Los cultivos Genéticamente Modificados (transgénicos) han aumentado sus terrenos de cultivos llegando hoy en día a los 40 millones de hectáreas, siendo los mayores países de incorporación de esta Tecnología Estados Unidos, Canadá y Argentina. El gran interés que suscitan estos cultivos, radican principalmente en su Resistencia a insectos y tolerancia a los herbicidas; otro punto que ha generado interés, y en cual se trabaja en la actualidad, son la elaboración de semillas para la elaboración de aceites Poli saturados, alimentos ganaderos de mejor digestibilidad, la prolongación de la vida, post – cosecha; e incluso la generación de vacunas, gracias a los cultivos farmacológicos.[2]
La opinión del Doctor Romilio Espejo, Bioquímico del INTA; nos deja por decirlo menos en un desconcierto total “Hay personas absolutamente a favor y otras totalmente en contra; nosotros estamos por revisar la evidencia científica”[3]: Una opinión mucho mas sólida es la que nos presente el Doctor Andrei N. Tchernitchin, Medico de la Universidad de Chile y Profesor Titular del Instituto de Ciencias Biomédicas, nos expone que existen dos posiciones, las ventajas y desventajas de tales productos que veremos más en detalle en capítulo posterior.[4]
Si bien Chile no posee en la actualidad una ley de Rotulación, que informe a los consumidores, se trabaja en un Marco Regulatorio que asegure un producto inocuo para su salud y el medio ambiente. El consumidor promedio chileno en general desconoce la realidad del cultivo de productos transgénicos y podría pensar que es una situación que se presenta solo en otros países. La siguiente tabla resume en forma detallada y evidencia el cultivo de transgénicos dentro de nuestro territorio, en las siguientes regiones: ¿Cuántos chilenos están informados de esto?
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FAMILIA |
NOMBRE
CIENTIFICO |
MODIFICACION |
REGION |
SUPERFICIE
APROX.(hás) |
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Gramíneae |
Zea Mays
(maíz) |
Resistencia a herbicida
Resistencia a lepidópteros
Alto contenido de
Lipasa gástrica del
Perro |
I, V, VI, VII, RM |
29.000 |
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Leguminaseae
(papilionaceae) |
Glycine max
(Soya) |
Resistencia a Herbicida
Alto contenido de ácido oleico, metionina y lisina |
V, VI, VII, RM |
145 |
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Cruciferae |
Brassica napus
(canola), Juncea
y rapa |
Resistencia a herbicida |
RM, VI, VII, IX, X |
203 |
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Brassica Junsea
(canola) |
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Brassica rapa
(canola) |
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Quenopodiaceae |
Beta Vulgaris
(remolacha) |
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X |
2 |
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Solanaceae |
Lycopersicum
Esculentum (tomate) |
Resistencia a Insectos
Alto contenido de etileno |
V, RM |
1,1 |
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Solamun
Tuberosum (papa) |
Resistencia a Insectos |
X |
0,23
Cultivo 100%
Desarrollado en Chile |
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Cucurbitaceae |
Cucumis melon
(melón) |
Resistencia a virus |
RM |
0.00049 |
Fuente: INIA en el desarrollo de Plantas y otros Organismos Genéticamente Modificados 2005
La presencia de cultivos transgénicos se observa desde la primera a la décima Región de nuestro país. Cabe preguntarse entonces, ¿Qué tan graves pueden ser los efectos que generan este tipo de alimentos en nuestra salud? Para contestar esta interrogante damos un ejemplo, una planta de arroz que fue modificada genéticamente, para ser cultivada en agua salada, puede terminar siendo una maleza que aceche ríos y hasta el mismo océano. Un estudio realizado durante el año 2000 por la Universidad de California, encontró genes resistentes a herbicidas que habían sido transferidos a más de 145 especies de malezas, existentes en más de 45 países. En Alberta, Canadá, las malezas infectadas por tres variaciones modificadas genéticamente de canola, toleraron tres herbicidas comunes en la zona y no murieron. Una combinación del arrastre del viento y la polinización de las abejas podrían ser la causa de la contaminación.[5]
