Donde comienza la Calidad
Cuando entramos a trabajar en un nuevo empleo, o nos integramos en un grupo de nuevos amigos, o conocemos a los familiares de la persona con la que vamos a prometernos en matrimonio, adoptamos, de forma automática, una actitud prudente y positiva. Escuchamos con atención, pensamos las palabras precisas antes de hablar, nos comportamos con cuidadosa exquisitez. En suma, disciplinamos nuestra actitud pues intuimos que va a ser crucial en la imagen que ofrezcamos de nosotros mismos.
En esos momentos, comprendemos que lo básico es la actitud a mantener (de respeto, por ejemplo), y sobre la misma se podrán edificar las aptitudes (por ejemplo: hacerse simpático). Las aptitudes se construyen sobre los cimientos de las actitudes. ¿Pero a qué llamamos actitudes? ¿Qué son? Busquémosle acompañantes al término ‘actitud’:
• Actitud...motivada.
• Actitud...concentrada.
• Actitud...relajada.
• Actitud...firme.
• Actitud...alegre.
• Actitud...ambigua.
• Actitud...segura.
Existen múltiples posibilidades, múltiples materiales para la actitud. Entre otras cosas, la actitud es motivación (o desmotivación), y es concentración (o dispersión, despiste), y es relajación (tensión), y es firmeza (o titubeo, debilidad), y es alegría (o tristeza), y es ambigüedad (o claridad), y es seguridad (o duda).
En las aptitudes de los demás se suele depositar la confianza. ‘Es listo’, ‘podrá hacerlo’, ‘es capaz’, ‘ha demostrado ser hábil’. La desconfianza y la decepción llegan por la vía de las actitudes. ‘Ha perdido interés’, ‘va a los suyo y punto’, ‘es bueno, pero su soberbia le impide ser consciente de que aún debe seguir aprendiendo’, ‘siempre es el más rápido, pero últimamente mira a los demás por encima del hombro’.
Lentamente, desde la niñez a la edad adulta, pasando por la adolescencia y la juventud, sin ser muy conscientes de su importancia, vamos modelando nuestras actitudes. Sin embargo, en nuestra vida diaria atendemos mucho más a las aptitudes, a las habilidades, a las capacidades, pensando que serán éstas las decisivas. Y a corto plazo, es muy posible que así sea.
Pero a medio y largo plazo, las que van a resultar fundamentales en nuestra relación con los demás, y con nosotros mismos, serán las actitudes. El control de las propias actitudes, y el desarrollo de las positivas y la mejora de las negativas, debe ser objeto de atención. ¿No le parece?
Bueno, por consiguiente, debemos analizar detenidamente que es lo que sucede dentro de las organizaciones que impide a éstas, lograr sus objetivos estratégicos o su posicionamiento real dentro del mercado, nos encontramos con la fría realidad de que por más cuidado que pongamos en la contratación de personal, el desarrollo de nuevos productos y la inversión que realicemos en aspectos significativos como la capacitación, la adquisición de nueva tecnología ò el desarrollo de nuevos sistemas de productividad, no son suficientes.
Al evaluar el desempeño de la organización, en ocasiones sin darnos cuenta desechamos analizar aquellos aspectos que han venido durante siglos a definir el tipo de compromiso que cada uno de nuestros miembros tiene para con la empresa, es por ello que aquí les recomiendo los puntos mas relevantes que debemos considerar antes de medir el desempeño de nuestra empresa, nuestros empleados y nuestros clientes….
I. Nuestra organización actúa siempre alineada a los objetivos, compromisos y alcances manifestados en la MISION?
II. Nuestra organización esta realmente comprometida con el cuidado del medio ambiente, en todo lo que ello significa?
III. Nuestra organización oferta puestos de trabajo a largo plazo, que permitan a nuestros miembros insertar su plan de vida al de nosotros?
IV. Nuestra organización promueve la fabricación, desarrollo de productos o servicios bajo estrictas normas de ética social y moral?
V. Nuestra organización identifica el Valor Agregado que genera a nuestros clientes, proveedores, colaboradores, empleados y consumidores?
VI. Nuestra organización promueve la FELICIDAD de nuestros miembros?
El paradigma de la Calidad comienza y termina en el nivel de compromiso que demuestren nuestros colaboradores…lo demás…solo es cuestión de organizarse…
Gracias..
Ricardo Valadez Z.
Maestro de Calidad en Conalep.