La segunda posibilidad consiste en conseguir una licencia para la patente en lugar de evitar la patente. Esta no es necesariamente una opción. El dueño de la patente no tiene por qué ofrecerte la licencia, no es obligatorio. Hace diez años, la Liga para la Libertad de Programación recibió una carta pidiendo ayuda para alguien cuyo pequeño negocio estaba fabricando máquinas tragaperras para los casinos, que ya entonces usaban ordenadores. Este alguien recibió una amenaza de otra empresa que decía: «Tenemos una patente. No se os permite hacer esto. ¡Cerrad!».
Le eché un vistazo a esa patente. Cubría la tenencia de una serie de ordenadores en red para instalar juegos, de modo que cada ordenador proveía más de un juego y te permitía jugar a más de un juego a la vez.
Os parecerá que la oficina de patentes de verdad piensa que es algo brillante hacer cualquier cosa más de una vez. No se dan cuenta de que en la ciencia informática esta es la forma más obvia de generalizar algo. Lo hiciste una vez, luego ahora lo puedes hacer varias veces, puedes crear una subrutina. Piensan que si haces algo más de una vez, de algún modo significa que eres brillante, que posiblemente nadie pueda discutir contigo y que tienes derecho a mandar.
De todos modos, a esta persona no le ofrecieron la licencia. Tuvo que cerrar. Ni siquiera podía permitirse ir a juicio. Yo diría que esa patente en concreto era una idea obvia. Es posible que un juez hubiera estado de acuerdo, pero nunca lo sabremos porque esta persona no se podía permitirse ir a juicio.
Sin embargo, muchos dueños de patentes ofrecen licencias. Aunque a menudo cobran mucho dinero por ello. La compañía que daba licencias para la patente del cálculo en orden natural pedía un cinco por ciento de los ingresos brutos por cada hoja de cálculo vendida en los EE.UU. Me han dicho que ese era el precio barato, anterior a la demanda —si de verdad te demandaban y ganaban, te exigían más.
Quizás puedas permitirte ese cinco por ciento por la licencia de esa patente, pero ¿y si necesitas la licencia de veinte patentes para desarrollar el programa? La gente del sector me dijo que, prácticamente, dos o tres licencias como esa harían inviable cualquier negocio.
Existe una situación en la que obtener una licencia por el uso de la patente es una solución muy buena. Es lo que ocurre si eres una megacorporación multinacional. Puesto que estas empresas poseen muchas patentes y se intercambian las licencias entre ellas, se libran de gran parte del daño que el sistema de patentes provoca y sólo perciben las cosas buenas.
IBM publicó un artículo en la revista Think —creo que era el número cinco de 1990— sobre el catálogo de patentes de IBM, en éste se exponía que IBM percibía dos tipos de beneficios en concepto de sus 9.000 patentes en EE.UU. —creo que el número es mayor hoy en día. Estos eran, en primer lugar, los ingresos por royalties, y en segundo lugar, «el acceso a las patentes de otros». Decían que el segundo beneficio era de mayor magnitud. De tal forma que el beneficio que IBM percibía por tener permiso de usar las ideas patentadas por otros era diez veces el beneficio directo que IBM percibía por ofrecer licencias.
¿Qué significa esto realmente? ¿Qué beneficio percibe IBM de su «acceso a las patentes de otros»? Esencialmente es el beneficio de estar exento de los problemas que el sistema de patentes puede causarle. El sistema de patentes es como la lotería: lo que ocurre con una patente determinada puede no ser nada, puede ser un golpe de suerte para algún dueño de una patente o un desastre para todos los demás. Pero IBM es una empresa demasiado grande, le compensa. Ellos pueden estimar el promedio de ventajas y desventajas del sistema de patentes. Para ellos, los problemas del sistema de patentes podrían haber sido diez veces mayores que las ventajas.
Digo «podrían haber sido» porque a través del intercambio de patentes se evitan experimentar esos problemas. Esos problemas sólo son potenciales, en realidad no les afectan. Pero cuando miden los beneficios de evitarlos, lo estiman en diez veces el valor del dinero que ingresan por sus patentes.
Este fenómeno del intercambio de licencias desmiente un mito común, el mito del «genio famélico», el mito de que las patentes «protegen» al «pequeño inventor». (Son términos propagandísticos. No deberíais usarlos.)