Un caso más claro es lo ocurrido en Estados Unidos el año 2000, en donde el maíz normal se contaminó con uno modificado genéticamente conocido como STARLINK, que fue aprobado sólo para consumo animal, STARLINK fue encontrado a lo largo de los productos alimenticios del maíz estadounidense para el consumo humano, especialmente en los tacos, comida mexicana de gran aceptación dentro de ese país.[6]
La pregunta que nace de manera natural es ¿Hay registros que demuestren sus peligros para la vida humana, o sólo existen especulaciones? ; tenemos el ejemplo del Reino Unido que luego de importar durante un año soya transgénica, experimentó un alza de un 50% en alergias causadas por la soya, las evidencias fueron rechazadas. El segundo caso es aun más grave; desde 1988 la compañía Showa Denko cambió sus técnicas de producción del suplemento de L-TRIPTOFANO a uno genéticamente modificado (Transgénico). El L-TRIPTOFANO natural se consumió por años sin ningún efecto adverso, por lo tanto el nuevo producto genéticamente modificado, se consideró también sin ningún riesgo, por lo cual no se sometió a ningún tipo de prueba de seguridad. Luego de meses de haberse difundido, el producto transgénico mató a 37 personas, incapacitó permanentemente a 1.535 y otras 5.000 quedaron temporalmente incapacitadas. A 17 años de esta tragedia, todavía no se conoce porque esta variación de un producto natural causo esas muertes; lo que si se sabe es que la experimentación y manipulación genética en alimentos, se sigue realizando forma secreta en industrias poco supervisadas.[7]
También está clara la falta de regulaciones a nivel mundial sobre el tema y cuáles son o pueden ser los daños causados por dichos alimentos. Hasta el momento no ha habido ninguna investigación acerca de la seguridad humana del consumirlos en forma regular, los productores de semillas o comestibles transgénicos sostienen que ninguna muerte o enfermedad puede ser relacionada con el consumo de estos alimentos.
Otro punto importante en este tema es la rotulación de estos productos, pues es la única forma de realizar un seguimiento de consumo; y así en el caso que alguna persona se enferme o muera, poder comprobar si los alimentos que conformaban parte de su dieta diaria, hubiesen inferido en las causales de su enfermedad o muerte.
La pregunta que cabe hacerse, ¿Es esto un acto de Responsabilidad Social por parte de las empresas hacia la sociedad o sólo una norma que debiera ser exigida y legislada? Las empresas hoy en día juegan un rol cada vez más activo en las sociedades en las que operan; ya no sólo son generadoras de empleo y riqueza, sino que aportan el desarrollo de las comunidades en las que están insertas.
En Chile y Latinoamérica la opinión pública, la sociedad civil, en general ha comenzado no tan sólo a esperar sino que a exigir que las empresas se comporten como “buenos ciudadanos corporativos”. Desde el punto de vista de las empresas que operan en Chile, esto ya no es sólo es una condición ética, sino un imperativo para el éxito de sus negocios en el largo plazo.
Aunque no existe una definición única de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), “Esta generalmente se refiere a una visión de los negocios que incorpora el respeto por los valores éticos, las personas, las comunidades y el medio ambiente”.
La RSE es vista por las compañías líderes como algo más que un conjunto de prácticas puntuales, iniciativas ocasionales o motivadas por el marketing, las relaciones públicas u otros beneficios empresariales. Ella es vista como un amplio set de políticas, prácticas y programas que son integrados a través de la operación empresarial y que soporta el proceso de toma de decisiones y es premiado por la administración.
Ahora bien, a raíz de lo anterior aparece en discusión el concepto de Marketing Responsable de las empresas, que cruza un amplio rango de actividades empresariales y que definen las relaciones de la compañía con sus consumidores. Estas actividades pueden ser agrupadas en seis categorías:
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Manufactura e integridad del producto.
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Divulgación, embalaje y etiquetado.
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Marketing y Publicidad.
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Prácticas de venta.
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Precios.
-
Distribución.
