Serpientes - BIOLOGÍA DE SERPIENTES
Curso gratis creado por Uri Ojeda. Extraido de: http://www.citologica.org/uriojeda/default.asp?Id=16&Fd=2
09 de Mayo de 2005
Animales
1 - BIOLOGÍA DE SERPIENTES
Debido a la forma elongada y ápoda (sin extremidades) de las serpientes, éstas han tenido que adaptarse a los diferentes retos que el mundo natural le ofrece. He aquí sólo algunos aspectos generales de su biología.
Su esqueleto consiste de un cráneo y columna vertebral; cada vértebra sostiene un par de costillas las cuales se hallan libres, pues las serpientes no tienen esternón, abriéndose conforme el alimento es engullido.
Las mandíbulas están unidas por ligamentos muy elásticos, lo cual permite que la boca se abra mucho más que cualquier otro animal, permitiéndoles tragar presas que superan varias veces el tamaño de su boca.
Debido a la forma larga y delgada de las serpientes, los órganos han sufrido varias modificaciones, por ejemplo: sólo tienen el pulmón derecho, el hígado es largo y estrecho, y los riñones no están en la misma posición, como sucede con los humanos.
El tamaño cambia según la especie: desde 10 cm en las serpientes ciegas (Leptotyphlops), hasta 10 m como la anaconda (Eunectes murinus). Ahora bien, entre las especies venenosas, la diamantina del este (Crotalus adamanteus) con 4.5 m es la más grande de América, mientras que en México la nauyaca, con poco más de 3 m, es la mayor.
Aunque generalmente se dice que las serpientes se arrastran, éstas han desarrollado cuatro formas básicas de movimiento: (1) curvilíneo o serpentino, (2) rectilíneo, (3) concertina, y (4) serpenteo lateral.
En cuando a la alimentación, todas las serpientes son carnívoras, y tragan a sus presas enteras. Entre otras cosas se alimentan de peces, reptiles, mamíferos y termitas, aunque en general varía según la especie de la que se trate.
Para dominar a su presa, las serpientes han desarrollado dos métodos: constricción, usado por las boas, pitones y algunas culebras, y el veneno. Éste último reduce el riesgo de que la presa escape y/o cause lesiones al depredador.
En cuanto a la reproducción, los machos se distinguen bien de las hembras, por lo general son más grandes que ellas, pero esto también depende de la especie. En víboras como la cascabel de los bosques (Crotalus horridus), se observan enfrentamientos entre los machos que por años se confundieran con extrañas “danzas” antes del apareo.
Las serpientes pueden ser ovíparas: que ponen huevos, como las coralillos, o vivíparas: que llevan los huevos en el vientre, como sucede con casi todas las víboras.
Por lo general, ninguna serpiente ofrece protección a sus crías al nacer, pero algunas especies de cascabeles permanecen cerca de ellas al menos los primeros días del nacimiento, aunque actualmente no se sabe la verdadera causa de este comportamiento.
De todos los sentidos, el olfato es quizás el más importante, podría decirse que las serpientes en realidad saborean (en lugar de oler) el ambiente. Estos olores, que se hallan en el aire, se adhieren a las puntas de su lengua bífida, la cual se piensa que se inserta en un par de cavidades que se hallan en el paladar, conocidas como “órgano de Jacobson”, mandando estas señales hasta el cerebro para su interpretación.
Las serpientes (mexicanas) pueden clasificarse en tres grupos diferentes:
Scoleófidos: Serpientes Ciegas (Typhlopidae y Leptotyphlopidae).
Henófidos: Boas Enanas (Loxocemidae), (Tropidopheidae), Boas y Pitones (Boidae).
Cenófidos: Culebras (Colubridae), Coralillos y Serpientes Marinas (Elapidae), y Víboras (Viperidae).
Su esqueleto consiste de un cráneo y columna vertebral; cada vértebra sostiene un par de costillas las cuales se hallan libres, pues las serpientes no tienen esternón, abriéndose conforme el alimento es engullido.
Las mandíbulas están unidas por ligamentos muy elásticos, lo cual permite que la boca se abra mucho más que cualquier otro animal, permitiéndoles tragar presas que superan varias veces el tamaño de su boca.
Debido a la forma larga y delgada de las serpientes, los órganos han sufrido varias modificaciones, por ejemplo: sólo tienen el pulmón derecho, el hígado es largo y estrecho, y los riñones no están en la misma posición, como sucede con los humanos.
El tamaño cambia según la especie: desde 10 cm en las serpientes ciegas (Leptotyphlops), hasta 10 m como la anaconda (Eunectes murinus). Ahora bien, entre las especies venenosas, la diamantina del este (Crotalus adamanteus) con 4.5 m es la más grande de América, mientras que en México la nauyaca, con poco más de 3 m, es la mayor.
Aunque generalmente se dice que las serpientes se arrastran, éstas han desarrollado cuatro formas básicas de movimiento: (1) curvilíneo o serpentino, (2) rectilíneo, (3) concertina, y (4) serpenteo lateral.
En cuando a la alimentación, todas las serpientes son carnívoras, y tragan a sus presas enteras. Entre otras cosas se alimentan de peces, reptiles, mamíferos y termitas, aunque en general varía según la especie de la que se trate.
Para dominar a su presa, las serpientes han desarrollado dos métodos: constricción, usado por las boas, pitones y algunas culebras, y el veneno. Éste último reduce el riesgo de que la presa escape y/o cause lesiones al depredador.
En cuanto a la reproducción, los machos se distinguen bien de las hembras, por lo general son más grandes que ellas, pero esto también depende de la especie. En víboras como la cascabel de los bosques (Crotalus horridus), se observan enfrentamientos entre los machos que por años se confundieran con extrañas “danzas” antes del apareo.
Las serpientes pueden ser ovíparas: que ponen huevos, como las coralillos, o vivíparas: que llevan los huevos en el vientre, como sucede con casi todas las víboras.
Por lo general, ninguna serpiente ofrece protección a sus crías al nacer, pero algunas especies de cascabeles permanecen cerca de ellas al menos los primeros días del nacimiento, aunque actualmente no se sabe la verdadera causa de este comportamiento.
De todos los sentidos, el olfato es quizás el más importante, podría decirse que las serpientes en realidad saborean (en lugar de oler) el ambiente. Estos olores, que se hallan en el aire, se adhieren a las puntas de su lengua bífida, la cual se piensa que se inserta en un par de cavidades que se hallan en el paladar, conocidas como “órgano de Jacobson”, mandando estas señales hasta el cerebro para su interpretación.
Las serpientes (mexicanas) pueden clasificarse en tres grupos diferentes:
Scoleófidos: Serpientes Ciegas (Typhlopidae y Leptotyphlopidae).
Henófidos: Boas Enanas (Loxocemidae), (Tropidopheidae), Boas y Pitones (Boidae).
Cenófidos: Culebras (Colubridae), Coralillos y Serpientes Marinas (Elapidae), y Víboras (Viperidae).
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