«Evitar la patente» —lo que significa no utilizar la idea que cubre la patente. Esto puede ser fácil o difícil, dependiendo de qué idea se trate.
En algunos casos, se patenta una prestación. De este modo, la patente se evita no implementando esa prestación. Por lo tanto sólo cuenta lo importante que sea esa prestación. En algunos casos, puedes prescindir de ella. Hace algún tiempo, los usuarios del procesador de textos XyWrite vieron rebajadas sus aspiraciones. Esa degradación eliminó una prestación que te permitía predefinir abreviaturas. Es decir, cuando escribías una abreviatura seguida de un signo de puntuación, se reemplazaba inmediatamente con alguna prolongación de la abreviatura. Así, podías definir la abreviatura para alguna frase larga, escribirla y entonces la frase aparecía en tu documento. [Los desarrolladores] me escribieron acerca de esto, porque sabían que el editor de Emacs tenía una prestación similar. De hecho, la tenía desde la década de 1970. Este asunto era interesante porque demostraba que había tenido por lo menos una idea patentable en mi vida. ¡Sé que era patentable porque otro la patentó después!
En realidad tomaron en cuenta las tres posibilidades. Primero intentaron negociar con el dueño de la patente y resultó que no negociaba de buena fe. Después pensaron si podrían tener alguna oportunidad de invalidar la patente. Lo que decidieron fue eliminar esa prestación del programa.
Puedes prescindir de ella. Si el procesador de texto sólo carece de esta prestación, quizá la gente todavía lo use. Pero según empiecen a caer varias prestaciones, finalmente te encontrarás con un programa sobre él que la gente piensa que no es muy bueno y tenderá a rechazarlo.
En este caso se trata de una patente bastante limitada sobre una prestación muy específica. Pero, ¿qué se puede hacer en relación a la patente de la British Telecom sobre navegación por hipervínculos por medio del acceso telefónico? Hoy en día, la navegación por hipervínculos es absolutamente esencial para la mayor parte de los usos de los ordenadores. El acceso telefónico también es esencial. ¿Cómo te las arreglas sin esta prestación? La cual, por cierto, ni siquiera es una prestación —realmente es la combinación de dos prestaciones yuxtapuestas de forma arbitraria. Es como tener una patente sobre un sofá y un televisor que están en la misma habitación.
A veces la idea patentada será tan amplia y básica que prácticamente abarca todo un campo; por ejemplo, la idea de clave de uso público, que fue patentada en los EE.UU. La patente caducó en 1997. Hasta entonces, coartó en gran medida el uso de la clave de uso público en EE.UU. Gran cantidad de programas que la gente empezó a desarrollar fueron aplastados —nunca estuvieron de verdad disponibles porque los dueños de las patentes les amenazaban. Posteriormente, se consiguió publicar un programa, el PGP, que inicialmente se lanzó como software libre. Al parecer, cuando los dueños de las patentes estaban a punto de atacar, se dieron cuenta de que eso podría hacerles muy mala publicidad. Así que impusieron restricciones, haciendo que sólo fuera para uso no comercial, lo que significaba que no podría hacerse muy popular. De este modo limitaron el uso de la clave de uso público por una década o más. No había otras vías alternativas a esa patente. No había nada que pudieras hacer y fuera comparable a la clave de uso público.
A veces se patenta un determinado algoritmo. Por ejemplo, existe una patente sobre una versión mejorada de Fast Fourier Transform (FFT). Funciona dos veces más rápido, más o menos. Puedes evitarlo usando un FFT normal en tu programa. Esta parte del programa tarda el doble. Quizás eso no importe, quizás represente una pequeña parte del tiempo de carga del programa. Quizás si es dos veces más lento, ni siquiera te des cuenta. O quizás tu programa no funcione en absoluto dado que le llevará el doble de tiempo hacer su trabajo. Los efectos difieren.
En algunos casos, puedes encontrar un algoritmo mejor. Esto podría ser bueno o no. Como en el proyecto GNU no podíamos usar Compress, empezamos a buscar un algoritmo alternativo para la compresión de datos. Alguien nos escribió diciendo que tenía uno; había escrito un programa y quería ofrecérnoslo. Íbamos a sacarlo. Por casualidad, coincidió que leí un ejemplar del New York Times. (No leía un ejemplar del Times más que una vez cada pocos meses.) Así que le eché un vistazo y decía que alguien había recibido una patente por «inventar un nuevo método de compresión de datos». Supuse que sería mejor revisar esa patente. Conseguí una copia y resultó que cubría el programa que íbamos a lanzar en una semana. Ese programa murió antes de nacer.
