Comencé a trabajar en el GNU Emacs en septiembre de 1984, y a principios de 1985 ya podía ser utilizado. Esto me permitió comenzar a usar el sistema Unix para labores de edición. Dado que nunca me interesó aprender a usar vi o ed, hasta entonces había realizado mis ediciones en otro tipo de máquinas.
En aquel momento había gente interesada en utilizar GNU Emacs, lo que planteó el problema de la distribución. Por supuesto, lo coloqué en el servidor anónimo ftp del ordenador del MIT [Este ordenador, prep.ai.mit.edu, se convirtió así en el principal sitio ftp de distribución de GNU; al desmantelarlo años más tarde, transferimos el nombre a nuestro nuevo servidor ftp]. Pero en aquel entonces, muchos no tenían acceso a Internet y no podían descargar una copia vía FTP. ¿Qué podía decirles?
Podría haberles dicho: «Busca un amigo en la red y que te haga una copia». O podría haber hecho lo mismo que hiciera con el PDP-10 Emacs original, a saber, decirles: «Envíame una cinta y un SASE, y te lo devolveré por correo con una copia de Emacs». Pero como no tenía trabajo y andaba buscando la manera de ganar dinero con el software libre, anuncié que enviaría copias a cualquiera interesado a cambio de ciento cincuenta dólares. Así comenzó mi empresa de distribución de software libre, precursora de las empresas que hoy distribuyen sistemas Linux basados en GNU.