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Puntuación y estilística de lo que / lo cual - Qué mas puntuar: opciones estilísticas

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CopyLeft Curso gratis de Miguel Ángel de la Fuente González - 19 de Agosto de 2006
Temas Relacionados: Filología
8. Qué mas puntuar: opciones estilísticas

Obsérvense los siguientes ejemplos:

A la delegación francesa esto [que hablara en español] le molestó y el obispo Maçon le dijo ofendido que no había entendido nada (lo que por otra parte era verdad), a lo que Carlos I respondió: “Señor obispo, entiéndame si quiere, y no espere de mí otras palabras que las de mi lengua española […]” (Lodares 2001: 76).

Si las guardé [las cartas], no sé donde, por lo que no puedo reproducirlas fielmente, lo cual tal vez hubiera podido interesar a alguien que hubiera pasado por esta experiencia (Puértolas 1993: 57).

Más que un libro parecía una enciclopedia donde enseguida encontré textos que reproducían lo que la doctora me había contado, lo cual, al parecer, formaba parte de la sabiduría popular de Nepal (Subirana 2002: 210).

Puede verse que en ellos hay cercanía de construcciones con lo que/cual, cercanía que puede producir cierta sorpresa en el lector o resultar pesada. La solución estaría en cierta variedad estilística como alternativa. Para evitar, pues, aglomeraciones, o por cualquier otro motivo, podemos acudir a otras formas más o menos equivalentes. Tales posibilidades las vamos a agrupar en dos apartados: por reducción de elementos y por sustitución.

A) OPCIONES POR REDUCCIÓN DE ELEMENTOS

En el ejemplo que sigue, se puede eliminar progresivamente sus elementos, con el consiguiente aligeramiento de la expresión:

Aparcó perfectamente, lo que fue tarea nada fácil allí.

                1) Aparcó perfectamente, que fue tarea nada fácil allí.

                2) Aparcó perfectamente (fue tarea nada fácil allí).

                3) Aparcó perfectamente, tarea nada fácil allí.

                4) Aparcó perfectamente (nada fácil allí).

Somos conscientes de que este proceso de eliminación no siempre resulta tan simple; sin embargo, lo utilizaremos como recurso didáctico para mejor comprender e integrar una casuística que, de otro modo, puede parecer dispersa. Por otro lado, todas estas construcciones siguen conservando su carácter de inciso, lo que quiere decir que se puntúan siguiendo las mismas directrices vistas arriba, aunque, a partir de ahora, la puntuación pasará a segundo plano.

A.1) REDUCCIÓN A “QUE”

Recordemos el primer paso del proceso de reducción:

Aparcó perfectamente, lo que fue tarea nada fácil allí.

Aparcó perfectamente, que fue tarea nada fácil allí.

La forma que suele considerarse variante de lo que/cual y, en determinadas circunstancias, resulta más ágil y natural. Así, la proximidad de una construcción con lo que podría ser el motivo de que haya habido sustitución en los siguientes ejemplos:

En este sentido no hubo ninguna diferencia, fueron los mismos: fueron de una insignificancia absoluta, que es precisamente lo que no aceptan los que escriben sobre este rincón y sobre los ampurdaneses (Pla 1999: 558).

Porque no es la permisividad del divorcio o el aborto —que ya es exagerar— lo que va a hacer más felices o más libres a nuestros matrimonios (Gala 1987: 190).

La secesión o asociación nunca podrá estar legitimada si el nuevo ente político resultante no reviste, por lo menos, la misma calidad democrática que el anterior. Que es lo que sucede ahora, me temo (Ruiz Soroa 2005: 20).

Veamos otros ejemplos con que, ya en solitario, y con diferentes soluciones de puntuación:

No se puede hacer distinción entre los naturales de Cataluña y los demás habitantes de la región, que es lo que se pretende (Unamuno 2003: 253).

Esto [que acabo de decir] podrá parecer un pretexto para recriminaciones por carambola, y sobre un muerto venerado, que es peor, y de hecho lo es (Unamuno 1973: 13).

Aceptar que estaba enfermo, sin más, hubiera supuesto el reconocimiento de la fechoría. Por lo menos él lo habría pensado —que para el caso es igual— (Pla 1999: 197).

