su culminación. Además de pronunciarse con cierta enfatización, la pausa puede no hacerse o ser muy corta (o, por lo menos, no es tan pronunciada como en el caso barrera). Podría representarse así:
(Parte oración) + enumeración + elemento acumulador + (resto oración)
Concretamos sus características prototípicas:
El signo de puntuación: una coma
El tipo de elemento acumulador: “Todo” y “nada” son quizás los remates más típicos, aunque pueden ser también sustantivos, verbos, etc.
El lugar de la frase: indiferente.
Algunos ejemplos:
Así, la autoridad militar no sólo monopoliza el uso de las vías férreas, sino que se apodera de los automóviles particulares, de la gasolina, de los carros, de los caballos, de todo (Camba 1970: 130).
Los rusos, los servios, los franceses, todo el mundo es detenido en la calle (Camba 1970: 134).
Los suizos, en tiempo de paz, son, como he dicho antes, franceses, alemanes, italianos, la mar de cosas; pero, al verse en peligro, son suizos, tan sólo suizos (Camba 1970:144).
2.3. PROTOTIPO INCISO
En este caso, el elemento totalizador tiene un carácter de inciso y se pronuncia, por tanto, en un nivel de tono más bajo que el conjunto de la oración. Podría representarse así:
(Inicio oración) + enumeración acumulador en inciso (resto oración)
Concretando sus características:
El signo de puntuación: la coma es la más frecuente (aunque podría ser paréntesis o raya)
El tipo de elemento acumulador: sustantivo, preferentemente.
El lugar de la enumeración: rama distensiva
Algunos ejemplos:
Habla de Azcárate, de Salmerón, de Moret, de Melquíades Álvarez, de Menéndez Pelayo, de Echegaray y de Cajal, todos miembros del profesorado español, lo mismo que él, y que, de venir a Munich, tampoco podrían alojarse en el Hotel de los Tres Cuervos (Camba 1970: 93).
Se prescindía así, pacatamente, de numerosos nombres comunes, de algún que otro verbo y de no pocas interjecciones, vocablos todos para los que no faltaban autoridades clásicas que los avalasen y que tampoco ignoraban los académicos fundadores (G. Salvador 1996: 58).
En el Essener Hof […] suelen verse en la misma mesa, bebiendo y brindando, turcos y servios, chilenos y japoneses, chinos y argentinos, gentes que un día se matarán tal vez entre ellos con las mismas armas que van a comprar allí (Camba 1970: 172).
Estos tres prototipos, lógicamente, no se encuentran siempre en estado puro en la realidad de los textos, ya que sus características básicas (el signo de puntuación, el tipo de elemento acumulador y localización) varían y se combinan, para dar lugar a una rica variedad de subtipos.
Esta gran variedad, en lo que se refiere a la puntuación concretamente, será objeto del siguiente apartado; en realidad, el más extenso de este trabajo. Pero, antes de iniciarlo, hemos de advertir que, aunque la clasificación de los diversos ejemplos dentro de la triple tipología no resulta siempre fácil, las soluciones ortográficas coinciden mayoritariamente en los tres.