La definición de open source es suficientemente clara y está bastante claro que el típico programa no libre no cumple con esa calificación. Entonces pensarás que «compañía de software open source» podría significar aquella cuyos productos son software libre, —o que están cerca de serlo—, ¿correcto? Desafortunadamente, muchas compañías están tratando de darle un significado diferente.
En el encuentro del «Día de fabricantes de open source» en agosto de 1998, varios de los fabricantes comerciales invitados dijeron que ellos solamente tenían en mente convertir una parte de su trabajo en software libre —u open source—. El enfoque de sus negocios está en desarrollar accesorios propietarios —software o manuales— para vender a los usuarios de software libre. Nos piden que consideremos esto como legítimo, como parte de nuestra comunidad, debido a que parte del dinero se dona al desarrollo de software libre.
En efecto, estas compañías buscan ganar el distintivo favorable de open source para sus productos de software propietario —aún a pesar del hecho que no es software open source— porque tienen alguna relación con el software libre o porque la misma compañía también mantiene algo de software libre. (Un inversor de una compañía dijo de forma bastante explícita que incluirían en los paquetes libres que ellos soportan tan poco trabajo propio, como el que la comunidad les permita).
Con el paso de los años muchas compañías han contribuido al desarrollo del software libre. Algunas de estas compañías desarrollaban principalmente software no libre, pero las dos actividades estaban separadas; así, podíamos ignorar sus productos no libres, y trabajar con ellos en proyectos de software libre. Así que tiempo después podríamos estarles sinceramente agradecidos por sus contribuciones al software libre, sin tener que hablar sobre el resto de lo que hacían.
No podemos hacer lo mismo con estas nuevas compañías, porque no nos lo van a permitir. Estas compañías tratan activamente de conducir al público a mezclar todas sus actividades, quieren que estimemos su software no libre tan favorablemente como lo haríamos con una auténtica contribución, a pesar de que la suya no lo sea. Se presentan a sí mismas como «compañías open source», esperando que desarrollemos un sentimiento cálido y tierno hacia ellas, y que estemos locos por demostrarlo.
Esta práctica manipuladora no podría ser menos dañina si se hiciera usando el término «software libre». Pero parece que las compañías no usan el término «software libre» de esa manera; tal vez su asociación con el idealismo lo hace parecer inapropiado. El término open source abrió la puerta a esta práctica.
En una feria sectorial a finales de 1998, dedicada al sistema operativo a menudo denominado «Linux», el conferenciante invitado era un ejecutivo de una prominente compañía de software. Probablemente lo invitaron teniendo en cuenta la decisión de su compañía de «apoyar» ese sistema. Desafortunadamente, su forma de «apoyo» consiste en sacar al mercado software no libre compatible con el sistema —en otras palabras, usando nuestra comunidad como un mercado pero sin contribuir a ella.
Dijo, «no hay forma de que nosotros hagamos open source nuestro producto, pero quizá lo hagamos open source internamente. Si permitimos que nuestro personal de asistencia al cliente tenga acceso al código fuente, podrían corregir errores para los clientes y podríamos proporcionar un mejor producto y un mejor servicio». (Esto no es una cita exacta, porque no tomé nota de sus palabras, pero refleja la idea clave).
Personas del público me dijeron después, «es que no entiende la cuestión». Pero, ¿es eso cierto? ¿Qué cuestión no entendió?
A él no se le escapó la esencia del movimiento open source. Dicho movimiento no dice que lo usuarios deban tener libertad, únicamente dice que permite a más gente acceder al código fuente y al ayudar a mejorarlo conduce a un mejor y más rápido desarrollo. El ejecutivo comprendió esa cuestión completamente; no deseoso de desarrollar ese enfoque al completo, incluyendo a los usuarios, estaba pensando en implementarlo parcialmente, dentro de la compañía.
La cuestión que se le escapó es la cuestión para cuya discusión no está diseñado el open source: la cuestión de que los usuarios tienen derecho a la libertad.
Difundir la idea de libertad es un gran trabajo —necesita de tu ayuda. Por eso en el proyecto GNU somos fieles al término «software libre», y así poder ayudar a hacer ese trabajo. Si te parece que la libertad y la comunidad son importantes en sí mismas —no sólo por las ventajas que conllevan— por favor únete a nosotros usando el término «software libre».