Pero hasta para decir —que no lo han dicho los críticos— que una cosa es una porquería, hay, primero, que no pensar que lo es a priori; segundo, entender a fondo de qué se está tratando; tercer, dar razones […] (Gala 1977: 402).

Al defender el inglés como lengua normal en la escuela pública (que es lo que hace la derecha USA y lo que repitió hace un año Margaret Thatcher) o el catalán para lo propio (lo que ha aceptado la progresía catalana), los hispanohablantes natos parten con desventaja y pueden acumularla a lo largo de sus años escolares (Lodares 2002: 180).

No espera a que lo echen. Simplemente, dimite (que diríamos hoy) de su cargo de gobernador (De Miguel 2000: 223).

Casualmente, los únicos de quienes habla bien y dice que le apreciaban, Julio Fuentes y Ricardo Ortega, están muertos. Que ya es mala suerte (Pérez-Reverte 2005: 10).

Hay quien no tiene ganas de trabajar de veras, sacándose sangre, y hay quien tiene ganas de no trabajar. Que aunque parecen ser una sola cosa, son dos (Unamuno 1973: 176).

Sobre la forma de citar utilizando que (equivalente a lo que/cual), Brucart (1999: 441) afirma que se trata de un “esquema estilísticamente marcado”, asociado “a frases sentenciosas, citas célebres o dichos formulares que el hablante aduce con el objetivo de aplicarlos a una situación concreta”, “a una situación que se juzga pareja a la que llevó a la primera emisión”. Compárense:

“Era muy mal conductor”, me dijeron (Alcántara 2005D: 72).

“Madurez divino tesoro”, que decía don Eugenio d´Ors (Alcántara 2005B: 64).

Otros ejemplos:

“¡El mundo es mi representación!”, que dijo el soberano filósofo pesimista alemán (Unamuno 1973: 233).

Guerra de titanes, que diría Víctor Hugo; cada uno de estos grandes personajes lleva lo absoluto en su alma, y el choque tiene que ser pavoroso y la catástrofe inmensa (Alas 1971: 347).

Et in Arcadiam ego, pudo decir el autor de tan primorosas pinturas: yo conozco tan bien la montaña “como si la hubiera parido” (que diría Macabeo), pues a más de haberla visitado, vivo en país que linda con ella y se le parece como una gota a otra gota (Alas 1971: 319).

Aquí hay que incluir también la fórmula que yo sepa (prácticamente lexicalizada por repetida, aunque admite ciertas variantes). Además, se trata del único caso que puede ir en cabeza de frase. Algunos ejemplos:

Que yo sepa, únicamente Dilthey plantea la cuestión con alguna amplitud y se cree obligado, para decirnos qué es filosofía, a decirnos también qué es ciencia y qué es religión y qué es literatura (Ortega 1986: 58).

Porque, que yo sepa, todos somos sensiblemente de la misma estatura (Gala 1977: 321).

En aquellos entonces, que yo supiera, ninguno de estos profesionales de la Memoria se atrevió a levantar el telón de la manipulación franquista, a derribar el muro levantado por Prensa y Propaganda del Movimiento (Burgos 2005: 7).

El viejo murió sin hacer testamento, y la mujer, que yo sepa, aún está en Buenos Aires y no vino ni al entierro (Ruiz Zafón 2002: 140).

El “amor romántico” es una de las creaciones más sugestivas de la evolución humana, y parece increíble que no se haya intentado jamás —al menos que yo sepa— su análisis y filiación (Ortega y Gasset 1971: 118).

Por tanto, Herrera ha ido primero a las consultas sociales para acudir luego al debate en las Cortes, mientras que Villalba ha optado —que se sepa— por formular directamente su alternativa (Foces 2005: 17).

Aunque no está puntualizado en ningún autor griego (que yo sepa) la muerte de Esopo, ni tampoco las circunstancias y lances de su vida, o los rasgos de su personalidad, esto no obstante, se formó rápidamente en torno de él una leyenda (Pérez de Ayala 1985: 44).

