Como puede observarse, las construcciones explicativas con lo que/cual (como, por otra parte, sucede con cualquier inciso) admiten gran variedad de signos de puntuación; y, por ello, hay que plantearse en qué debemos basarnos para puntuar con un signo u otro.
Pensamos que existe una triple motivación para puntuar: las características del segmento puntuable (de forma y de contenido), las características del contexto y el estilo.
Sin embargo, muchas veces, se puntúa exitosamente por simple intuición, y otras muchas no se puede aducir una justificación satisfactoria o lo suficientemente variada como para que no resulte repetitiva y tediosa. Pues bien, a pesar de todo esto, vamos a tratar de ilustrar las motivaciones de puntuación, brevemente.
3.1. Características formales del segmento: Básicamente, y por lo que se refiere a su forma, habría que tener en cuenta que hay construcciones cortas y extensas; en el interior de estas últimas puede haber comas u otros signos de puntuación, lo que justifica el uso de un signo más fuerte que la coma (rayas o paréntesis). Tres ejemplos de diferente extensión:
Habían transcurrido ocho años, lo que no es poco (Ehrenburg 1964: 12).
Imagínese una situación de falta de libertad —lo cual no quiere decir siempre absoluta carencia de libertad, sino libertad escasa, deficiente, insuficiente— (Marías 1973: 151).
Sin embargo, pronto principió a acecharme un peligro todavía peor: el de convertirme en el lector que no lee, debido a una nueva extravangancia, o exigencia absurda, que di en imponerme: la de leer al autor que fuera, de ser posible, en su idioma original (gracias a lo cual, bendito sea Dios, leí durante la mayoría de mis años formativos a cuanto clásico español se me pusiera enfrente, en mi casa y en las bibliotecas públicas) (Monterroso 1999: 19).
3.2. Ubicación del segmento. Se trata de un aspecto de importancia decisiva para la puntuación de los incisos. Hay básicamente tres posibilidades: interior, final y externa. Ponemos un ejemplo de cada una.
Ubicación interior:
Pero ella permanecía allí como un extraño, y, lo que es peor aún, todo le importaba un bledo (tras palabra átona).
Pero ella permanecía allí como un extraño, y todo, lo que es peor aún, le importaba un bledo (tras palabra tónica).
Ubicación final:
Pero ella permanecía allí como un extraño, y todo le importaba un bledo, lo que es peor aún.
Ubicación externa:
Pero ella permanecía allí como un extraño, y todo le importaba un bledo. Lo que es peor aún.
3.3. El contexto: En relación con el contexto, a veces hay que tener en cuenta el carácter (átono o tónico) de la palabra que antecede el inciso. Así, la presencia de conjunción (y, o…) ofrece a algunos redactores (motivo estilístico), la posibilidad de puntuar con doble coma (puntuación total), o sólo con la segunda, que es la única que debe realizarse en el habla (puntuación parcial). Por ejemplo:
Pero ella permanecía allí como un extraño, y, lo que es peor aún, todo le importaba un bledo (puntuación total).
Pero ella permanecía allí como un extraño, y lo que es peor aún, todo le importaba un bledo (Puntuación parcial tras palabra átona).
3.4. El estilo: Aquí, en realidad, nos referimos a motivos que a veces escapan a nuestro control. Sin embargo, ya hemos visto el caso de la puntuación total o parcial tras palabra átona. Además, en este apartado puede incluir la enfatización.
Hay que diferenciar entre dos tipos de construcciones con lo que/cual: las normales y las enfatizadas. En las construcciones normales, en principio, se usa cualquier signo que no sean los dos puntos. Así, los siguientes ejemplos se puntúan con coma:
Pero ella permanecía allí como un extraño, y lo que es peor aún, todo le importaba un bledo.
Pero ella permanecía allí como un extraño, y todo le importaba un bledo, lo que es peor aún.
La última construcción (en final de frase) la podemos enfatizar usando dos puntos, en vez de coma:
Pero ella permanecía allí como un extraño, y todo le importaba un bledo: lo que es peor aún.
También cabe una construcción que podemos llamar “inversa”, en ella por su carácter reversible, la construcción con lo que/cual resultará explicada (caso catafórico) y se situará antes de los dos puntos, en vez de después:
Pero ella permanecía allí como un extraño, y lo que es peor aún: todo le importaba un bledo.
Y sin más, vamos a meternos en una de las partes más importante de nuestro trabajo: la puntuación de las construcciones explicativas de lo que/cual, usando los diversos signos de las tres escalas mencionadas.