"No hagas favores que no le pidan, ni acepte lo que no haya pedido, que a veces queriendo ayudar, se pierde más que el perdido".
Los seres humanos tenemos el oído selectivo, por eso oímos lo que queremos oír y vemos sólo aquello que queremos ver, y cuando algo se nos mete en la cabeza "no hay dios, ni demonio que nos lo saque", es más, mientras más nos prohíben una cosa, más gusto y placer sentimos al realizarla.
Curiosamente, si nos dan demasiada libertad y nos dejan hacer todo lo que nos de la gana, reaccionamos de una forma (consciente o inconsciente) en la que pedimos de inmediato una autoridad que nos señale el camino y que nos diga lo que debemos y no debemos hacer, aunque sólo sea para saber que hay alguien superior a nosotros que cargue con las últimas responsabilidades de nuestros actos.
Todos sabemos lo que esta bien y lo que esta mal, y todos nacemos con una serie de pudores y temores que nos ayudan a no arriesgarnos demasiado en ciertos terrenos, nuestra voz de alarma interior se dispara de inmediato ante lo desconocido, ante lo que no consideramos normal, y aunque después lo racionalicemos o lo intelectualicemos, la primera reacción siempre será de temor o de rechazo.
Por muy buenos que deseemos ser, no podemos evitar burlarnos de lo que consideramos diferente, ya sea por arriba o por abajo, aunque dicha burla la hagamos solamente en nuestros círculos estrechos y confidenciales, no cabe duda que tenemos una gran capacidad crítica, y no necesitamos convencernos mucho de una cosas para aceptarla como buena si nos es ventajosa.
Nos dejamos llevar por la moda y la presión social e incluso nos dejamos deslumbrar por nuestros héroes o por nuestros lideres, pero eso no nos impide que mantengamos siempre un punto de crítica o de rebeldía por si las dudas, o por si nos falla aquello en lo que parecía que tanto creíamos.
En una palabra: "somos egoístas y bailamos al son que más nos gusta o que por lo menos, creemos que más nos conviene".
Cuando alguien nos falla no dudamos en crucificarlo, pero si nosotros fallamos siempre encontramos la excusa, la justificación y el pretexto para no parecer tan malos ante nuestros propios ojos, porque, entre otras cosas, cuando realmente nos consideramos malas personas, enfermamos mental, psíquicamente y físicamente.
Reducimos a lo bueno, a aquello que nos conviene grupal o individualmente, sobre todo individualmente y reducimos a lo malo aquello que nos hace daño, nos molesta o nos conviene grupal o individualmente.
Curiosamente las veces que hemos dado cursos o conferencias, no nos hemos encontrado con personas realmente malas porque, incluso en los grupos más marginados hay una especie de código ético y comportamiento donde los verdaderamente malos tampoco tienen cabida.
Cometer un error o llevar una vida al margen de la ley o de lo que indica la mayoría social, no es suficiente para que una persona sea mala de verdad, se puede decir que hemos conocido a personas violentas que son buenas y no porque hacer daño de una forma violenta no sea un acto brutal condenable, sino porque esas personas violentas tenían familia, hijos y amigos a los que de verdad estimaban y ayudaban cuando les era necesario, también podemos decir que hemos conocido a gente mala de verdad y que era perfectamente aceptada por la sociedad, gente que hacía daño y destruía a los demás por celos, envidias, odios gratuitos, revanchas, venganzas, orgullo, soberbia, despecho o desesperanza.
Obviamente, siempre que hay un mando, un poder, nos olvidamos de las personas nobles, el ser humano es perfectamente capaz de lo mejor y de lo peor, del acto más sublime y elevado y el más sucio y rastrero, y en este aspecto, un indignidad es más nociva que una bacteria, por eso huimos, justificamos, extendemos, escondemos y acallamos todo aquello que se inserte en nuestro ser y nos diga que somos malos e indignos, por ello es que muy pocas personas se consideran realmente malas, ya que el aceptarlo les conduciría a un pozo sin fondo, aun laberinto sin salida, incluso el más malo de los malos intenta justificarse con una causa ulterior su aparente maldad y en algunos casos puede incluso aceptar que se haya portado mal, o que se haya equivocado, pero no que es realmente malo.
