En principio, el kernel GNU no iba a llamarse Hurd. Su nombre original era Alix —por mi novia de aquel momento. Ella era administradora de sistemas Unix, y advirtió que su nombre casaba perfectamente con los nombres escogidos para las distintas versiones de Unix. Bromeando, le dijo a sus amigos: «Deberían bautizar un kernel con mi nombre». No dije nada, pero decidí sorprenderla con un kernel llamado Alix.
Sin embargo, el nombre no se mantuvo. Michael Bushnell —ahora Thomas—, el principal desarrollador del kernel, prefería el nombre de Hurd, y llamó Alix a una parte del kernel —la encargada de capturar las llamadas del sistema y administrarlas enviando mensajes a los servidores Hurd.
Por fin, Alix y yo nos separamos y ella se cambió de nombre. En cualquier caso, el diseño de Hurd se modificó para que la librería C enviase mensajes directamente a los servidores, lo que supuso la desaparición del componente Alix.
Pero antes de todo esto, una amiga de Alix se encontró con el nombre en el código fuente de Hurd y se lo contó. Así que el nombre cumplió su cometido.