A.2) REDUCCIÓN A ORACIÓN EN INCISO

Recordamos el modelo:

Aparcó perfectamente, lo que fue tarea nada fácil.

Aparcó perfectamente (fue tarea nada fácil).

Un ejemplo donde se ha evitado la reiteración de lo que/cual, acudiendo a la solución de reducción:

Por ejemplo, los koljosianos simplemente no registran las nuevas terneras que llegan a madres, gracias a lo cual obtienen magníficos rendimientos de leche por vaca registrada y también —[lo cual] es el precio— exagerados consumos de grano por animal (Prieto 1993: 47).

Vamos a poner unos ejemplos, todos con rayas (sin duda, la coma hubiera sido un signo demasiado débil):

Y puede llegarse —es precisamente el caso del americano— a poseer una personalidad social muy civilizada, muy estimable y llena de virtudes o, al menos, destrezas, cuando aún la intimidad casi no existe (Ortega 1959: 141)

Una vez que hubiéramos decidido no hacer distinción alguna entre techos pintados o —para el caso es igual— salas de reunión, nos veríamos tan inundados de material, que las creaciones de Miguel Ángel o de Wren se perderían en un índice de fichas cada vez más extenso (Gombrich 2004: 124).

Pero —no es infrecuente— los nombres consiguen afectar a la esencia de las cosas (Gala 1987: 144).

Lo que podemos aprender de ese ejemplo es a vencer el miedo al conocimiento superficial, a rechazar nuestra actitud de o todo o nada respecto del conocimiento, que no sólo carece de realismo y humanidad, sino que, además, constituye —[de lo que] no me cabe la menor duda— el mayor obstáculo para la supervivencia de nuestras tradiciones (Gombrich 2004: 89).

A.3) REDUCCIÓN A SUSTANTIVO EN APOSICIÓN

Recordemos el esquema de reducción:

Aparcó perfectamente, lo que fue tarea nada fácil.

Aparcó perfectamente, tarea nada fácil allí.

Dos ejemplos en que conviven ambas opciones (sustantivo en aposición y relativo explicativo), con el efecto consiguiente de variedad:

Pero el campeón del mundo se hizo esperar diez minutos largos —actitud previsible teniendo en cuenta lo que de él había contado mi amigo—, lo que por supuesto dio mayor aplomo a su aparición (Zweig 2003: 26).

Los franceses, aun en mayor medida que los alemanes, están frustrando la resurrección económica de su país. Asunto que, por razones obvias, nos importa a todos los europeos. Por lo que quizá fuera exigible que los sindicatos españoles no se mantuvieran mudos ante la destructiva obstinación de sus congéneres de más al norte (Villamar 2005: 18).

Brucart (1999: 421) menciona los casos en que delante del que “se coloca un nombre que resume alguna idea introducida en la primera oración”. Estos sustantivos pueden ser muy diferentes. Veamos unos ejemplos con variadas soluciones ortográficas:

Mientras tanto yo estaré presto a seguirla, propósito que pienso llevar a cabo haciendo uso de avanzadas técnicas de camuflaje (Ruiz Zafón 2002: 382).

La mañana discurrió con poca acción en la librería, circunstancia que aproveché para dormitar de pie con la gracia y el equilibrio de un flamenco, en opinión de mi padre (Ruiz Zafón 2002: 386).

Sólo se le menciona de pasada dos veces en Diez días que estremecieron al mundo de John Reed, motivo por el que este libro fue prohibido luego en la URSS (Amis 2004: 117).

Sus cosas pertenecían al misterio sabido, pero nunca desmenuzado, razón por la cual este asunto no deja de ser un feo trasunto mercantil sin utilidad biográfica ninguna (Herrera 2005: 14).

Una animosidad salvaje y ambiciosa se había apoderado de golpe de nosotros, hasta aquel momento indolentes y pacíficos pasajeros, pues la idea de que pudiéramos arrebatarle la palma al campeón del mundo precisamente allí, en nuestro buque en medio del océano —un récord que después todas las oficinas de telégrafos se apresurarían a divulgar por todo el mundo— nos fascinó como un reto (Zweig 2003: 37).

