Si en el mundo de la criptografía la gran preocupación es que pudieran existir ordenadores cuánticos que rompieran con relativa facilidad los algoritmos más difundidos (RSA, por ejemplo), en el del anonimato podría ser un sistema global que al igual que Echelon espía todas las comunicaciones, fuera capaz de monitorizar en tiempo real todas las actividades de la Red de redes, haciendo que las técnicas de anonimia resultaran triviales para un análisis en tiempo real o mediante técnicas forenses. Por ahora no parece que exista. De momento.
La clave decisiva del anonimato real está en el punto de acceso a Internet (lugar físico, número de teléfono e ip), no tanto en los saltos intermedios ni en la entrada sigilosa y sin huellas en los objetivos (sea intrusión, envío de correo, posteo en las news, consulta de una web o descarga y/o subida de un fichero).
Los móviles, los portátiles con acceso wireless, las cabinas, los cibercafés ... son otras vías en la ciberguerra constante entre los usuarios que luchan por la intimidad, la privacidad, la gratuidad ... y los gobiernos y corporaciones que luchan por el control, la seguridad, el beneficio comercial ...
Quizás llegue un día triste en que sólo haya alguna gente libre y disidente en la Red. Es a los ciudadanos en el "mundo real" y a los usuarios y a los hackers en el "mundo digital" a los que les corresponde la tarea de impedir que se llegue a ese extremo.
La mentalidad adecuada es el primero y principal de los eslabones que forman la cadena del anonimato. Una mezcla de meticulosidad, esfuerzo, curiosidad y sentido común con un poco de paranoia (o mucha, que todo depende ... ).