



La historia tiene lugar en el valle de Ansó, en la provincia de Huesca, una zona todavía hoy con sabor medieval en paisajes y costumbres y a cuyo sabor Galdós no fue insensible. En las fiestas de S. Pedro se hallan reunidos en casa de uno de los ricos del pueblo, el propietario, su sobrino —un hombre sabio y bueno que después de dedicarse a la vida de religión ha resuelto casarse—, y las tres sobrinas del primero que viven con él. La menor, Salomé, ha sido la destinada al casamiento con ese hombre sabio y bueno, Santiago Paternoy. Antes de la aparición en escena de éstos, un bruto rico del pueblo y una viuda cosmopolita y aventurera procedente de la capital se encuentran y comentan lo que el pueblo lleva y trae: los amores de la presunta prometida de Paternoy con un bandido del contorno. Tras salir el grupo hacia el baile, hará su aparición la propia Salomé quien explicará a Santamona, una viejecita con fama de santa la realidad de sus amores con José León, el bandido. Al regreso del baile, los demás personajes, y una parte del pueblo que les acompaña al saber lo que ocurre, encontrará a los amantes platicando en el interior de la casa. Se pretenderá hacer un juicio popular al bandido al que se le acusa de graves hechos ocurridos en el pueblo y sus alrededores y don Santiago Paternoy, el novio ofendido, al fin conseguirá que el pueblo no se cebe en el bandido y permitirá a Salomé que vaya a vivir con él. La vida que pretenden llevar a cabo los amantes es una vida sencilla y amorosa conseguida mediante el trabajo honrado en una pequeña granja: sólo la falta de medios hace imposible de momento el alquiler de casa y granja y por lo tanto deberán convertir las ruinas de un viejo castillo en su hogar provisional.
José León, mal aconsejado por su criado y compadre, Ginés, accederá a pedírselo a la viuda, antigua amante suya, y pasa por su casa y la agasaja. El pueblo furioso, y el rico ansotano que busca a José por delitos antiguos, avisarán a Salomé del agravio del que es objeto por parte de su amante. Salomé declarará sobre la verdadera personalidad del bandido que sólo ella conocía y que le pone en el punto de mira de la justicia. Aterrada por su propia deslealtad al amante y por la del amante hacia ella, vuelve a casa de su tío. Paternoy y Santamona, la vieja anciana, pretenderán la regeneración del bandido salvándole de nuevo de la furia popular.
Tiempo después, sabedor José León, el bandido, del enclaustramiento de su amada en un convento, decide cual decimonónico don Juan secuestrarla. Se encontrara con una Salomé vestida de monja que habla desde el más allá, enloquecida por el dolor del abandono y de los remordimientos. José León, siguiendo los consejos de su amada que le pide que la acompañe hasta la muerte, se entregará a la justicia que, sin duda, le ahorcará.
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