



Desde que existe memoria histórica, el hombre siempre ha soñado con poder ser invisible. La literatura y el cine han dejado ejemplos arquetípicos: desde el hombre invisible de H.G. Wells hasta el gato de Chesire de Alicia en el País de las Maravillas, etc. :)
Quizás, y por primera vez en la historia, sea posible la invisibilidad ... en el mundo digital, ¿o tal vez no?
Resulta al menos curioso que en la mayor parte de los manuales referidos al hacking, es decir, a la seguridad informática, apenas se trate o se ignore completamente una de las cuestiones esenciales y que más interesan (y hasta obsesionan) a los lectores de tales libros: el anonimato en Internet.
En un Internet cada vez más controlado por el Gran Hermano comercial y "político", esta "ausencia" resulta extraña cuando menos.
Siguiendo el objetivo de divulgar y facilitar a los que empiezan una visión global de la cuestión tratada, vamos a abordar sin más preámbulos la clave del problema.
Una pregunta compleja que no tiene una respuesta sencilla. Hablar de anonimato es igual que hablar de seguridad, privacidad ... porque no existen conceptos absolutos. Siendo sensatos sólo podemos hablar de "niveles" de "anonimia". Pero en todo caso, sí es posible.
Vamos a reflexionar un poco sobre la noción de anonimato. Lo primero que debemos saber es qué acción se pretende realizar, a quién afecta y qué nivel de conocimientos serían necesarios para llevarla a cabo con éxito. Además la identidad real debe estar desligada del número de teléfono y de la dirección ip.
Existe una falsa sensación de seguridad y de anonimato que se produce al conectarnos a Internet. En medio de millones de usuarios, ¿quién se va a fijar en nosotros? Junto al descarado uso comercial de las "preferencias" de los internautas, existe un sutil pero real control "político" (o piensas que los chicos de la NSA y de Echelon no te conocen, por ejemplo).
ELLOS siguen la máxima "Quien guarda hoy, mañana encuentra". :( Y tienen a su servicio redes de satélites, estaciones de escucha terrestres y bases de datos gigantescas, además de la capacidad de procesamiento necesaria.
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