La historia es como sigue: imagina que existe un «brillante» diseñador de lo que sea. Imagina que se ha pasado «años de privaciones en el desván» diseñando un nuevo y maravilloso prototipo y ahora quiere fabricarlo. ¿No es una vergüenza que las grandes empresas vayan a competir con él, que se queden con todo el negocio y él «pase hambre»?
Debo precisar que normalmente aquellos que trabajan en el sector de las tecnologías de vanguardia no trabaja por su cuenta, que las ideas no salen de la nada —están basadas en las ideas de otros— y que, hoy por hoy, esta gente tiene muy buenas oportunidades de conseguir un trabajo si lo necesita. Así que este cuento —la idea de que una idea brillante venga una persona que trabaja sola— no es realista, al igual que la idea de que se encuentre en riesgo de pasar hambre.
Pero sí se puede concebir que alguien tenga una idea y que esta idea junto con otras 100 o 200 ideas pueda ser la base para la fabricación de algún tipo de producto, y que las grandes compañías podrían querer competir con esta persona. Así que veamos qué pasa si esa persona intenta usar una patente para impedírselo. Él dice: «Ah, no, IBM, no puedes competir conmigo. Tengo esta patente». IBM dice: «Veamos. Echemos un vistazo a tu producto. Hmmm. Tengo esta patente, y esta otra, y esta otra y esta otra y esta otra y esta otra, que han sido violadas por algunas partes de tu producto. Si crees que puedes luchar contra todas ellas en un juicio, volveré y encontraré unas cuantas más. Así que, ¿por qué no intercambias tus licencias con las mías?». Y entonces el brillante pequeño inventor dice, «bueno, vale, las intercambio». Entonces puede volver y fabricar este maravilloso lo-que-sea, pero también puede hacerlo IBM. IBM obtiene «acceso» a su patente y el derecho a competir con él, lo que quiere decir que esta patente no le «protegió» en absoluto. El sistema de patentes no hace eso, en realidad.
Las megacorporaciones evitan, en su mayoría, el daño del sistema de patentes; principalmente ven la cara buena. Por eso quieren tener patentes de software: son las únicas que se beneficiarán de ello. Pero si eres un pequeño inventor o trabajas para una pequeña empresa, la pequeña empresa no será capaz de hacer esto. Lo intentan. El problema es que las pequeñas empresas no pueden conseguir suficientes patentes para hacer que todo el mundo intercambie sus licencias con ellas.
Cualquier patente apunta a una cierta dirección. De modo que si una pequeña empresa tiene patentes que apuntan allí, y allí, y allí, y alguien por allí [Stallman señala a otro sitio] les señala un patente y dice dame tu dinero, la empresa pequeña está desamparada. IBM puede hacerlo, porque con 9.000 patentes apuntan a todas partes, no importa dónde estés, probablemente haya una patente de IBM que te señale. Así que IBM casi siempre puede hacerte intercambiar la licencia. Las empresas pequeñas ocasionalmente pueden hacer que alguien les intercambie las suyas. Dirán que quieren las patentes para fines defensivos, pero no conseguirán las suficientes para defenderse a sí mismas.
Hay casos en que ni siquiera IBM puede hacer que alguien le intercambie sus licencias. Esto ocurre cuando hay una compañía cuyo único negocio es tomar una patente y exprimirle a la gente dinero. La empresa que tenía la patente del orden natural de cálculo era exactamente este tipo de empresa. Su único negocio era amenazar a la gente con una demanda e ingresar dinero de gente que estaba creando algo de verdad.
No hay patentes sobre los procedimientos legales. Supongo que los abogados comprenden qué lata sería tener que tratar ellos mismos con el sistema de patentes. El resultado es que no hay forma de obtener una patente para hacer que tal compañía intercambie sus licencias contigo. Así que van por ahí exprimiendo a todo el mundo. Pero supongo que empresas como IBM se imaginan que es parte del precio de hacer negocios, así que pueden vivir con ello.
Así que esta es la opción de obtener una licencia de patente, que puede ser posible o no, según seas capaz de permitírtelo o no —lo cual nos conduce a la tercera posibilidad.