Después de todo, mi relación con mi abuela debería haber tenido prioridad sobre el deseo de mi madre de apartarme de una visión desagradable, especialmente en aquellos momentos [en] que yo ya era mayor (un hecho que mi madre tal vez no había descubierto todavía) (Sajarov 1991: 70).

Sin embargo, también pueden ser sustantivos sin relativo, aunque sí modificados por un adjetivo (incluso antepuesto):

Unos países se despueblan mientras se repueblan otros; problema verdaderamente político, porque si la política no es el arte de hacer un país es bien poco (Unamuno 1973: 93).

El chófer, antes de cambiarla [la rueda pinchada], falcó con piedras las otras tres, tarea nada fácil, pues había que buscarlas entre las hierbas y matojos más próximos a las cunetas (Goytisolo 1996: 31).

Su moción fue derrotada —prueba de que todavía no dominaba el partido— y entonces presentó la dimisión (Platón 1997: 174).

Mientras lo hace, piensa que en las próximas horas llegará a emperatriz de todas las Rusias o estará en la celda de un castillo esperando la ejecución por sublevarse contra el legítimo zar, que además —doble crimen— es su esposo ante los ojos de Dios y de los hombres (Díaz-Plaja 2004: 15).

Y, para el otoño, las nuevas normas dispondrán que los matrimonios continúen pagando lo mismo, y los solteros, más. (Nuevo motivo de alegría, porque el ideal de igualdad es irrebatible cuando ésta enrasa por arriba) (Lázaro Carreter 1997: 485).

Al final, el acontecimiento valía más de lo que costó. Curiosa historia (Esparza 2005: 53).

Suele ser frecuente, aunque estilísticamente quizás menos interesante, el empleo del sustantivo cosa, también con relativa. Veamos ejemplos con diferentes signos de puntuación:

Vladimiro Durov se esforzaba en eliminar de las liebres el sentimiento del miedo, cosa que no era fácil (Ehrenburg 1964: 220).

Si éste [el destino humano] hubiera sido otro, si el flujo total de la historia marchase en otra dirección —cosa que muy bien pudo acontecer—, nuestra época, nuestro pueblo y en definitiva nuestra vida, nuestro año y nuestra hora serían muy distintos de lo que son (Ortega 1959: 153).

Para aliviar el natural desánimo que la lectura de periódicos me produce estos días —ya por noticias, ya por ausencia de ellas, referentes a asuntos de mayor trascendencia— me he fijado en las páginas deportivas (cosa que —no lo oculto— suelo evitar dada mi incompetencia y dada la desconsoladora sospecha de que, a mi edad, difícilmente pueda suscitárseme una nueva afición) (Gala 1977: 420).

Los citadores eran Gide y Proust. La cita: “Todas las desgracias de los hombres provienen de una sola fuente: no saber quedarse tranquilamente en una habitación”. (Cosa que Proust aprendió, como es sabido, muy tardíamente, cuando se propuso recobrar “el tiempo perdido” y contarnos la balumba de personas y gestos en que gastó la soledad precisa) (Gala 1977: 50-51).

Es la imagen de una TVE que pudo ser una gran cadena; cosa que, nos tememos, ya nunca volverá a ser (Esparza 2005C: 61).

El descrédito a que me he referido entra aquí de nuevo en juego: al lector —por ya ni hablar del mucho más numeroso no-lector— no le importa quién gane esos premios ni hará nada por acercarse a su obra. Cosa que no sucede, sin ir más lejos, con el Nobel (Goytisolo 2002: 144).

Otras veces, cosa va acompañada de adjetivo (también puede adoptar varias posiciones y diversas puntuaciones):

Cosa rara, se le permitió emprender un último viaje a Crimea; por motivos de salud (Amis 2004: 243).

Serpilin esperaba que le preguntase dónde había servido antes, cosa plenamente natural, cuando un jefe de división se presentaba a un jefe de ejército (Símonov 1976: 492).

El teniente las examinó atento [las hojas de permiso], las devolvió y dio media vuelta sin dirigir —cosa extraña— ni una sola mirada a Niusia (Símonov 1976: 295).

Quiero decir que su mente más tenía que ver con una pica que con una paleta de albañil. Cosa lógica porque no creía en las piedras (Prieto Prieto 1980: 158).