En este mundo nunca habría habido ninguna guerra, un acto terrorista, asesinato, violación, o abuso si el ser humano no hubiera contado con descansar su conciencia sobre la causa, el bienestar del grupo o los designios elevados de tal o cual idea, o de tal o cual dios.
Con estas definiciones, llegamos a que una persona que se dedica ha hacer magia negra a su cuñado, nuera, suegra esposo, etc, no lo hace porque se considere mala así misma, sino porque piensa que así hace u obtiene un bien, si no fuera así esa persona se volvería loca antes de encargar un trabajo de magia negra.
Incluso algunos trabajos de magia negra encargados, realizados y pagados con carne (sexo), incluso algunos trabajos de magia blanca y pura, con los que se intenta ayudar a un ser querido o a sanar a una persona enferma, pueden acabar de mala manera, ya sea porque esa persona no quería ser ayudada o porque fracase el trabajo mágico, y muchas veces cuando deseamos un bien para nosotros mismos o para nuestros seres queridos, lo hacemos sin pensar que ese bien que deseamos puede ser la perdida el dolor, el fracaso o el mal para la otra persona.
Cuando se hace un trabajo para atar (lazos de amarre) para que regrese la persona amada o para que alguien que ni nos mira llegue a querernos, se corre el riego de interferir en la voluntad de los sentimientos ajenos por hablar de la terrible confusión entre el deseo malsano de posesión y el verdadero amor, o el de fastidiarle la vida sentimental o amorosa a la persona deseada.
Tomando en cuenta que la mayoría de los esposos que dejan a sus mujeres, están trabajados con magia negra, con fuerzas poderosas, y se van y abandonan y la mano de Dios los limpia y los vuelve tarde o temprano a casa aunque sea a buscar un par de calcetines o a que les hagan la colada o la merienda.
También les quiero comentar que es muy fácil hacer trabajos mágicos con la mano de Dios siendo un Ser de la Luz, para que vuelva la persona amada a nosotros, lo que no garantiza el mago blanco es que, si esa persona es un ser malvado la vuelta sea para siempre y para bien, ya que el que regresa puede hacerlo sólo para fastidiar o para aprovecharse de la situación del que tanto quiere tenerlo a su lado, aunque la despierte y la maltrate.
Ni el amor simple, ni el amor verdadero, "Amor" tiene nada que ver con este tipo de relaciones, pero eso no impide que la gente piense que la magia rosa, verde o roja sean buenas o positivas sólo porque ayudan a que una persona no deje en paz a otra.
De la misma manera, a veces queriendo hacer un mal se hace un bien, como sucede tan a menudo en la magia negra, que por más que se le tiren gatos negros muertos a la puerta de una casa o que se le deseen todos los males a una persona, esa persona que nos incordia, ese jefe que nos maltrata o esa ex-esposa que nos destruye, aunque tengan más dinero, más suerte, mejor salud y más capacidad para incordiarnos o para explotarnos, hay veces que incluso, cuando se logra mediante la magia negra que una persona lo pierda todo, finalmente se consigue que se la libere de todo aquello que lo lastraba y pueda volar en libertad con fuerza, y finalmente encontrando a su alma gemela.
si lo analizamos un poco, descubrimos que la línea entre aquello que consideramos malo o bieno es muy débil, tanto que a menudo el bien y el mal se confunden intercambiándose los valores y esto siempre sucederá mientras que lo que sea bueno para uno sea malo para otro o y viceversa.