En cada una de estas áreas, las empresas en el mundo están rearmando sus estrategias de negocios para dirigirlas hacia nuevos temas tales como la privacidad y la tecnología, el marketing dirigido a niños, las altas expectativas en el tema de productos seguros e impacto medio ambiental, al mayor escrutinio por parte de los consumidores y de las organizaciones no gubernamentales, y a la globalización del movimiento de consumidores. El espectro de temas relacionados con el marketing responsable se ha expandido durante los últimos años hacia una amplia gama de tópicos que incluyen la responsabilidad medio ambiental, la relación de la empresa con sus competidores.
En general, se ha dado un cambio desde “el comprador precavido” hacia una ética en la cual las empresas se encuentran a la expectativa de soportar una gran responsabilidad derivada de la integridad, uso y consecuencias de sus productos y servicios. Al mismo tiempo que los empresarios deben satisfacer primero los criterios claves de los consumidores – tales como precio, calidad, apariencia, sabor, disponibilidad, seguridad y conveniencia- existen otros factores del mercado que están tomando gran importancia. La globalización del comercio y de la competencia ha puesto el mayor valor de las empresas y de las marcas, no sólo como un asunto de confianza sino también relacionado con el sentido de la lealtad y compromiso de los consumidores. Este nuevo tipo de relación ha llevado a las empresas a examinar sus operaciones y a como ellos pueden ser percibidos, directa o indirectamente, por sus consumidores y otros stekaholders.
Consultados los stakeholders a través de la Encuesta Mori realizada en Chile el año 2001 por ProHumana a un universo de 1.200 personas, (Ver anexo N° 2),[8] de cómo perciben la responsabilidad social corporativa, observamos que la mayoría reparte la responsabilidad social gubernamental con la de las empresas. Las respuestas entregadas a la pregunta ¿quiénes son los principales responsables de resolver problemas sociales? El 49% de los encuestados respondió ser los gobiernos y un 48% dijo ser responsabilidad de gobiernos y grandes compañías en su conjunto. Ante la pregunta ¿quiénes son los principales responsables de asegurar que la industria no dañe el medio ambiente? El 22% respondió ser los gobiernos y el 56% respondió que tanto los gobiernos como las grandes compañías. Frente a la pregunta ¿Quiénes son los principales responsables de informar acerca de las prácticas sociales y medio ambientales de las compañías? Un 29% de los encuestados respondió ser los gobiernos y un 55% respondió que tanto los gobiernos como las grandes compañías.
Nos llamó la atención que en relación a la pregunta ¿Cuáles son las áreas en que las empresas pueden ser más eficientes para mejorar su comunidad? El 27% respondió que reduciendo la pobreza y sólo un 14% mencionó la limpieza del medio ambiente. Acerca de la pregunta si ¿el gobierno debería crear leyes que requieran que las compañías trabajen para crear una sociedad mejor? El 34% está totalmente de acuerdo. Sin embargo, respecto de la pregunta ¿cuál es la frecuencia con que ha conversado sobre el comportamiento social o ético de una empresa? El 34% señaló que algunas veces y el 26% señaló que nunca lo había hecho. Otra pregunta interesante que formula esta encuesta es acerca de si ¿ha considerado castigar a una empresa por no ser socialmente responsable? Cabe destacar que el 57% de los encuestados no lo ha considerado y que sólo el 24% lo ha hecho. Sin embargo, frente a la pregunta ¿Cómo puede influir como consumidor en la manera como una empresa es responsable socialmente? El 31% señaló no consumiendo sus productos. Y enfrentados a la pregunta ¿Cuál de los siguientes enfoques sería el más efectivo para lograr que las empresas multinacionales sean más responsables socialmente? El 33% respondió que informando a los consumidores, y un 18% consideró que contando con leyes internacionales uniformes.
Después de ver en la encuesta lo que las personas entienden por responsabilidad social, cabe cuestionarse, si la responsabilidad social de una empresa involucra los productos que esta vende, ya que estos son los alimentos que consumimos; y hoy en día con los antecedentes que existen respecto a los alimentos transgénicos, creemos que es una responsabilidad tanto empresarial como civil el preocuparse del tema.
En atención a los antecedentes anteriormente expuestos, nos hemos planteado la necesidad de formular las preguntas que orienten la problemática que vamos a investigar, con la finalidad de acotar y delimitar el alcance de la misma.