Con menor frecuencia aparece en plural, quizás con cierto matiz exclamativo:

Mi hijo era entonces pequeño, tenía seis o siete años de edad. Pasaba parte del verano conmigo y luego yo lo llevaba en avión a Granada, donde se reunía con su madre. Cosas de padres separados (Savater 2004: 183).

Pero sólo nosotros, los presos, al margen de la realidad oficial y de la vida común, éramos auténticamente reales y estábamos fieramente vivos. Me sentí desdichado e importante —lo segundo por lo primero— como un héroe de lord Byron. Cosas de críos (Savater 2004: 234-235).

Permítasenos remitir a un trabajo nuestro donde tratamos algunos sustantivos en aposición oracional en una obra de Vargas Llosa (Fuente 1995-1996).

A.4) REDUCCIÓN A UN ADJETIVO

Recordemos el ejemplo de base:

Aparcó perfectamente, lo que fue tarea nada fácil.

Aparcó perfectamente (nada fácil allí).

Algunos ejemplos:

En cuanto a la Armada, y a pesar de que su importancia para la URSS era limitada —debido a su condición de potencia continental—, durante el I Plan Quinquenal se finalizó la construcción de tres cruceros y seis destructores (Platón 1997: 135).

Cuando todo el mundo estudie a nivel superior —inevitable a la larga— habrá que haber imaginado otra manera de convivir distinta (Gala 1977: 198).

Tras palabra átona, puede puntuarse total o parcialmente:

Pero ya no tenía más remedio que hacer de tripas corazón y esperar el éxito de Bagliuk o la llegada de los cañones o, mejor aún, lo uno y lo otro (Símonov 1976: 538).

Por ello, cuando pudo hacerlo sin que alguien considerase su correspondencia como una forma de evasión o, peor, de convivencia con el odiado extranjero, hizo llegar a Voltarire su admiración por su obra (Díaz Plaja 2004: 107).

Eso sólo lo piensa algún generalizador inconsciente o —peor— algún malvado que pretende enfrentar a la Universidad con la sociedad y echarle de este modo los caballos (Gala 1977: 129).

Sí, Pedro sigue siendo un niño, y aun peor, un niño mal educado (Díaz Plaja 2004: 39).

También hay construcciones con lo:

Pues es posible. Y, lo mejor, funciona (Martínez 2005: 41).

Me imaginé a todo ese colectivo ofendido por una tiparraca como yo, que no tiene dos dedos de frente, y además, lo peor del asunto, que a mí todo me da igual: los dulzaineros, los pedagogos, los cursos por correspondencia… (Lindo 2005: 15).

[…] Además es preciso convertir en creíbles los personajes históricos y —lo más difícil— sus mentalidades respectivas, aproximándolos simultáneamente al tiempo real que viven los lectores (Fanjul 2004: 118-119).

El premio consiste en la publicación del texto en la revista del colegio y —lo más importante de todo, lo más deseado— el privilegio único de una audiencia a solas con el jurado en cuestión (Fresán 2005: 3).

B) OPCIONES POR SUSTITUCIÓN

No vamos a poner todas las posibilidades de sustitución de lo que/cual; solamente cinco: conjunción más pronombre, demostrativos, algunos adverbios relativos, el indefinido algo y el pronombre neutro de tercera persona.

B.1) Conjunción + pronombre (esto, eso, aquello, ello, lo): A esta posible sustitución se refieren Kovacci (1990: 188) y Brucart (1999: 438). Por ejemplo:

Todos llevaban babys negros, lo que, combinado con la leve penumbra del aula, daba a toda la escena un aspecto como de duelo.

Todos llevaban babys negros, y esto, combinado con la leve penumbra del aula, daba a toda la escena un aspecto como de duelo (Kerr 1995: 171).

Más ejemplos:

¿Adónde conduce [la soledad]? Puede conducir, y esto parece lo más lógico, a la locura; nada más puedo decir al respecto […] (Puértolas 1993).

Puedo dar, si no por seguro, por muy probable, que la traducción del señor English es la primera que se ha emprendido (y esto ya constituye un mérito) vertiendo directamente el original alemán al castellano (Alas 1971: 240).