Mas allá de la compleja y torpe conducta humana con el respeto al bien o al mal, mas allá de las consideraciones de la magia negra, blanca, o de cualquier otro color, existe tanto el bien como el mal como conceptos abstractos y hasta como entes capaces de manifestarse ante nosotros, en otras palabras, el mal, el lado oscuro, frío, terrible y vacío, el sin sentido de la vida y de la existencia, la negación y la crueldad, el odio seco y sin emociones, existe, existe en el universo y por tanto tan bien existe dentro y entre nosotros.
No es muy abundante, ni tan siquiera hace mucho ruido, pero esta ahí, al acecho, a la espera de que se apaguen todas las luces del firmamento, todas las flamas de las almas y de los espíritus para poder actuar, y eso es así desde el primer momento en que la primera luz rasgó la profunda y terrible oscuridad del universo.
Es muy difícil, es casi imposible hacer el mal por el mal, de la misma manera que hacer el bien por el bien.
La humanidad en su inmensa mayoría ya sea por sus propias limitaciones o por su falta de conciencia, es buena y tiende al bien a pesar de sus errores, sus fallos, su pecados, sus crímenes, sus guerra y sus desigualdades, es buena y tiende al bien a pesar de sus dudas, sus envidias, sus odios, sus bajezas y sus venganzas, es buena y tiende al bien a pesar de sus demonios, sus temores sus egoísmos, sus miedos y sus desesperanzas.
Todo el mundo es bueno o quiere serlo a pesar de los pesares, porque todo ser humano incluido el más malo de los malos, quiere ser reconocido, comprendido y aceptado, haga el bien o haga el mal, yendo contra corriente o a favor de ella, con arreglo a las normas o a las leyes o en contra de ellas, pasando desapercibido o llamando la atención, creando vida o quitándola, construyendo o suicidándose, en la marginidad o en la sociedad, porque en suma todo ser humano quiere ser y refrendar que lo que hace esta bien hecho, que él tiene la razón aunque para lograrlo tenga que ser muy malo, así de complejo contradictorio y paradójico es el ser humano.
Es mas fácil que un dios, un demonio, o un ángel, se acerquen al concepto de la maldad a que lo haga un ser humano, por eso los seres espirituales son y están, gracias a nuestras concepciones, mientras que nosotros ya somos y estamos aunque nadie nos imagine, nos crea o piense en nosotros.
El mal existe y hay que mantenerle tan apartado, acallado y alejado como sea posible, porque nos tienta y nos atrae con un poder que no puede darnos, porque somos quienes somos y no podemos gozar ni de la luz ni de la oscuridad total, pero si podemos engañarnos con mucha facilidad con cosas que hacemos a diario y nos podemos dejar llevar por ellas como un insecto se acerca a la llama, para autodestruirnos y consumirnos en su marasmo.
Hay gente esencialmente mala, si, pero solo son cuatro, es decir muy pocos y muy a menudo están en libertad y no destacan por nada en especial, lo único que se puede decir de ellos es que están consumiéndose en si mismos camino de la nada.
El resto de la humanidad, la inmensa mayoría, junto con todos los seres vivios del planeta, tienen todos y cada uno espíritu y alma, no son fantasmas ni seres dominados por su demonio más bajo, como diría Platón: "son seres humanos completos, independientemente de si nos caen bien o mal, o si nos parecen admirables o detestables, sórdidos o dignos de alabanza", no dejes que tu soberbia tan cercana al abismo del mal, te engañe haciéndote creer que sólo tú o unos cuantos sois especiales, porque en realidad sólo son unos cuantos los que "no" lo son.
Al principio señalamos que no hay mejor magia que la sabiduría, y que la información bien administrada es poder, por eso un buen mago sabe que magia puede hacer y cual no, hasta donde puede llegar y donde están sus limitaciones, pero no se trata de hacer como el rey del principito que sólo daba ordenes sobre seguro, como, "decirle al sol que se pusiera cuando llegara al ocaso, o que saliera justo al amanecer".
