Las investigaciones recientes demuestran que existen varios factores que pueden agravar el estrés e incluso convertir una situación aparentemente inocua en una que amenaza con afectar negativamente nuestra salud. Los más importantes de éstos son:
1. Imposibilidad de anticipar o predecir - Se da cuando sabemos que una situación o evento estresante habrá de ocurrir pero no tenemos forma de saber cuando ni como.
2. Falta de control - Es lo que tenemos cuando no podemos hacer nada para modificar o escapar de una situación. Es un estado sin esperanza.
3. Falta de medios para descargar la frustración - En nuestra moderna sociedad se nos pide que disimulemos las frustraciones y no demos rienda suelta a nuestros impulsos y emociones. Esto puede tener el efecto de permitir la acumulación de diversas hormonas y otras sustancias que pueden resultar nocivas al organismo. La falta de medios adecuados para descargar la frustración y aliviar el estrés hace que muchas personas utilicen con este fin las bebidas alcohólicas, las drogas o el comer excesivamente con los resultados que todos conocemos.
Por otra parte, se ha descubierto que existen ciertas características personales que influyen sobre la manera en que somos afectados(as) por el estrés. Los psicólogos Suzanne Kobasa y Salvatore Maddi llevaron a cabo un estudio con 200 ejecutivos y ejecutivas de empresa que recientemente habían estado sometidos a altos niveles de estrés. Una buena parte de ellos había caido víctima de enfermedades relacionadas con el estrés. Sin embargo, otros aparentemente no habían sufrido ningún efecto adverso. Lo que descubrieron Kobasa y Maddi fue que aquellas personas que permanecieron saludables tenían una forma de ver y de manejar los eventos estresantes muy distinta a la de aquellas que enfermaron. Las personas que permanecieron saludables se distinguian por una actitud relajada ante los problemas, en particular estas personas:
Le dan la bienvenida a los cambios, sean• positivos o negativos. Los perciben como una parte inevitable de la vida y como una oportunidad de crecimiento, no como una amenaza a su seguridad.
No ven los reveses y los desastres como "el fin del mundo" o como algo que no tiene remedio.
Tienen confianza en su capacidad para resolver los problemas que• surjan o controlar el impacto de los mismos.
Poseen una amplia red de apoyo. Están profundamente involucrados con familia, compañeros de trabajo o amistades.
Poseen un fuerte sentido de compromiso, dedicación y dirección• en sus vidas.
Creen en el valor y la importancia de la labor que llevan a• cabo y se perciben a si mismos(as) como personas valiosas.
El estrés está sumamente atado a nuestras percepciones y particulares modos de interpretar las situaciones en que nos vemos involucrados. Por esta razón no existe una "receta" que sea efectiva para todas las personas. Como ejemplo de esto podemos tomar el caso de Hans Selye, originador del moderno concepto de estrés. En varias ocasiones éste señaló que muchas personas aconsejaban como medio para aliviar el estrés ir a la playa y sentarse a descansar bajo una palmera. Sin embargo Selye decía que, en su caso particular, esa solución lejos de ser efectiva lo que hacía era agravarle el estrés.
En nuestra sociedad es común camuflagear los síntomas del estrés ingiriendo medicamentos. Sin embargo, la ausencia de síntomas no quiere decir que se ha eliminado el estrés. A pesar de la ausencia de síntomas externos el estrés continúa haciendo su insidiosa labor destructiva dentro del organismo. De hecho, depender de medicamentos para aliviar el estrés puede agravar la situación ya que, al ingerir medicamentos, lo que estamos haciendo es eliminar las señales de alerta que el cuerpo nos provee y que nos indican que debemos reducir la carga que estamos imponiendo a nuestro organismo.
Atacando el Estrés Desde Dos Frentes
Desde una perspectiva psicológica, las diversas estrategias para manejar el estrés pueden dividirse en dos tipos principales. Las que se enfocan sobre la emoción y las que enfocan en el problema.
Las primeras buscan cambiar la forma en que interpretamos o evaluamos las situaciones estresantes. Suponga que su cónyuge decide divorciarse de usted. En lugar de afligirse y desesperarse usted puede decidir que, después de todo, él o ella no es su tipo de persona preferida. Este tipo de estrategia puede, en ocasiones, resultar en una distorsión de la realidad. Sin embargo también es cierto que puede resultar en una forma muy efectiva de manejar una situación estresante permitiéndonos reinterpretar ésta de una manera más positiva y evitando estados emociones dañinos a la salud.
El segundo tipo de estrategias son estrategias de resolución de problemas que trabajan directamente con la situación estresante de modo que ésta se reduzca o desaparezca. En estas estrategias por lo general lo que se hace es identificar el problema, generar la o las soluciones adecuadas y aplicarlas al problema. Una vez esto se logra se espera desaparezca el estrés. Por lo general mientras mejor es una persona resolviendo problemas mejor podrá utilizar este tipo de estrategia. Por esta razón puede resultar efectivo el adiestrarse en técnicas y estrategias generales de resolución de problemas.