A la reducción de la potencialidad hispana, sigue un nuevo auge de Suecia, que logró éxitos en el mediodía alemán (1642), y destruyen la oposición danesa en el Báltico. El ejército de Cristian IV de Dinamarca fue totalmente destruido en la Escania sueca y Jutlandia. La Suecia de Cristina señoreaba ahora en el Báltico y tiene las manos libres en Alemania. La acción de franceses y suecos triunfa en Alemania. Turena logró apoderarse de Worms y de Maguncia, y el jefe sueco Torstenson, librado del enemigo danés, destruye las fuerzas imperiales en Jankowitz (1645). Este éxito le abre las puertas de Bohemia y Austria. En 1646 las fuerzas francesas y suecas unen sus fuerzas y obligan al duque de Baviera a firmar un armisticio en Ulm (1647), armisticio pronto violado por el elector de Baviera, unido de nuevo a la causa del emperador, el ejército autro-bávaro sufre una derrota en 1648 en Züsmarshausen. Desde ahora la causa imperial en Alemania está perdida, ya que al caer el baluarte bávaro, Viena y Praga quedan expuestas al ataque franco-sueco.
A la vez España perdía ante las tropas franco-holandesas las imps. plazas de Gravelinas y Dunkerque. La conspiración de Aragón en 1647 para elevar al duque de Híjar, y la sublevación de Sicilia y Palermo junto con el mov. secesionista en Nápoles, dejaron la postura internacional de Felipe IV muy dañada. Ya en jul. de 1644, Felipe IV publicó un decreto en el que comunicaba a sus ministros que la falta de recursos le inducía a buscar la paz lo antes posible en todos los frentes. Pero los enemigos de España conocían su debilidad y supieron explotarla. Especialmente, Francia era un difícil enemigo cuya peligrosidad aumentaría aún + si, como parecía posible, firmaba lapaz con el emperador y concentraba sus ataques sobre España. Por ello, España anticipó la paz de Westfalia, que puso fin a la guerra de los Treinta Años, firmando una paz por separado con los holandeses en 1648.