Es bien cierto que a muchos magos su sabiduría les permite seguir los ciclos naturales de la vida y vendérselos a su clientela como actos de magia o de poder, pero no es necesario ir tan lejos o tan cerca para entender que en la vida suceden cosas maravillosas como es "la vida misma en si", que ya es mágica por ella misma.
Muchos de los actos que hacemos cada día es magia pura y a menudo nos encontramos en situaciones que son verdaderos actos de magia, el Amor que nos trasforma y nos sublima es magia pura, como la alquimia de la amistad que convierte nuestro ser de pleno, en oro espiritual.
El deseo sincero y puro y la voluntad de llevar una empresa a término funciona como por arte de magia y que un simple coche viejo y destartalado nos siga respondiendo, es pura magia también.
Quiero recordaros, que, todos y cada uno de nosotros tenemos nuestras propias supersticiones que nos funcionan y además sabemos que tendremos cierta buena o mala suerte dependiendo de ciertos sueños, símbolos o sensaciones que hemos tenido, estamos conectados de manera mágica con nuestra madre y con nuestros parientes de sangre, y todos y cada uno de nosotros es capaz de presentir una gran alegría o un gran drama a distancia.
Nuestros antepasados deambulan a nuestro alrededor, y los veamos o no, los sentimos y los presentimos, porque dentro de nuestro ser llevamos impresa mágicamente sus presencias.
Yo me llevo mucho mejor con mi abuela que está muerta, que cuando estaba viva, porque ahora los mensajes que manda no están corrompidos por las emociones terrenales y por la materia, los ángeles también están a nuestro lado, lo mismo que los elementales o bajos seres astrales, y más de una vez sentimos su presencia en nuestras mismas creaciones.
Este universo es mágico, de la misma manera que lo es el mundo donde vivimos porque sólo la magia de la creación es capaz de crear un mundo ideal cuyo soporte vital (la atmósfera) se sostiene en apenas 8 Km. envolviendo la tierra en miles de millones de Km. a la redonda.
Siempre he pensado que somos unos privilegiados, unos seres a los que les ha tocado la lotería de la vida y la existencia, y que a pesar de esta gran suerte que hemos tenido todos nosotros, nos quejamos y nos lamentamos, la magia se respira por todos los ambientes, por todos los rincones y por eso a pesar de las matemáticas, la física, la química y las tecnologías más avanzadas, seguimos dejándole un lugar al azar y a la casualidad porque sabemos que ahí se encuentra la magia siempre viva, siempre latente.
Todo en este mundo está conectado con un sistema invisible que aun no hemos descubierto, no comprendido del todo, cuando respiras en este lado del mundo, el aire que han movido los pulmones se conmueve hasta Australia, y si un chino le da una patada al suelo, todo la tierra vibra al unísono, cada lazo que movemos alcanza hasta el último rincón del cosmos y cada lazo que mueve la última de las estrellas, llega tarde o temprano hasta nosotros.
Vida tras vida y ciclo tras ciclo, estos lazos permanecen, conectando unas humanidades, unos pensamientos y unas sensaciones con otras, los hindúes lo llaman "Samsara" o rueda de la existencia, que va desde el principio sin principio, hasta el final del fin sin fin, manifestándose en cada vida, en cada experiencia vital, todo y cada uno de nosotros estamos en el mismo barco, en la misma línea, en la misma eternidad, en el mismo orden cósmico.
Ya no se trata de que seamos o no seamos hermanos, porque en el fondo todos somos exactamente lo mismo, sólo que en diferentes manifestaciones de la vida, desde la piedra y la forma celular más primitiva hasta la supernova más grande o la galaxia más remota.
Por todo ello, cuando hacemos un ritual de magia de manera consciente, debemos saber y tener en cuenta que estamos adquiriendo un compromiso, una responsabilidad, creando una atadura que nos une aun más a los demás y sobretodo al objeto de nuestro deseo, así como a las circunstancias que le rodean.