Ser joven es no ser todavía. Y esto, con otras palabras, es lo que intento sugerir respecto a América (Ortega 1959: 143-144).

Como si pensara —y en eso no va descaminado, y de seguir así lo irá menos cada día— que “quien da pan a perro ajeno, pierde pan y pierde perro” (Gala 1977: 323).

Es posible que me declarase incapacitado, o quizás es que yo había dejado ya de interesar a la Gestapo, puesto que Hitler había ocupado Bohemia y, con ello, [con lo que] para él, el caso de Austria quedaba ya resuelto (Zweig 2003: 77).

Había amanecido ya, y, por ello, no parecía natural, como antes, que las calles estuvieran desiertas (Símonov 1976: 347).

Conozco yo un poeta que siempre que escribe da en el tema de decir que no es poeta. Y lo prueba como Diógenes probaba el movimiento (Alas 1971: 81).

Después de Pepita Jiménez (y ya lo he escrito antes de que Valera dijera algo parecido), Asclepigenia es lo mejor de autor tan eminente (Alas 1971: 303).

También se puede dar con el adverbio así:

Sea cada cual como es, desarróllese a su modo, según su especial constitución, en su línea propia, y así [con lo cual] nos entenderemos mejor todos (Unamuno 1973: 44).

A mí me asaltaba cada vez más la sospecha de que […] era víctima de un acceso de demencia fría que podría entrar en crisis en cualquier momento convertida en cualquier forma de violencia. Y así ocurrió de hecho a la decimonovena jugada (Zweig 2003: 91).

B.2) Esto/ eso /aquello: Tal uso puede estar determinado por la cercanía de algún lo que, como en estos ejemplos:

Otra cosa es, en cambio, que la erudición tenga en cuenta todo lo que habría que considerar y atender; esto es ya casi imposible, va a serlo en absoluto dentro de muy poco tiempo […] (Marías 1967: 179).

La “buena nueva” (eso es lo que significa “evangelio”) necesita el adjetivo porque sin él sería alarmante (De Miguel 2000: 49).

Unos ejemplos con diferentes signos de puntuación:

La envidia es el verdugo de sí mismo. La envidia es también —esto es lo peor— invidencia voluntaria y deliberada (Pérez de Ayala 1985: 62).

También la historia de la cultura progresará —eso al menos espero— si centra su atención enérgicamente en el individuo humano (Gombrich 2004: 50).

Los teatros, entrando desde la calle soleada igual que a una piscina sombría, no te gustan. Te extravías entre las butacas buscando una salida. (Eso nos pasa a los demás, Troylo: la vida no es más que buscar una salida de emergencia) (Gala 1987: 282).

El buen Cristián Augusto lee compungido la carta donde su hija apela a su comprensión para que acepte el hecho de haberse visto obligada a cambiar de religión; eso no significaba, claro está, que considerase falsa la luterana (Díaz Plaja 2004: 42).

En cualquier caso, este señor ha jugado de una manera bastante rara e interesante; por eso le he dado intencionadamente una oportunidad (Zweig 2003: 37).

Su expresión, cuando vio lo grave que estaba Malinin, hizo comprender a éste inmediatamente que lo consideraba ya desahuciado. Aquello le hizo rebelarse (Símonov 1976: 549).

B.3) Como, donde y así. A pesar de las diferencias semánticas, en alguna ocasión, podría sustituir a lo que. Por ejemplo:

El último miércoles La 2 de TVE emitió un programa resumen de la temporada taurina 2003 y, como es habitual en él, Fernando Fernández Román derrochó sabiduría y un oficio extraordinario (Pérez Puig 2003: 78).

El último miércoles La 2 de TVE emitió un programa resumen de la temporada taurina 2003 y, lo que es habitual en él, Fernando Fernández Román derrochó sabiduría y un oficio extraordinario.

También es posible lo contrario, como puede verse en el siguiente ejemplo:

Quizás a Bono le pase lo que al pasodoble: que la música es mejor de lo que suena (Rivas 2004: 72).

Quizás a Bono le pase como al pasodoble: que la música es mejor de lo que suena.