Más tarde encontramos otro algoritmo que no estaba patentado. Éste llegó a ser el programa gzip, que ahora es de hecho el estándar para la compresión de datos. Como algoritmo para usar en un programa de compresión de datos, estaba bien. Cualquiera que quisiera hacer compresión de datos podría usar gzip en lugar de Compress.
La misma patente de compresión basada en el algoritmo de LZW también fue usada en formatos de imagen como GIF. Pero en este caso, dado que el trabajo que la gente quería hacer no era simplemente comprimir datos sino construir una imagen que pudieran activar con su software, resultó muy difícil comenzar a usar un algoritmo diferente. ¡No hemos sido capaces de hacerlo en diez años! Sí, la gente usaba el algoritmo de gzip para definir otro formato de imagen una vez que empezaron a ser amenazados con demandas por usar archivos de GIF. Cuando empezamos a decirle a la gente que dejara de usar archivos de GIF, que se cambiara, la gente decía «no podemos cambiarnos, los navegadores todavía no admiten el nuevo formato». Los desarrolladores de navegadores decían «esto no nos agobia, después de todo, nadie está usando este nuevo formato de archivo».
En efecto, existía mucha inercia en la sociedad en el uso del formato GIF, no fuimos capaces de que la gente se cambiara. En esencia, el uso que hace la comunidad del formato GIF todavía apremia a los sitios web a usar el formato GIF, con el resultado de que son vulnerables a estas amenazas.
De hecho, la situación es todavía más extraña. En realidad hay dos patentes que cubren el algoritmo de compresión de LZW. La oficina de patentes ni siquiera podía decir que estaban publicando dos patentes sobre la misma cosa; no podían seguir el rastro. Hay un motivo para esto: hace falta dedicación al estudio de estas dos patentes para darte cuenta de que realmente protegen la misma cosa.
Si fueran patentes sobre procesos químicos, sería mucho más fácil. Podrías comprobar qué sustancias se están usando, qué entradas y salidas hay, que acciones físicas se están tomando. Sin importar cómo estuvieran descritas, comprobarías qué son y comprobarías que son parecidas. Si algo es puramente matemático, existen muchas maneras muy diferentes de describirlo. A primera vista no parecen similares. Tienes que comprenderlos de verdad para comprobar que realmente están hablando de la misma cosa. La oficina de patentes no tiene tiempo. Hace unos pocos años, la oficina de patentes de los EE.UU. estaba empleando una media de 17 horas por patente. Esto no es mucho tiempo para pensar en ellas con cuidado, así que por supuesto comenten errores como éste. De hecho, os he hablado de un programa que murió antes de nacer. Ese algoritmo también disponía de dos patentes en los EE.UU.; por lo que parece, no es algo tan raro.
Evitar las patentes puede ser fácil, o puede ser imposible. Podría ser fácil y hacer inútil vuestro programa —según la situación.
Aquí llegamos a otro punto que se debería mencionar. A veces una empresa o consorcio puede hacer que un formato o un protocolo sea de facto el estándar. Por lo tanto, si se patenta ese formato o protocolo es un auténtico desastre. Incluso, existen estándares oficiales que están restringidos por patentes. Se produjo un gran alboroto político en septiembre de 2001 cuando el W3C (Consorcio de la World Wide Web) propuso que se empezaran a adoptar estándares protegidos por patentes. La comunidad protestó, y tuvieron que desdecirse. Volvieron a insistir en que cualquier patente debería ser implementada libremente por cualquiera y en que los estándares tenían que ser libres para que cualquiera los implementara. Es una victoria interesante. Pienso que esta fue la primera vez que una organización de estándares ha tomado esta decisión. Es normal que las organizaciones de estándares deseen añadir algo restringido por las patentes a un estándar para que a la gente no se le permita implementarlo libremente. Tenemos que acudir a otras organizaciones de estándares y reclamarles que cambien sus reglas.