Otros ejemplos similares y con diversas soluciones de puntuación:

Incluso en nuestra modestísima gestoría habían logrado introducir a uno de los suyos, como tuve ocasión de comprobar más tarde (Zweig 2003: 43).

Ocurre lo contrario en España entre valencianos y catalanes: muchos de aquellos dicen que hablan valenciano (y ésa es la denominación estatutaria del idioma), no catalán, de donde surgen curiosas polémicas (Lodares 2002: 10).

Tildar a Carod —como se está haciendo explícita o implícitamente— de cómplice de ETA o de filoterrorista constituye una canallada (Sopena 2004: 2).

Se trata, en efecto, de expresiones meramente descriptivas, desprovistas por tanto —así se pretende con frecuencia al menos— de todo “juicio de valor” (Gombrich 2004: 11).

Estamos sólo a un paso de afirmar (como en realidad muchos han tratado de hacer) que la Teoría de la Evolución está tan plagada de los valores clasistas de la época victoriana, que constituye una parte esencial del programa capitalista (Dunbar 1995: 245).

Fue un personaje muy complejo, y de él se podía esperar que sospechara (como así fue) que la libertad de los esclavos sólo sirviera para esclavizarlos a los nacientes sistemas industriales del Norte como mano de obra barata (Prieto 2004: 4).

B.4) Algo (que)...: También Brucart (1999: 438) menciona esta posibilidad del pronombre indefinido algo seguido de relativo. Unos ejemplos:

Ni una sola vez se habían encontrado casualmente, en la calle, algo que en un lugar como La Pobla parecía casi imposible (Goytisolo 2000: 36).

Yo juzgo, algo que no hacen los jueces; yo excomulgo, lo que no han hecho los sacerdotes (V. Llosa 2004: 35).

Una de las características de Catalina II es el derroche, algo a lo que se entrega en cuanto la vida le ofrece la posibilidad de hacerlo y, como todos los pródigos, encuentra excusas para ello (Díaz Plaja 2004: 40).

Quizás sea ésa una de las pocas cosas que con seguridad se saben de los niños: que crecen o se mueren. (Algo que no sucede, pongo por caso, con las catedrales góticas, con determinados regímenes políticos, con el petróleo, etc.) (Gala 1977: 349).

Aquello era, sin lugar a dudas, un complot entre Mummy y Shanti. Algo de lo que, definitivamente, ellas habían estado hablando con anterioridad (Subirana 2002: 207).

Sin embargo, también puede encontrarse sin relativo, aunque acompañado de un adjetivo, como en estos ejemplos:

Pero lo realmente nuevo es la movilidad y el alcance mundial de su poder, algo inimaginable hace sólo unos pocos años (Goytisolo 1996: 112).

Como los bancos no suelen tener pies sino patas, [el que lee “Ponga los pies uno al lado del otro”, en las indicaciones para montar un banco] piensa que debe juntar los propios, y une enérgicamente los talones. Algo, sin duda, extraño, pero las técnicas son hoy muy estrictas (Lázaro Carreter 1997: 503).

Hizo hincapié en la naturaleza orgánica del mundo (algo no muy lejano de la hipótesis de Gaia que se defiende hoy) (Dunbar 1995: 269).

B.5) Pronombre neutro de tercera persona (ello y lo): Aunque no vamos a ofrecer muchos ejemplos, se trata de una posibilidad nada infrecuente:

Sus obuses estallaban sin cesar, y los alemanes retrocedían, de ello no cabía ya duda alguna (Símonov 1976: 400).

Y así, se oye o lee, por ejemplo, que los políticos no se dignan a ponerse en contacto con la calle (cosa que sí hace en México, acabamos de verlo, el señor Cárdenas) (Lázaro Carreter 1997: 666).

En el plano gramatical, los [idiomas] romances —ya lo señaló Wartburg— suponen el paso de un sistema flexivo, sintético, propio del latín, a un sistema analítico (Bustos de Tovar 1995: 21).

Autor y licencia de 'Puntuación y estilística de lo que / lo cual - Qué mas puntuar: opciones estilísticas'
Miguel Ángel de la Fuente González Extraído de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero30/loque.html CopyLeft
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